La escalada militar entre Irán, Israel y Estados Unidos puso este año en vilo al Estrecho de Ormuz, el paso marítimo por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial y entre el 20% y el 25% del gas natural licuado que se comercia en el planeta. El temor a un cierre prolongado del estrecho llevó al precio del barril de Brent a tocar picos de 126 dólares, mientras los costos de los fletes marítimos subieron un 72 por ciento. La tensión geopolítica todavía no cedió del todo y, según un informe de BBVA Research difundido en julio, ese contexto abrió una ventana de oportunidad inédita para productores de petróleo y gas fuera del radar tradicional de Medio Oriente. Argentina, con el desarrollo de Vaca Muerta, es uno de los países mejor posicionados para capitalizarla, aunque el reloj corre en su contra.
El documento, elaborado por el departamento de investigación económica del banco español, describe un escenario poco habitual para la Argentina energética: la discusión ya no pasa por si el país tiene recursos suficientes de petróleo y gas, sino por si va a lograr construir a tiempo la infraestructura necesaria para sacarlos al mundo. "El desafío ya no es desarrollar los recursos, sino ejecutar la infraestructura necesaria para monetizarlos", sostiene el reporte, que fija en al menos 15.000 millones de dólares la inversión adicional que reclama el sector para destrabar el transporte de crudo y gas hacia los puertos de exportación.
Récords de producción
La producción de petróleo argentina llegó en 2025 a 46,4 millones de metros cúbicos, equivalentes a un promedio de 860.000 barriles diarios, un salto de 13,1% respecto del año anterior. En el primer semestre de 2026 el crecimiento interanual acumulado fue de 17,1%, de la mano de Neuquén, que alcanzó un máximo histórico de 648.114 barriles por día. El crudo no convencional —el que se extrae con la técnica del fracking en la formación de Vaca Muerta— ya explica el 70% de toda la producción petrolera nacional, una proporción que hace apenas una década era marginal.
En gas la tendencia es parecida. Desde 2018, el desarrollo del shale gas revirtió la caída sostenida que venía mostrando la producción convencional y BBVA Research estima que este año el total crecerá 5,5 por ciento. Las reservas comprobadas de gas del país suman 19,3 billones de pies cúbicos (TCF, según la sigla en inglés), mientras que los recursos técnicamente recuperables de Vaca Muerta —una categoría que incluye reservas todavía no confirmadas pero con alta probabilidad de explotación— treparían a 255 TCF en el escenario base del informe, con un techo de 393 TCF en el más optimista. Con esos volúmenes, calculan los analistas, la formación neuquina podría sostener saldos exportables de gas durante 60 años.
Ese crecimiento productivo ya se refleja en las cuentas externas. Argentina cerró 2025 con un superávit de balanza energética récord de 7.900 millones de dólares y BBVA Research proyecta que la cifra treparía a 13.600 millones este año. El complejo petróleo y gas pasó a representar el 12,5% de las exportaciones totales del país, un salto que el informe atribuye sobre todo al aumento en las cantidades vendidas al exterior y no a una suba artificial de precios internacionales, lo que —según el propio reporte— "blinda al sector ante ciclos de mercado externos desfavorables". En diciembre de 2025 la producción de crudo superó los 878.000 barriles diarios, con más del 30% destinado directamente a mercados internacionales, y ya se habilitó un excedente exportable de petróleo de 250.000 barriles por día.
Los caños que faltan
El cuello de botella que identifica el informe tiene nombre técnico: midstream, es decir, la red de oleoductos, gasoductos, plantas de compresión y puertos que conecta los pozos neuquinos con los barcos que llevan el petróleo y el gas al exterior. Sin esas obras, advierte BBVA Research, "la producción no puede crecer en todo su potencial", por más que la extracción en boca de pozo siga batiendo récords.
El Gobierno nacional apostó al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), un esquema con beneficios fiscales, cambiarios y estabilidad regulatoria por 30 años, para destrabar esas obras. Hasta el momento el régimen aprobó 21 proyectos en total, de los cuales cinco corresponden al sector hidrocarburos y suman unos 12.000 millones de dólares, el 35% de todo lo aprobado bajo el esquema. Entre las iniciativas con luz verde figuran el Oleoducto Vaca Muerta Sur, que conecta la cuenca neuquina con una terminal exportadora, y la planta de gas natural licuado Argentina LNG, en Río Negro, además de obras de gasoductos a cargo de las transportadoras TGS y TGN y de la petrolera Oldelval. Otros cuatro proyectos, entre ellos el desarrollo de shale oil conocido como LLL Oil, que involucraría una inversión estimada en 25.000 millones de dólares, todavía están en revisión.
Una oportunidad con plazo
El propio informe de BBVA Research advierte que la ventana geopolítica abierta por el conflicto en Medio Oriente no es eterna. El mercado ya empezó a descartar un cierre total y prolongado de Ormuz, y los precios del petróleo corrigieron desde los máximos alcanzados durante la escalada inicial del conflicto. Aun así, los analistas del banco proyectan que el Brent se mantendrá por encima de su valor previo a la crisis hasta 2027, con un cierre de este año en torno a los 76,7 dólares por barril en el escenario central.
A esa incertidumbre se suma un límite más estructural: la transición energética global. La demanda mundial de petróleo seguirá en alza hacia 2030, pero a un ritmo cada vez más moderado —apenas 0,3% anual—, mientras que la de gas crecerá algo más rápido, en torno al 1,4% anual. Esa desaceleración recorta el margen de tiempo que tienen países productores como Argentina para monetizar sus reservas antes de que el mundo acelere el recambio hacia fuentes limpias. En ese contexto llama la atención un dato: mientras el carbón, el combustible fósil más contaminante, todavía representa el 27,9% de la matriz energética mundial, en Argentina pesa apenas 1,2 por ciento.
Las empresas del sector, citadas en el informe, proyectan una inversión en hidrocarburos de 13.700 millones de dólares para este año, un nuevo récord que confirma el ritmo de expansión de Vaca Muerta, ya considerada uno de los desarrollos no convencionales más relevantes del mundo. Ese dinero se reparte entre pozos, oleoductos, gasoductos y plantas de licuefacción, las obras que van a determinar cuánto del petróleo y el gas que hoy se extrae en Neuquén termina saliendo por los puertos argentinos mientras dure la ventana que abrió la guerra en Medio Oriente.
Argentina, frente a la carrera global por los data centers: ventajas y desafíos para atraer inversiones en IA
Con ventajas en energía, talento y clima, Argentina busca posicionarse como un hub regional de infraestructura digital.
Gaby Hosnik: hiperconectividad, soledad y estrés digital, los desafíos de una época acelerada
La especialista en neurociencias aplicadas presentó su nuevo libro y explicó cómo el ritmo de vida, el estrés digital y la tecnología afectan la atención y el bienestar.
La Reserva Federal de EEUU no tocó la tasa de interés, pero hubo una discusión interna por la inflación y el petróleo
La Reserva Federal sostuvo la tasa en 3,5%-3,75%, pero los gobernadores Kashkari, Logan y Hammack votaron por subirla ante el alza del petróleo.