El oficialismo no logró reunir los votos necesarios para tratar en el Senado el pliego de Ariel Lijo como juez de la Corte Suprema de Justicia. Pese a la intención de convocar a una sesión especial este viernes con ese único tema, la falta de respaldo por parte del PRO y de sectores del radicalismo impidió alcanzar el quórum de 37 senadores necesario para debatir la propuesta.
Previo al intento fallido, el jueves se realizó una reunión de la Comisión de Labor Parlamentaria, donde los jefes de bloque manifestaron sus posturas. Si bien el peronismo nunca confirmó explícitamente su apoyo, en los pasillos del Congreso se daba por sentado que podría haber avalado la candidatura de Lijo. No obstante, lo que el peronismo nunca garantizó fue el quórum para habilitar la sesión.
En ese contexto, el oficialismo encontró resistencia en los bloques dialoguistas y especialmente en el PRO, que anticipó que no asistiría al recinto. La falta de respaldo se agravó con la ausencia de algunos senadores radicales, dejando al Gobierno sin los votos necesarios para avanzar con el nombramiento.
La estrategia del Gobierno y la posibilidad de un decreto
Ante la imposibilidad de sesionar, la estrategia inicial del oficialismo era exponer la falta de apoyo de la oposición y habilitar así la posibilidad de un nombramiento por decreto. Sin embargo, con el correr de las negociaciones, la Casa Rosada dio marcha atrás y ahora estudia diferentes opciones.
El Ejecutivo tiene hasta el 1 de marzo, cuando comiencen las sesiones ordinarias, para evaluar la posibilidad de nombrar a Lijo y a Manuel García Mansilla en comisión. Para ello, además del consentimiento de los candidatos, es necesario el respaldo de los actuales jueces de la Corte: Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti.
Según fuentes oficiales, el presidente analiza la viabilidad de esta opción, aunque también se mencionaron nombres alternativos para ocupar los dos cargos vacantes en el máximo tribunal. En la Corte permanecen sin cubrir los puestos que dejaron Elena Highton de Nolasco y Juan Carlos Maqueda, lo que ha generado un retraso en la resolución de expedientes clave.
Escenario incierto
Actualmente, el tribunal opera con solo tres jueces, lo que impide que haya disidencias en las decisiones y genera dificultades en la firma de fallos. De acuerdo con estimaciones del propio tribunal, existen alrededor de 70 causas de alta relevancia política y económica que están pendientes de resolución debido a la falta de una composición plena.
El oficialismo debe resolver la falta de consensos en el Senado. El bloque de Unión por la Patria mantiene posturas divididas y hay entre 23 y 25 senadores que no respaldan el pliego de Lijo. La negativa del PRO implica al menos siete votos en contra y se suma también la negativa del senador libertario Francisco Paoltroni, separado del bloque libertario.