Luego de la presentación de su declaración jurada, los dichos del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, volvieron a generar malestar en la oposición e incluso en sectores aliados al Gobierno. Aún en medio de la época mundialista, el crecimiento patrimonial del funcionario sigue siendo noticia; es por ello que el peronismo empuja en ambas Cámaras del Congreso una moción de censura, apurando que el PRO y la UCR tomen un bando.
La verdadera incógnita pasa por qué harán los aliados tradicionales del Gobierno. Macristas y radicales han cuestionado públicamente a Adorni en reiteradas ocasiones, sobre todo los primeros, pero todavía evitan confirmar si acompañarán las iniciativas impulsadas por el peronismo, algo que suele ir en contra de sus esencias.
La Constitución exige, para avanzar en una moción de censura, una mayoría absoluta sobre el total de miembros de cada cámara. Este objetivo, sin el apoyo de los aliados del Gobierno, está fuera del alcance de los sectores opositores.
La avanzada en el Senado
La primera parada será el Senado. Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario, pretende sesionar el jueves 18 para avanzar con el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada y una serie de pliegos judiciales. Sin embargo, la bancada del cristinista José Mayans tiene como fin convertir la sesión en un debate sobre el caso Adorni.
El miércoles 17 a las 18 se reunirá la Labor Parlamentaria, convocada por Victoria Villarruel. Allí, el senador formoseño planteará votar sobre tablas una interpelación al funcionario para dentro de siete días, con la posibilidad de acudir a una moción de censura. Necesita de dos tercios de los votos, que por sí solo no está ni cerca de conseguirlos. Los aliados de Casa Rosada, entonces, jugarán un papel fundamental.
Bullrich dialogando con Mayans
Bullrich dialogando con Mayans
Victoria Urruspuru / El Observador
En el PRO reclaman desde hace tiempo que Adorni dé un paso al costado, mientras que la UCR exige explicaciones sobre las irregularidades en sus declaraciones juradas. De todos modos, ambos espacios mantienen cautela y evitan confirmar si acompañarán una jugada impulsada por el kirchnerismo, ya que esperan o una decisión del Gobierno (removerlo) o una alternativa menos drástica.
La situación también coloca en una posición incómoda a Patricia Bullrich. La exministra y actual jefa de la bancada libertaria desde hace semanas marca diferencias con el jefe de Gabinete, uno de los funcionarios más cercanos a Karina Milei y que debilita al Poder Ejecutivo por su pérdida de credibilidad e imagen positiva.
Diputados prepara una nueva embestida
La segunda batalla se librará en Diputados. Oficialistas y opositores tienen en miras sesionar el 24 de junio. Los primeros para tratar iniciativas como el "Súper RIGI", el cual cuenta con gran apoyo y será dictaminado este miércoles. El peronismo, junto a otros bloques como Provincias Unidas, busca girar a comisiones los proyectos presentados contra Adorni.
La clave volverá a ser el quórum: necesitan 129 diputados presentes y, nuevamente, el comportamiento de los aliados será decisivo. Por sí solos, los opositores apenas llegarían a los 115 presentes, suponiendo que mantienen un presentimos perfecto. Sin el gesto del PRO y la UCR, no podrán avanzar.
A diferencia del intento fallido anterior, esta vez la oposición cree llegar con mejores condiciones políticas. El argumento central es que quedó expuesto que Adorni faltó a la verdad cuando habló ante la Cámara en abril y aseguró que "no hubo ocultación alguna" en sus declaraciones juradas. Posteriormente, reconoció haber omitido declarar importantes ahorros no registrados, presuntamente provenientes de inversiones en criptomonedas.
La bancada que dirige Cristian Ritondo no ha tomado una decisión sobre si dará quórum o no, aunque más inclinándose por la negativa, ya que se niega a apoyar una iniciativa del peronismo. El PRO prefiere hoy esperar una reacción del Gobierno en las próximas semanas: que se desplace a Adorni antes de que el conflicto llegue al recinto.
En la UCR expresan una posición similar. Los radicales no quieren aparecer como furgón de cola del kirchnerismo, pero tampoco desean quedar asociados a un funcionario cada vez más cuestionado. En el peor de los casos, estarían dispuestos a emplazar pedidos de interpelación, sin una moción de censura.
"Estamos en el mundo del revés, es una hipocresía. Ellos teniendo causas judiciales por corrupción, a su líder condenada y pasando por un nuevo juicio, aún piden que se respeten las instituciones y se haga Justicia. No son los más idóneos para encabezar este reclamo", manifestaron del interbloque Fuerzas del Cambio, que reúne a estas dos bancadas.
El pedido de sesión fue impulsado por Unión por la Patria, Provincias Unidas, Coalición Cívica, Frente de Izquierda y monobloques. Entre los legisladores que sorprendieron, están aquellos que responden al gobernador cordobés, Martín Llaryora.
El PRO endurece el discurso, pero evita definiciones
Pese a las insistencias con interpelar y remover a Adorni, el peronismo y sus allegados tomaron confianza para insistir con ello luego del mensaje que envió Fernando De Andreis, diputado nacional, secretario general del partido y uno de los dirigentes más cercanos a Mauricio Macri.
Este lunes, reivindicó la reconstrucción partidaria y volvió a cuestionar la permanencia del jefe de Gabinete. "Ahora tenemos el escándalo en el que terminó la designación de actual jefe de Gabinete, una situación que fue advertida por Mauricio el mismo día de su designación", escribió.
La frase fue interpretada dentro del PRO como una reivindicación de las advertencias que Macri había realizado el año pasado, cuando cuestionó la falta de experiencia y volumen político de Adorni para ocupar un cargo que -hasta entonces- había desempeñado Guillermo Francos.
Sin embargo, el endurecimiento discursivo todavía no se traduce en una estrategia parlamentaria definida. No existe una decisión tomada sobre qué harán en la sesión de Diputados y apuntan a la cautela.