Eric Grimberg, conocido por su participación en Jugate Conmigo, el famoso programa de juegos conducido por Cris Morena que marcó una era en la televisión argentina, optó por un camino distinto tras su paso por la pantalla chica. Aunque alcanzó la fama y se destacó como uno de los galanes de la época, decidió apartarse de los medios para enfocarse en el negocio familiar.
Nacido el 25 de junio de 1970 en Buenos Aires, Grimberg ingresó al mundo de la televisión casi por casualidad. Junto a su hermano, asistió a un casting creyendo que era para una publicidad, pero terminó formando parte del elenco de Jugate Conmigo tras superar las diferentes etapas del proceso de selección. Posteriormente, participó en Brigada Cola (1992-1994), junto a Guillermo Francella.
Su colaboración con Cris Morena continuó en Montaña Rusa, donde compartió escenario con destacadas figuras como Nancy Dupláa, Gaston Pauls, Diego Ramos y Carla Peterson. Sin embargo, después de la serie, Grimberg decidió alejarse gradualmente de la televisión. Aunque incursionó brevemente en Los Ángeles no lloran (Canal 9) y grabó la película Spucay mi pueblo (1997), así como algunas obras teatrales, se inclinó rápidamente hacia el negocio familiar, Grimberg Dentales y Bucaltac.
La nueva vida del ex Jugate Conmigo
En una entrevista radial, Grimberg afirmó que nunca lamentó su decisión de abandonar la actuación. "No me costó. Para mí siempre fue un trabajo, nunca me tomé muy en serio eso de la fama. Salvo de River, no soy muy fanático de nada", expresó. También recordó con cariño su experiencia como actor, destacando el aprendizaje que le proporcionó trabajar con Cris Morena.
A pesar de su retiro de la pantalla, Grimberg mantiene contacto con antiguos colegas como Carla Méndez y Hernán Caire. Además, continúa su vida personal junto a su esposa Valeria, con quien está casado desde 1999, y sus dos hijos, Thiago y Catya.
Aunque su última aparición en televisión fue en 2008, Grimberg conserva vínculos de su pasado en la industria del entretenimiento, como lo demuestra su amistad con Gastón Pauls, quien lo convocó para una escena en Todos contra Juan.