16 de septiembre de 2026 23:15 hs

Si alguien nos dijera que, en un mismo día, podríamos escuchar las reflexiones del ex presidente de España, Mariano Rajoy; que podríamos ver un cruce de opiniones entre el ex premier canadiense, el carismático Justin Trudeau, y la afilada diputada española Cayetana Alvarez de Toledo; que podríamos jugar a la pulseada china bajo la supervisión del neurocientífico Mariano Sigman; y que podríamos escuchar al ex primer ministro británico, David Cameron, diríamos que eso es imposible.

Pero mucho más increíble sería si, además de todo eso, apareciera en la misma jornada el piloto argentino Franco Colapinto, una de las estrellas del Gran Premio de Madrid hace apenas 48 horas, para explicar cómo fueron sus comienzos solo en Italia a los 14 años, porqué aprendió a tomar mate, como compiten con su compañero en Alpine, el francés Pierre Gasly, y cómo se detuvo a tomar la bandera argentina que se hizo viral en Madring cuando la paseó por todo el circuito.

Todo eso sucedió justamente en Madrid entre la mañana y la tarde del martes, durante el Latin Annual Meeting de Latin Securities una organización global de servicios financieros fundada por el empresario argentino Eduardo Tapia y que agasajó a sus ejecutivos y clientes con un evento espectacular.

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Política Internacional, Economía, Finanzas, Neurociencias aplicada a las empresas y el testimonio de Franco Colapinto como frutilla del postre, un joven prodigio de 23 años que enseña a apostar al esfuerzo.

Después de las palabras de apertura de Eduardo Tapia, Presidente del Grupo Latin y del CEO y vicepresidente de Latin Securities, Matías Sagaseta; el ex presidente de España, Mariano Rajoy, dio una clase magistral de alta política donde dejó en claro que la palabra que define este tiempo complejo en el planeta es “incertidumbre”.

El hombre que habitó la Moncloa durante la crisis del independentismo catalán se solazó con aquella definición de Francis Fukuyama anunciando “el fin de la historia”.

Rajoy le cargó a las democracias liberales el deber de defender a las democracias liberales.

Luego de Rajoy apareció el ex primer ministro de Canadá, el emblemático Justin Trudeau que esta vez vino sin su célebre esposa, la artista Katy Perry.

Claro que a Trudeau le tocó ser entrevistado, nada más y nada menos, que por la sagaz diputada Cayetana Álvarez de Toledo, legisladora catalana, hija de padre noble y madre argentina, quien suele ser el dolor de cabeza de la dirigencia progresista por su profundidad y su mirada implacable sobre todo lo que huela a extremos políticos. El intercambio del canadiense y la española dio todo lo que prometía.

“Ha sido un placer estar en desacuerdo”, fue la divertida despedida de Trudeau para Cayetana, en un final con sonrisas y aplausos generales por la sinceridad y el respeto que el debate mantuvo siempre.

El carisma argentino de Franco Colapinto

El aperitivo para el almuerzo fue la aparición -con ovación incluida de todo el auditorio de la Fundación Pablo VI- del piloto argentino, Franco Colapinto, cuando todavía estaban frescas las imágenes de su impecable séptimo puesto en el Gran Premio de Madrid y su recorrida triunfal con una bandera de su país por todo el circuito Madring.

A Colapinto lo favoreció el ritmo y la buena onda que le puso a su testimonio el entrevistador David Broncano, estrella de la TV Pública española con su programa “La Revuelta”. El desenfado del periodista le sirvió a Franco para soltarse y contar muchas cosas poco conocidas de su increíble vida personal.

El viaje a los 14 años para vivir solo en el taller de la escudería de karting para la que corría. El mate como compañero que lo acercaba a la Argentina. Los cuatro kilos que pierde por carrera y el incidente en Londres con un inglés de dos metros de altura que casi termina en una crónica de tono policial.

Frente a las preguntas del público, rendido a sus pies, Colapìnto describió el momento en que un banderillero le alcanzó una bandera argentina para llevarla ondeando sobre el Alpine por el circuito y hacer delirar a sus fanáticos, argentinos y también españoles.

Sigman, la IA y las cosas de la vida

Luego del mediodía y del almuerzo, el neurocientífico argentino y residente en Madrid, Mariano Sigman, logró levantar a la audiencia con sus ejemplos de cómo funciona la mente para limitar muchas veces el comportamiento del ser humano. Una pulseada china entre los espectadores fue el punto máximo de un ejercicio sobre la toma de decisiones y la comunicación entre personas.

“La corazonada muchas veces es un aprendizaje estadístico de un proceso, que es correcto, aunque no puede explicar por qué. Así funciona la inteligencia artificial, y también las grandes cosas de la vida”, cerró el autor de “El Poder de las Palabras”.

El cierre estuvo a cargo de otra figura internacional de gran relieve. El ex primer ministro británico David Cameron, un dirigente conservador que también debió responder las exigentes preguntas de Cayetana Alvarez de Toledo.

En un auditorio como el de la Fundación Pablo VI, colmado y dispuesto a disfrutar cada declaración, cada reflexión y cada anécdota con atención y muchas veces riendo a carcajadas o aplaudiendo cuando el speaker se los ganaba, la jornada del Meeting Annual Latin finalizó de la mejor manera. Todos celebrando el aprendizaje y la posibilidad de quedarse con un momento único en una ciudad única como se convertido Madrid en estos tiempos.

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