El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) impulsa un nuevo paro general de 36 horas en rechazo al tratamiento legislativo final de la Reforma Laboral, que se tratará el viernes próximo.
La medida de fuerza que será puesta en consideración en el martes venidero en el plenario de la CGT, buscará reeditar la parálisis de la actividad registrada el jueves pasado.
"Vamos a hablar con el triunvirato de la CGT para que convoquen a un paro de 36 horas. Si no lo hacen, iremos a un paro nosotros con el Frente de Sindicatos Unidos", anticipó el viernes secretario general de la Federación Aceitera y Desmotadora de Algodón, Daniel Yofra, en diálogo con FM Re. La medida propone 24 horas de paro para el viernes más 12 horas de movilización.
Luego de que la Cámara de Diputados aprobara el texto con modificaciones, tales como la eliminación del artículo 44 sobre licencias médicas, el Senado resolverá la próxima semana el futuro del proyecto impulsado por el Gobierno Nacional.
El oficialismo en la Cámara Alta logró emitir dictamen en el plenario de las comisiones de Trabajo y Presupuesto (presidida por Patricia Bullrich), por lo que se prevé que el viernes 27 sea el día elegido para avanzar con su tratamiento final.
Ante este escenario, el titular del gremio de aceitero confirmó que pedirán una reunión con el triunvirato que conduce la central obrera a fin de "adoptar una medida de fuerza más contundente", aunque advirtió que si la CGT no avanza con la convocatoria, el FreSU lo hará por su cuenta.
El FreSU está integrado por ATE, UOM, Aceiteros, Aeronáuticos y más de 100 sindicatos de todas las centrales obreras.
"Los dirigentes de la CGT estaban esperanzados en los políticos porque supuestamente tenían los números. Y ahora están esperanzados en la Justicia. Y después van a estar esperanzados en una marcha a San Cayetano. Eso no tiene nada que ver con el sindicalismo. El sindicalismo se tiene que empoderar más allá de los partidos políticos", fustigó.
En esta línea, Yofra consideró que el proyecto anula la posibilidad de "defenderse" a los sindicatos, en medio de un contexto de creciente conflictividad gremial y social. "Nos quita la posibilidad de defendernos, de poder hacer una huelga, una asamblea. También afecta a cada trabajador con el fraccionamiento de las vacaciones, el banco de horas y el fin de las horas extra”, sentenció.