La inflación del primer mes del año se estima entre el 21,3% y el 21,9%, según datos recientes. Esto marca un descenso desde el pico del 25,5% registrado en diciembre, proyectándose entre el 16,5% y el 18% para este mes y alcanzando un mínimo del 7,4% al 8% hacia junio, según expertos consultados en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central.
A pesar de esta tendencia a la baja, se prevé que la inflación cierre el año entre un 207,4% y un 227%, superando el récord del 211,4% del año pasado. Se atribuye esta resistencia a la baja al ajuste en las tarifas y otros precios referentes de la economía. Se proyecta que el IPC Núcleo aumentará un 231,8% durante el presente año.
Estos datos fueron publicados después de que el Banco Central decidiera retomar el calendario original de divulgación de los pronósticos económicos. Se puso fin así a la práctica iniciada en julio pasado por la gestión anterior de divulgar los resultados de la encuesta solo después de que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) publicara el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Los pronósticos de los analistas son un poco más optimistas que las proyecciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque ambos también señalan un escenario desafiante.
El proceso desinflacionario y el tipo de cambio
El proceso desinflacionario que se está observando es apoyado por la fuerte recesión en la economía, con una caída pronosticada del PBI del 3% en 2024. Se espera que esta tendencia se revierta con un crecimiento del PBI del 2,8% en 2025.
En cuanto al tipo de cambio, se prevé una modificación del "crawling peg" al 2% mensual, lo que llevaría al dólar oficial a ubicarse por encima de los $1000 desde abril. Todo esto se hace con el fin de asegurar un saldo comercial cercano a los US$16.000 millones, con exportaciones proyectadas por US$82.875 millones y importaciones por US$66.912 millones.