La AFIP impuso un ajuste de más $3.000 millones a una firma agroexportadora por subfacturar exportaciones en 2019.
La AFIP impuso un ajuste de más $3.000 millones a una firma agroexportadora por subfacturar exportaciones en 2019.
El organismo recaudador detectó que la empresa triangulaba sus operaciones a través de una sucursal en Uruguay con el fin de omitir el pago de impuestos.
La operación se basaba en revender la mercadería a una sucursal del Uruguay a un costo muy por debajo del promedio para aliviar la carga tributaria.
A partir de detallado análisis realizado se advirtió que la sucursal de la empresa no tenía contacto con la mercadería ni participaba en ningún proceso de la venta porque los granos era embarcados directamente desde Argentina hacia su destino en el exterior. Por lo tanto, su intervención en la cadena de comercialización no tenía sentido alguno.
La empresa no pudo exponer fundamentos razonables que justifiquen esas operaciones de venta a esos precios.
Así es que siguiendo la trazabilidad de cada una de las exportaciones, el organismo tributario valorizó las operaciones de venta de los productos que luego fueron revendidos por la sucursal uruguaya a intermediarios “independientes”, utilizando un precio razonable de mercado y se llegó a un ajuste impositivo de más de $ 3.000 millones.
Curiosamente, esta firma presentaba para ese período resultados negativos razón por la cual el accionar del fisco logró corregir una utilización inadecuada de la deducción de pérdidas ficticias en la determinación del impuesto a las ganancias.