Federico Luis Tachella, más conocido como Federico Luis, es un joven cineasta de 36 años nacido en Buenos Aires e hincha de San Lorenzo de Almagro, como el Papa Francisco. El fin de semana pasado su nombre empezó a recorrer con más frecuencia el mundo cinematográfico latinoamericano y el europeo cuando su último trabajo Para los contrincantes ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes como Mejor Cortometraje.
El galardón marcó un hito en el cine argentino porque es la primera vez que esta industria lo conquista. Para los contrincantes sigue de cerca de Damián López, un niño que es llevado por su padre y entrenador a un club de boxeo de Tepitos, en Colonia Morelos, México, donde se organizan peleas infantiles. Todo es retratado por la cámara de Federico: el pesaje (con 43 kilos queda habilitado para pelear), los consejos de su padre-entrenador “no te olvides de cerrar la boca para que no te quiebren la mandíbula”, los preparativos arriba del ring. Todo impacta porque se trata de niños. Y su director lo muestra con naturalidad, sin golpes bajos, ni sermones.
En la edición 2024 de este mismo festival, Federico Luis recibió el Gran Premio de la Semana de la Crítica, con el filme Simón de la montaña. Una de las secciones paralelas más prestigiosas del certamen dedicada a los nuevos talentos.
Allí también cuenta una historia que, tal vez, sea poco filmada. Porque incluye actores con discapacidad cognitiva y habla de la inclusión de un joven neuro típico en un pueblo de Mendoza, Simón (Toto Ferro) siente que no pertenece a ningún lado, excepto a ese grupo. Y se hace pasar por uno de ellos generando conflicto en su familia de origen. La construcción de la identidad y la mirada de la sociedad sobre la discapacidad son los pilares de este largometraje.
Cannes y su festival miran mucho la labor de Federico, lo tienen en cuenta. Seguramente, sus momentos de gloria en esta ciudad francesa recién estén comenzando.