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La minera Vicuña anunció una inversión total estimada en US$ 18.000 millones para desarrollar los proyectos Josemaría y Filo del Sol, en la provincia de San Juan, y presentó los detalles de su Evaluación Económica Preliminar (PEA). La cifra superó los US$ 15.000 millones que se habían mencionado en versiones previas y marcó la oficialización de uno de los emprendimientos mineros más ambiciosos del país.

Vicuña es una sociedad integrada por la australiana BHP y la canadiense Lundin Mining. Según precisó la empresa, la inversión inicial ascenderá a US$ 7.000 millones entre 2027 y el inicio de la producción, previsto para 2030, cuando se espera obtener el primer concentrado de cobre.

El proyecto fue presentado como un hito para la minería argentina, que no produce cobre desde el cierre de la mina Alumbrera en 2018 y busca reposicionarse en un contexto de creciente demanda global del metal, clave para la electrificación y la transición energética.

Producción y escala global

De acuerdo con la PEA, Vicuña aspira a ubicarse entre las cinco principales operaciones de cobre, oro y plata del mundo. Durante los primeros 25 años completos de producción, proyecta un promedio anual de aproximadamente 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata.

En los primeros 10 años, el emprendimiento entregaría unas 2,5 millones de toneladas de cobre, 5,5 millones de onzas de oro y 214 millones de onzas de plata.

Ron Hochstein, CEO de Vicuña, sostuvo que “el Proyecto Vicuña es una oportunidad transformacional para la Argentina. Como uno de los distritos de cobre no desarrollados más relevantes del mundo, tiene el potencial de impulsar el crecimiento económico de largo plazo a través de inversión extranjera, empleo y mayores ingresos por exportaciones”. Y agregó: “Estamos comprometidos a avanzar Vicuña de manera responsable y en colaboración con los gobiernos y las comunidades para generar valor sostenible para el país”.

La empresa indicó que la vida útil estimada de la mina superará los 70 años, lo que la convertiría en una operación de largo plazo con impacto sostenido en exportaciones, infraestructura y empleo regional.

Etapas y marco regulatorio

El desarrollo se estructurará en tres etapas. La primera se concentrará en el yacimiento Josemaría, con una mina a cielo abierto y una planta concentradora diseñada para futuras expansiones. El objetivo es acelerar la producción inicial y generar flujo de caja operativo temprano.

La segunda etapa incluirá el desarrollo de los recursos de óxidos de Filo del Sol y una planta para recuperar cobre, oro y plata, ampliando la capacidad productiva. La tercera prevé expandir la planta concentradora y avanzar sobre los sulfuros de Filo del Sol, elevando la capacidad de procesamiento a unas 293.000 toneladas diarias. En esta fase se incorporará infraestructura estratégica en Chile bajo esquema de outsourcing, como una planta desalinizadora de agua de mar, un sistema de transporte de concentrado y una planta de tratamiento, inversiones adicionales a los USD 18.000 millones anunciados.

La compañía solicitó en diciembre su adhesión al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), dentro de la categoría Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP), que otorga beneficios fiscales y estabilidad normativa.

El canciller Pablo Quirno celebró el anuncio en redes sociales: “Gracias a las reformas estructurales impulsadas por el Presidente Milei, especialmente el RIGI, avanzan inversiones extranjeras directas sin precedentes. Argentina contará con una de las mayores minas de cobre, oro y plata del mundo”.

En la misma línea, el ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó: “Cabe señalar que este proyecto no existiría sin el RIGI”. El funcionario vinculó así la decisión de inversión con el nuevo esquema de incentivos destinado a proyectos exportadores de gran escala.

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