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"Le interesa y mucho", asegura un funcionario de la Casa Rosada que últimamente está abocado a la redacción del proyecto de reforma política por encargo de Santiago Caputo. Y agrega: "Diría que Santiago sabe mucho de sistemas electorales en todo el mundo, y es lo que más le interesa. De hecho está siguiendo el texto del proyecto obsesivamente". Lo curioso es que, en el Congreso, la diputada Giselle Castelnuovo (quien fuera mano derecha del histórico apoderado peronista Jorge Landau) está elaborando otro proyecto, en este caso por encargo de los hermanos Menem, "Lule" y Martín. Un primer borrador de ambos ya está escrito y un equipo todavía más grande está trabajando sobre los textos a la espera de las definiciones políticas.

Por lo que se sabe, en la mesa política del Gobierno quieren presentar el proyecto lo antes posible. "Este año no es electoral y tenemos mayoría en las dos Cámaras si nos acompañan los aliados, así que no tenemos que perder tiempo", comenta otra fuente. Antes, deberían saldarse las diferencias. "Karina (Milei) tiene que bendecir, pero lo lógico es que salga el mejor, independientemente de quién lo elaboró. Por lo que veo, Santiago tiene herramientas para defender sus posiciones", algunas difíciles de aceptar en el ecosistema político argentino.

Algunas propuestas de la reforma electoral ya tomaron estado público, como la eliminación de las PASO, que tiene chances de ser aprobada. Y el financiamiento, que mantendrá los fondos públicos pero levantará el tope para recibir financiamiento privado, flexibilizando ese aporte.

La uninominalidad, el sistema que implementó Perón para anular a los gorilas

Una propuesta que es difícil de aprobar es la uninominalidad, un sistema ya utilizado por Juan Domingo Perón para garantizarse la victoria en la Ciudad de Buenos Aires en el año 1947, cuando salió electo Alfredo Palacios, el primer diputado socialista. Los demás elegidos eran peronistas, un perfil político que ya era inconcebible para la mayoría del electorado porteño.

El voto uninominal divide el territorio en circunscripciones pequeñas y cada uno elige un solo representante de ese territorio, elimina las llamadas listas sábanas o simplemente plurinominales que —según analistas del tema— beneficia a los partidos políticos más grandes, como en ese tiempo fue el peronismo. Los partidos pequeños no tienen candidatos con suficiente perfil para ganar elecciones uninominales.

Lo que se busca es mayor vínculo territorial, aunque genera resistencia "por la posible exclusión de las minorías". Reino Unido, Estados Unidos y Canadá son algunos de los países que utilizan este sistema. El proyecto de los Menem no la propone, quizás basándose en que ese proyecto fue incluido en la Ley Bases y trascendió que la justicia electoral no lo avalaría.

Otra reforma importante es la representación electoral por población censada, lo que le permitiría a la provincia de Buenos Aires pasar de los 70 diputados que tiene hoy a 95 o incluso 100. Otros distritos, como Tierra del Fuego, Santiago del Estero o Formosa, quedarían con una representación mínima. En este caso, tanto el proyecto impulsado por Caputo como el que se trabaja en Diputados con el aval de los Menem coinciden en la propuesta.

Buenos Aires siempre se quejó por el cálculo que se decidió en el Congreso en 1983 con el sistema D'Hondt, que le restó peso específico en las decisiones para favorecer a las provincias chicas, similar al que se utiliza en España y Chile. Sucede que el peso que tiene el conurbano es tan fuerte que debilitará fuertemente a cualquier partido que quede en la oposición. Obviamente, tanto el asesor como los primos están convencidos de que La Libertad Avanza ganará la provincia en 2027.

¿Hacia la reforma de la Constitución?

Los proyectos de reforma política y de reforma electoral tienen chances de caer en la inconstitucionalidad si la justicia electoral detecta una fuerte oposición de los partidos. Son muchos y variados los temas a discutir en el seno del Gobierno y en la opinión pública, donde se pretende configurar un nuevo esquema institucional que rija los años venideros en la Argentina.

— ¿Eso quiere decir que se viene la reforma constitucional?, quiso saber El Observador.

— "Que quieren, no lo dudes. Pero es un plan previsto para el segundo mandato", dijo una fuente segura.

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