Tal como lo había anticipado la semana pasada el presidente Javier Milei, el Gobierno alcanzó nuevamente un superávit primario y financiero en junio, esta vez de $488.569 millones y $238.189 millones, respectivamente. De esta manera, en los primeros seis meses del año, el Sector Público Nacional acumula un superávit primario superior al 1,1% del PBI y un superávit financiero del 0,4% del PBI.
Estos datos fueron difundidos por el Ministerio de Economía, que también informó que en los primeros seis meses del año, el gasto primario acumuló una reducción del 32% en términos reales. “Los rubros que registraron las mayores bajas en términos interanuales son Gasto de Capital (-82%), Transferencias Corrientes Discrecionales a Provincias (-75%) y Resto de Gasto Corriente (-43%), que incluye otras erogaciones. Entre ellas, las transferencias para cubrir el déficit de parte de las empresas públicas”, se detalló.
El sector público nacional “registró seis meses consecutivos de excedente financiero por primera vez desde el 2008, acumulando en el año un superávit luego de intereses equivalente a aproximadamente 0,4% del PIB (superávit primario de aproximadamente 1,1% del PIB)”, dijo la cartera económica. “De esta forma se continúa consolidando el ancla fiscal del programa de gobierno, aún en un mes que registra estacionalmente gastos mayores por los pagos del SAC”, mencionó, en referencia al medio aguinaldo.
Los ingresos totales del sector público en junio 8,1 billones de pesos, lo que implicaría un aumento de 216,6 interanual. “En lo que respecta a la recaudación tributaria, la misma presentó un crecimiento de 226,7%, explicado principalmente por la variación del Impuesto PAIS y los ingresos correspondientes a los Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social (236,2% interanual)”, mencionó Economía.
“Entre los tributos ligados a la actividad económica interna cabe mencionar la recaudación correspondiente al Impuesto a las Ganancias (213%), al IVA neto de reintegros (196,9% i.a.), y los Débitos y Créditos (277,5%)”, continuó.
El rol del superávit como ancla
La performance fiscal del Gobierno, como parte esencial de su programa económico, ha ganado mayor relevancia en las últimas semanas debido a que la magnitud del superávit determinará la solvencia del Tesoro para pagar los intereses de las nuevas Letras de Liquidez (LeFi) que comenzarán a circular el próximo lunes, sustituyendo los pases pasivos de la autoridad monetaria.
Esta semana también se llevará a cabo una operación en la cual el Tesoro, utilizando pesos obtenidos gracias a ese superávit, comprará dólares por un total de USD 1.530 millones. Estos fondos serán transferidos a una cuenta en el Bank of New York Mellon, donde quedarán bajo custodia como garantía para los pagos de intereses de los bonos Globales y Bonares en moneda extranjera en enero.
De este modo, el superávit, que ya era un pilar fundamental del plan económico, adquirirá aún más importancia y será observado con mayor atención, especialmente tras el cierre de todas las vías de emisión monetaria. “Nada de lo que hagamos va a poner en riesgo el equilibrio fiscal”, aseguró un miembro del equipo económico. En el Gobierno minimizan la importancia de los intereses adicionales que deberá enfrentar el Tesoro debido al traspaso de la deuda del BCRA.