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Gabriel Zurdo, CEO de BTR Consulting, fue entrevistado en el programa Majul 107.9 de El Observador 107.9, donde explicó en detalle los métodos que utiliza la Justicia para investigar dispositivos móviles y las posibilidades reales de recuperar información eliminada. La charla con Luis Majul abordó aspectos técnicos y jurídicos sobre el análisis forense de celulares, en el contexto de investigaciones judiciales.

El especialista en seguridad informática comenzó aclarando que cualquier persona no imputada ni procesada tiene derecho a no entregar su celular cuando se lo solicita la Justicia. "Estaba en su derecho", confirmó Zurdo cuando Majul planteó el caso hipotético de alguien que se niega a entregar su dispositivo o entrega uno viejo y roto.

Sobre las posibilidades de recuperar información de un celular dañado, Zurdo explicó que "la probabilidad de rescatar mensajes borrados o contenido es menor" cuando el dispositivo está roto. Sin embargo, aclaró que esto depende de múltiples factores: el tipo de teléfono, su antigüedad, y las condiciones en las que se encuentre. En casos extremos, como cuando alguien tira el celular al río o al mar, "encontrás la memoria que dependiendo el tipo de teléfono y la antigüedad es rescatable o no", indicó.

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El experto también mencionó que "no es lo mismo que lo hayas borrado ayer que un teléfono que hace un año que estaba en el fondo del río", destacando cómo el factor temporal influye significativamente en las posibilidades de recuperación de datos.

La "integralidad" del análisis forense

El experto introdujo el concepto de "integralidad" para explicar que la investigación va mucho más allá del celular en sí mismo. "Primero, hay que descartar o no que tenga más de un teléfono. En segundo lugar, no es solo la nube. Hoy podés generar comunicación con mensaje de audio, texto, imágenes a través de redes sociales y son otras nubes", detalló.

Zurdo enfatizó que todos los dispositivos están conectados entre sí: Smart TV, consolas de juego, tablets. "Por eso cuando se instruye un allanamiento, nosotros hacemos una investigación ante la sospecha de un fraude económico, necesitamos ver la totalidad del stock digital", explicó, agregando que esto es "un hilo del cual tirar" y "no necesariamente es fáctico".

El CEO de BTR Consulting fue claro al señalar que un audio compartido en un medio "es una pluma volando al viento" y que se necesitan "muchas más situaciones que revisar" para convertir un indicio en una prueba judicial.

Borrado de mensajes: ¿culpa o administración del espacio?

Respecto al borrado de conversaciones, Zurdo aclaró que eliminar chats no hace a una persona culpable o inocente. "Es una cuestión de administración de espacio", dijo, y explicó que muchas personas borran conversaciones rutinariamente por motivos prácticos, como tener "chat larguísimo" con amigos o familiares.

El especialista también advirtió sobre una presunción errónea muy común: "Muchas gente y en muchos procesos de investigación y judiciales estas comunicaciones no se cursan por WhatsApp, se cursan con otras aplicaciones que generalmente son desconocidas por el público, Telegram, por ejemplo, u otras".

Cuando Majul mencionó el caso de fuentes fiscales que encuentran "muchos chats borrados" en fechas clave y recientes, Zurdo contextualizó que esto puede responder a múltiples factores técnicos y no necesariamente a intenciones criminales.

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El proceso técnico de recuperación de datos

El especialista detalló que hacen falta dos tecnologías para ejecutar el análisis: una para desbloquear el teléfono (superando contraseñas y otros atributos de seguridad de los modelos más nuevos) y otra para el análisis forense propiamente dicho.

Zurdo explicó que "el teléfono es como un gran lienzo en blanco" y que "las aplicaciones que usamos son ventanitas que escriben sobre ese lienzo". La posibilidad de recuperar información depende del "modelo del teléfono, la antigüedad, el nivel de actualización del sistema operativo y las condiciones de administración".

Un factor crucial es la actividad del usuario: "Si vos borrás y grabás, borrás y grabás, la chance aumenta o se reduce de rescatar un texto", explicó, mostrando cómo el comportamiento del usuario afecta directamente las posibilidades de recuperación forense.

El proceso metodológico "obliga a generar un espejo del contenido del teléfono y la acción forense que puede llevar semanas, meses y hasta años", reveló. "La copia extraída se somete a un proceso de desborrado, se compara con el original, y ahí es donde saltan las diferencias en donde te encontrás con fotos, videos, audios y textos que pudieron haber sido borrados", detalló sobre la técnica utilizada.

Consultado sobre las recomendaciones que daría a alguien en una situación judicial, el experto fue categórico: "Hay que establecer firmemente que la propiedad de la información que está en ese dispositivo es secreta y confidencial" y "no habilitar gratuitamente y sin un argumento sólido el acceso a tu información privada".

Zurdo planteó una reflexión sobre el secreto de sumario y el acceso de querellantes: "Si una parte que no sea ni el fiscal ni el juez y que no va a guardar el secreto tiene acceso, mañana se entera de toda mi vida". "Se llama privacidad", sentenció.

Como ejemplo internacional, mencionó que "la Casa Blanca acaba de prohibir en todos los teléfonos oficiales el uso de WhatsApp" porque es "susceptible de ser analizado por terceros, tanto por acciones de espionaje como por impericia o negligencia de parte del usuario y ventilar información confidencial".

El futuro de las comunicaciones digitales

Zurdo anticipó cambios regulatorios significativos: "La gente va a dejar de usar WhatsApp" debido a estas vulnerabilidades de privacidad, aunque reconoció que "la pulsión de la industria tecnológica es que no puedas vivir sin WhatsApp".

Como ejemplo de regulación avanzada, citó a Dinamarca, que "acaba de publicar una ley en donde tus registros digitales son parte de tu identidad", incluyendo audios, imágenes y videos. En este marco legal, "si yo lo tomo, lo manipulo, puedo cometer un delito sin tu consentimiento".

El experto también abordó las diferencias entre plataformas: mientras "WhatsApp no guarda supuestamente los textos, Telegram sí". Incluso en aplicaciones con funciones de autodestrucción, como Instagram (que permite configurar mensajes que se borran al ser leídos), "queda un registro" y "rápidamente la podemos desborrar".

Su recomendación final fue contundente: "Hay cosas que si tienen que hablar o tienen que compartir con alguien, no lo hagan a través del teléfono".

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