La oposición de la Cámara de Diputados convoca a una sesión especial para el próximo 24 de junio con el objetivo de promover una moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Sin embargo, más allá del impacto político de la iniciativa, los números muestran que el intento está lejos de prosperar: los convocantes no alcanzan el quórum necesario para abrir la sesión y mucho menos con los votos requeridos para concretar su remoción.
La convocatoria fue respaldada por 31 firmas pertenecientes a distintos bloques y monobloques opositores, aunque principalmente Provincias Unidas y Unión por la Patria. El problema para los impulsores aparece al momento de realizar el poroteo y es por ello que siguen negociando, despacho por despacho.
115 diputados asegurados, pero lejos del quórum
De Unión por la Patria firmaron Germán Martínez, Cecilia Moreau, Victoria Tolosa Paz, Paula Penacca, Ariel Rauschenberger, Gabriela Pedrali, María Graciela Parola, Jorge Mukdise, Juan Marino, Itai Hagman, Gabriela Estévez, Marcelo Barbur y Ernesto "Pipi" Alí. Esta bancada cuenta con 91 diputados, si es que asisten todos.
Provincias Unidas, que tiene18 integrantes atravesados por fuertes diferencias internas, podría garantizar 13. Firmaron Pablo Juliano, Esteban Paulón, Carlos Gutiérrez, Martín Lousteau, María Inés Zigarán, Mariela Coletta, Jorge Rizzotti y Pablo Farías. Entendiendo que los cordobeses que responden a Martín Llaryora vienen diferenciados del Gobierno, se da por descontado que darán quórum. La duda se instala en los que responden al gobernador santafesino Maximiliano Pullaro. Por otro lado, la que no firmó es la mendocina exlibertaria Lourdes Arrieta, quien en la última sesión contribuyó tanto con su asistencia como con su voto para el proyecto de Zonas Frías.
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La oposición no consigue el apoyo suficiente para remover a Adorni.
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También podrían acompañar Miguel Pichetto y Nicolás Massot, de Encuentro Federal, aunque ninguno de los dos firmó el pedido. Pese a que ambos han cuestionado públicamente a Adorni en distintas oportunidades, durante la última presentación del jefe de Gabinete ante Diputados para dar el informe de gestión evitaron bajar al recinto y participar del debate para no "prestarse al circo".
La oposición cuenta además con el respaldo casi seguro de los dos diputados de la Coalición Cívica, Mónica Frade y Maximiliano Ferraro; los cuatro integrantes de la izquierda: Myriam Bregman, Romina del Plá, Nicolás del Caño y Néstor Pitrola.
También los monobloques de Natalia de la Sota, Jorge Fernández y Marcela Pagano. Esta última está enfrentada abiertamente con el Gobierno y es, además, una de las denunciantes de Adorni por presunto enriquecimiento ilícito.
Pero incluso sumando todos esos nombres y suponiendo una asistencia perfecta, la cifra apenas escala a unos 115 diputados. Es decir, quedarían al menos 14 legisladores por debajo del quórum de 129 necesario para habilitar la sesión.
El panorama para la oposición es aún más desalentador. Suponiendo que se logra sentar a los diputados suficientes para abrir el debate, la distancia respecto de los votos necesarios para aprobar una moción de censura es todavía mayor. La Constitución exige mayoría absoluta sobre el total de miembros de cada cámara, un objetivo que hoy aparece completamente fuera del alcance de los sectores opositores.
Por eso, en los pasillos del Congreso la discusión gira menos alrededor de las posibilidades reales de remover a Adorni que del mensaje político que busca enviar la oposición. A más de tres décadas de la incorporación de la figura del funcionario a la Constitución, ningún jefe de Gabinete fue removido mediante una moción de censura. Todo indica que esta vez tampoco será la excepción.
Cómo se realiza una moción de censura
La herramienta invocada por los legisladores mencionados fue incorporada a la Constitución Nacional en la reforma de 1994, a través del artículo 101. Se trata de uno de los mecanismos de control parlamentario más fuertes previstos para el jefe de Gabinete, aunque nunca fue utilizado con éxito desde su creación.
El procedimiento contempla dos etapas. La primera consiste en la aprobación de un pedido de interpelación para tratar la moción de censura, instancia que requiere el voto de la mayoría absoluta de los miembros de cualquiera de las dos cámaras. La segunda etapa es la propia moción de censura, que exige nuevamente una mayoría absoluta sobre el total de integrantes de cada cuerpo y tiene como consecuencia la remoción del jefe de Gabinete.
A diferencia de los sistemas parlamentarios, donde una moción de censura implica una pérdida de confianza política del gobierno, en la Argentina su alcance es más limitado. La medida únicamente desplaza al funcionario cuestionado y nada impide que el presidente vuelva a designarlo.