Una ola de ciberataques coordinados contra sistemas municipales de agua potable y alcantarillado en al menos siete estados pusieron en máxima alerta a las agencias de ciberseguridad de Estados Unidos. Si bien autoridades estatales y federales consideran a Irán como uno de los principales sospechosos, aclararon que la investigación continúa en fase preliminar y aún no se determinó de manera definitiva su responsabilidad.
Las intrusiones, que comenzaron a detectarse a inicios de esta semana, obligaron a la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA), al FBI y a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) a emitir avisos de emergencia a las empresas de servicios públicos de todo el país para proteger sus operaciones.
Los funcionarios aclararon que hasta el momento no hay indicios de que el agua potable haya sido alterada o puesto en riesgo la salud pública. Sin embargo, los ciberataques degradaron el funcionamiento de algunos sistemas, provocando caídas en la presión del agua, la emisión de avisos preventivos para hervir el agua por posible contaminación y la necesidad de recurrir a operaciones manuales para mantener el suministro.
"Al menos siete estados reportaron incidentes"
La primera señal de alarma pública surgió en Minnesota, donde hackers atacaron cerca de 30 instalaciones municipales. Según un memorando de la Oficina de Investigación Criminal de ese estado, un posible objetivo de los atacantes era provocar una pérdida de presión en los sistemas que provocara una eventual contaminación.
Minnesota no fue el único estado en sufrir intrusiones. En un aviso público difundido a última hora del jueves, el FBI y EPA señalaron que desde el lunes "al menos siete estados reportaron incidentes al FBI, y parte de esa actividad degradó las operaciones de agua".
Aunque no precisaron qué estados se vieron afectados, pero un portavoz del gobierno estatal de Míchigan confirmó que el sistema de su estado fue atacado. "Recibimos una pequeña cantidad de reportes de comunidades de Míchigan que indicaban una actividad consistente con lo descrito por las agencias federales", dijo el portavoz Dale George en un correo electrónico difundido por The New York Times. Añadió que todos los sistemas afectados continuaban funcionando de manera segura y que no había "impactos conocidos que representaran un riesgo para la salud pública".
Según un memorando del Departamento de Recursos Naturales del estado, difundido por CNN, las autoridades de Wisconsin también detectaron el lunes actividad cibernética maliciosa en sus instalaciones de agua e instaron a las empresas de servicios públicos a tomar "medidas inmediatas para prevenir impactos potencialmente graves en nuestros sistemas".
Los atacantes dirigieron sus incursiones contra los Controladores Lógicos Programables (PLC) conectados a internet, dispositivos clave que supervisan la dosificación de químicos, la presión y la calidad del agua. Expertos señalaron que los hackers actuaron de forma oportunista, explotando configuraciones débiles en infraestructuras de todo tamaño.
Las sospechas sobre Irán
Aunque la investigación se encuentra en fase preliminar y no se presentaron pruebas definitivas, funcionarios federales de inteligencia consideran a Irán como el principal sospechoso.
Irán intensificó los ciberataques contra el país desde el inicio de la guerra con EEUU e Israel. Teherán ya cuenta con antecedentes de ofensivas contra sistemas de agua e infraestructuras críticas estadounidenses. Además, las autoridades señalaron que no parece haber un móvil financiero detrás de los últimos episodios, lo que reduce las probabilidades de que se trate de delincuencia común.
Pese a las evaluaciones de sus propias agencias de seguridad, el presidente Donald Trump buscó restar importancia al asunto durante una reunión de gabinete y responsabilizó a las autoridades estatales.
"Creo que Minnesota está detrás de esto. Les gusta decir: 'Ah, es Irán'. No creo que haya sido un ciberataque iraní, tienen problemas más importantes que preocuparse por Minnesota", afirmó el mandatario el viernes al ser consultado sobre el episodio.
Las palabras del presidente generaron una inmediata respuesta del gobernador demócrata de Minnesota, Tim Walz, quien desestimó la acusación y dijo en sus redes sociales: "Trump sabe exactamente quién es el responsable de este ataque y sabe que otros estados también fueron afectados. Así es la guerra moderna, y esto ilustra aún más que no existe un plan para ganar una guerra contra Irán". En privado, fuentes federales ratificaron que Teherán sigue siendo la hipótesis central de la investigación.
Un sector vulnerable
Analistas de inteligencia enfatizan que este episodio representa uno de los ataques más serios contra la infraestructura hídrica en años, dejando al descubierto la fragilidad del sector. La mayoría de los municipios pequeños operan con presupuestos acotados y carecen de personal especializado para actualizar su tecnología frente a ciberamenazas avanzadas.
"La magnitud y la coordinación de los recientes ciberataques dirigidos contra los proveedores de agua de Minnesota no tienen precedentes", declaró a CNN Gus Serino, un especialista en ciberseguridad con larga trayectoria en el sector del agua.
"Si bien la resiliencia inherente del sector del agua ayudó a limitar el impacto operativo, estos incidentes demuestran una vez más que muchas empresas de agua potable siguen dependiendo de arquitecturas tecnológicas que carecen de controles fundamentales de ciberseguridad capaces de prevenir o impedir significativamente este tipo de ataques", agregó Serino.
Ante esta situación, CISA recomendó a las empresas de servicios públicos de todo el país desconectar de internet los controladores industriales vulnerables mientras continúan los trabajos de mitigación para blindar la red hídrica nacional.