La apuesta a la serie Moria es total. A una semana del estreno, Netflix ha puesto toda la carne al asador para lograr sacar ventaja en las producciones que las plataformas realizan bajo el paraguas "Hecho en Argentina". Y lo ha logrado. La estratégica campaña de marketing 360 se volvió furor y el público hace fila en las distintas instalaciones distribuidas en la Ciudad de Buenos Aires, para hacerse fotos o videos que son subidos a redes sociales y no sufrir fomo (fear of missing out o miedo de perderse algo).

Las movidas promocionales de esta plataforma no sorprenden. Incluso se vivieron episodios similares con El eternauta y el cartel ubicado en la vereda del Ecoparque porteño. O las intervenciones en paradas de colectivos para hablar de Stranger things. En esta ocasión, la frase no se hizo esperar: "No pude decidir cuál de todas las frases de Moria poner acá", y con eso se dijo todo. A pocos metros de esa esquina de Libertador y Sarmiento, un stiletto de animal print con herraje dorado con el nombre de la diva es un mudo testigo de todos los que posan junto a él. Realizado en impresión 3D tras casi 700 horas de trabajo, utilizando 40 kilos de resina y otros tantos de peluche. Más hacia el centro de la ciudad, rodeado por el Paseo de la Rábida, detrás de la Casa Rosada, un enorme lápiz labial color rojo descansa con vista a Puerto Madero y a metros del Puente de la Mujer.

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Si uno repasa los primeros años de Moria (representados estupendamente por su hija Sofía Gala) entenderá la frase "a la mañana subí las escaleras de la Facultad de Derecho y a la noche bajé las del Maipo". Por esos años, Ana María Casanova era una estudiante de leyes hasta que revive la propuesta de integrar el cuerpo de baile de una revista y su vida cambió para siempre. Dejó la facultad y se abocó a la construcción de la artista que se convirtió en leyenda del espectáculo nacional. Por eso, la imagen generada por IA de la boa de plumas rosadas envolviendo la casa de estudios tenía razón de ser. Aunque el fandom soñó con retratarse allí, ese homenaje no existió en la realidad.

Sin dudas, el punto de inflexión de todas estas instalaciones que identifican a Moria es el escote emplazado en la intersección de la avenida Juan B. Justo y Niceto Vega, en Palermo. Con el rostro de Griselda Siciliani —la actriz que la interpretó desde la época de la obra Brujas hasta el final del romance con Luis Vadalá— encabeza el ranking de quienes peregrinan para, literal, colgarse de sus lolas. "Se cuelgan de mis tetas", dijo La One una y mil veces, y ahora ese sueño se puede hacer realidad si uno tiene la fuerza necesaria para sostener su propio peso y agarrarse de la barra ubicada justo debajo de su pecho. Hasta fines de agosto, todas estas memorabilias seguirán esperando al público que intenta guardarse un recuerdo de la diva.

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