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Hermetismo, negociaciones vertiginosas y operaciones cruzadas. El cierre de listas del PJ en la provincia de Buenos Aires se abraza a las tradiciones políticas más sencillas. No hay sorpresa. Tampoco nombres confirmados. Bajo esa lógica el oficialismo bonaerense, y sus aliados, trabajan contrarreloj para definir la nómina que competirá en los comicios del próximo 7 de septiembre.

En este escenario, el peronismo, reunido bajo el sello de Fuerza Patria, que nuclea al PJ Bonaerense, el Frente Renovador, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y otras 23 agrupaciones y partidos políticos, se encuentra en una maratón de reuniones lideradas personalmente por Sergio Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner.

Los encuentros se dan sin solución de continuidad. En paralelo se activan todos los satélites, que llevan adelante encuentros en cada uno de los distritos, bajo la misma lógica. La tregua es frágil y la tensión crece. Sin embargo, a esta altura nadie piensa en la posibilidad de una ruptura que empañe el final de las negociaciones.

La distribución de poder en las listas

"No sólo son los nombres, son los nombres y los porcentajes de representación en cada sección", explicó uno de los hombres encargados de hacer el punteo fino de lealtades en el oeste de la provincia de Buenos Aires. Los trazos gruesos más allá de los nombres, parecen estar sellados. "40% Axel, 35% La Cámpora y 25% Massa. Esa es más o menos la distribución a nivel provincial", detallaron desde el entorno del Gobernador. Así las cosas, tendrán más injerencia el massismo y la Cámpora en el armado nacional para octubre, y mayor preponderancia de Kicillof y los intendentes en los comicios locales de septiembre.

En ese marco, los intendentes asumieron un rol protagónico en la disputa por los lugares en las listas municipales, que es donde más avanzado están los armados. Incluso, algunos ofrecieron sus apellidos a disposición tanto para candidaturas testimoniales para los concejos deliberantes, aunque se explora la posibilidad de que alguno asuma para instalar un nuevo intendente sin reelección.

Los perfiles bajos y con afinidad en el territorio parecen ser los candidatos que pueden sostener la frágil unidad. Por ejemplo, nombres como Verónica Magario, vicegobernadora, o Mariano Cascallares, intendente de Almirante Brown; de peso político, pero sin gran arraigo popular, son los que podrían marcar el tono de las listas.

Los nombres que generan tensión

Por otra parte, el desembarco de nombres pesados enrolados en La Cámpora podría hacer fracasar la unidad. La reticencia de los intendentes que juegan con Kicillof a que Máximo Kirchner y Mayra Mendoza, por poner dos casos puntuales, sean candidatos es manifiesta.

Más allá de la resistencia, nadie descarta por completo la candidatura de Máximo Kirchner que continúa de recorrida por la tercera sección electoral junto a las intendentas Mayra Mendoza (Quilmes) y Mariel Fernández (Moreno).

Más allá de los tres principales socios de la alianza, el conflicto derrama un poco más allá. Actores más pequeños, con mucha representación territorial con el Movimiento Evita, y factores de poder interno con la CGT, también son parte de la discusión.

Todo termina de escribirse antes del próximo sábado a la medianoche. Ahí, cuando se acabe el plazo para presentación de las listas, los acuerdos quedarán expuestos en toda su magnitud.

A cuatro días del cierre de listas, el camino parece dibujar un horizonte con mucha presencia territorial en las boletas de septiembre. En ese marco, La Cámpora y el massismo parecen estar dispuestos a ceder y esperar a octubre para tener mayor presencia y centralidad en las listas.

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