En los últimos meses, una herramienta legislativa que históricamente se utilizaba de manera marginal empezó a ganar protagonismo en la Cámara de Diputados: el emplazamiento. Este recurso, que permite fijar un día determinado para que una comisión trate un proyecto de ley paralizado, se convirtió en una estrategia recurrente, especialmente por parte de la oposición, para agilizar el debate sobre iniciativas estancadas.
El emplazamiento está contemplado en el artículo 106 del reglamento de la Cámara de Diputados, el cual establece que, a propuesta de un diputado, se puede emplazar a las comisiones a tratar proyectos de ley que se encuentren en retardo. Para que esto ocurra, se debe votar nominalmente en el pleno de la cámara. Aunque esta práctica siempre estuvo prevista en el reglamento su uso fue, durante años, casi anecdótico. Sin embargo, en 2025 su utilización dio un giro significativo.
Un cambio de dinámica en el tratamiento legislativo
Según un relevamiento realizado por Directorio Legislativo, entre 2003 y 2024, el promedio de emplazamientos por año legislativo fue de apenas 0,32. Sin embargo, en lo que va de 2025 ya se votaron doce emplazamientos, de los cuales once fueron aprobados. Esta cifra marca un cambio notable en la práctica legislativa argentina.
Este fenómeno ocurre en un contexto particular: el oficialismo, aunque en minoría, mantiene el control de las presidencias de las principales comisiones, como la de Presupuesto y Hacienda, Asuntos Constitucionales y Legislación General, entre otras. Esto le permitió ralentizar o frenar proyectos que considera contrarios a su agenda. No obstante, la oposición comenzó a usar los emplazamientos para sortear estos bloqueos, obligando a las comisiones a tratar los proyectos que, de otro modo, podrían quedar en el limbo legislativo.
El rol del oficialismo en el frenado de proyectos
Uno de los ejemplos más claros de esta dinámica se observa en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, donde el oficialismo utilizó su control sobre la presidencia para evitar que los proyectos contrarios a su agenda obtengan dictamen. En 2025, de las 15 reuniones de esta comisión, ocho fueron convocadas a través de emplazamientos votados en sesión. Esto evidenció cómo la oposición, que en muchos casos tiene mayoría en las comisiones, empezó a usar esta herramienta para forzar la agenda en áreas clave del Congreso.
El uso creciente de los emplazamientos demuestra un cambio importante en la dinámica legislativa del país. La oposición comenzó a usar esta estrategia como una forma de "romper" el control del oficialismo sobre las comisiones, permitiendo que los proyectos sean tratados y discutidos en un contexto donde el oficialismo, pese a su control en ciertas comisiones, se ve obligado a ceder. Esto causó un escenario de creciente tensión dentro del Congreso, donde las negociaciones entre los distintos bloques políticos se volvieron más complejas y truncas.
El aumento en el uso de esta herramienta refleja una tensión creciente dentro del Congreso, donde el oficialismo y la oposición se enfrentan por el control de la agenda legislativa. Mientras el oficialismo intenta ralentizar el proceso y evitar que se discutan proyectos que no están en línea con su visión política, la oposición encontró en los emplazamientos una forma eficaz de garantizar que sus iniciativas sean debatidas, a pesar del bloqueo gubernamental.
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