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La Confederación General del Trabajo (CGT) pone en marcha su maquinaria política y se alista para volver a ganar protagonismo con una estrategia a dos bandas: La central obrera entrará de lleno en "modo campaña", y dará la discusión puertas adentro por lugares en las listas de las elecciones de septiembre y se apalancará sobre la posibilidad de llevar adelante un gran marcha, junto a los movimientos sociales, el próximo 7 de agosto.

Si bien las conversaciones existen hace tiempo, este lunes la mesa chica cegetista dará el puntapié inicial la nueva etapa de confrontación con el Gobierno. Ese día los popes sindicales se reunirán en la sede de la UOCRA para aprobar dos medidas cruciales: la movilización a San Cayetano el 7 de agosto y el acuerdo con el gobernador bonaerense Axel Kicillof en el marco del frente peronista Fuerza Patria.

El encuentro, desde ya, también tendrá como objetivo analizar la situación socioeconómica del país y comenzar a construir el documento para condenar una vez más el ajuste y el "cepo" salarial impuestos por el Gobierno, que se niega a homologar los acuerdos paritarios por encima del 1% mensual.

La CGT vuelve a la calle

La CGT intentará volver a demostrar su potencia en la movilización del 7 de agosto. Desde 2016, los movimientos sociales protagonizaron en el día de San Cayetano este tipo de movilizaciones que siempre se presentan bajo el reclamo de "Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo".

En esta ocasión, la CGT se unirá a la marcha con el claro objetivo de protestar masivamente contra las políticas del gobierno de Javier Milei, las cuales, según la UTEP, están generando "miseria, hambre, endeudamiento, saqueo".

La decisión de participar de la movilización se debe leer, más allá los cuestionamientos al Gobierno, dentro de la tensión interna que vive la central obrera en un año de renovación de autoridades. Por eso en los pasillos de los grandes sindicatos de servicios aseguran que la decisión de acompañar a los movimientos sociales el próximo 7 de agosto tiene que ver, entre otras cosas, con no regarle “una foto a los sindicatos que se ven como más combativos”.

En efecto, el Frente de Lucha por la Soberanía, el Trabajo Digno y los Salarios Justos, integrado por figuras como Juan Carlos Schmid y Abel Furlán, ya habían confirmado su presencia en la movilización.

Más allá de las razones, la confirmación de la CGT termina de completar el rompecabezas de una movilización multisectorial que también tendrá como protagonistas a las dos CTA, La Cámpora y el Movimiento Derecho al Futuro de Kicillof. Más allá de los movimientos sociales, que son los pioneros en movilizar el día de San Cayetano.

La pulseada por las listas

En paralelo a la movilización, la CGT intensifica su presión por asegurar una "representación significativa" en las listas del peronismo. La cúpula sindical demanda más espacios para sus dirigentes y una mayor incidencia en el armado electoral para los comicios provinciales de septiembre y los nacionales de octubre. Andrés Rodríguez, secretario adjunto de la CGT, es quien oficia como vocero de las negaciones. En ese marco, señaló que el movimiento obrero "colocará sus cuadros directivos" y que la CGT avalará directamente a cualquier candidato proveniente del sindicalismo.

Sin embargo, las negociaciones encuentran obstáculos. A esta hora, los deseos de la CGT están lejos de poder realizarse. La central obrera, por ahora, obtendría solo un lugar en la lista de diputados nacionales por la Provincia de cara a las elecciones de octubre. Esto se explica por los acuerdos dentro del frente Fuerza Patria, donde cada sector peronista define sus espacios. A pesar de ello, la CGT buscará compensar esta merma en el ámbito provincial, presionando a intendentes y a sus regionales para asegurar posiciones en las listas legislativas locales.

El juego de controles cruzados y la mala relación de la cúpula de la CGT con el Kirchnerismo parece pesar a la hora de frenar el desembarco sindical en las listas nacionales. De hecho, la CGT dejó plantado al Consejo Directivo del PJ hace poco menos de un mes cuando el peronismo buscaba definir su estrategia post detención de CFK.

En ese marco, la apuesta de la CGT, como la de algunos gobernadores, está más allá de las elecciones de medio término y tiene que ver con la construcción de un acuerdo que minimice al máximo las posibilidades del Kirchnerismo de incidir en la toma de decisiones de cara al 2027.

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