Mientras que vos te cuesta llegar a fin de mes, Lázaro Báez recauda 10 millones de pesos facturando desde la cárcel. Recién lo escuchabas a Gustavo Carabajal, que de esto entiende muchísimo. No puede facturar, no puede.
De hecho, ellos sabían que no lo podían hacer, y por eso apuraron el manejo y Báez le pasó a una inmobiliaria conocida del sur su clave fiscal para facturar en su nombre. Nadie quiere poner el gancho, nadie quiere facturar, porque sabe que puede terminar preso.
Ayer el fiscal Diego Luciani veía el programa de Luis Majul y seguramente se indignaba porque él advirtió al tribunal y a otros integrantes de la Justicia que podían pasar estas cosas.
Cristina Kirchner se hace su desayuno con palta, y posiblemente organiza ataques a periodistas, opositores, jueces y fiscales, o por lo menos le da el guiño para que actúe a Mayra Mendoza, la intendenta de Quilmes, que ayer recibió la excelente noticia de la liberación de Eva Mieri.
Y Lázaro factura desde la cárcel. Báez está doblemente condenado. Están confirmadas sus condenas y Lázaro factura.
Ayer hablamos también con Claudia Insaurralde, la pareja y confidente de Báez. Y nos mandó a hablar con su abogado. Dijo que iba a ir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos porque se violaban las garantías. Está mal asesorado Báez y le hacen pisar el palito.
Muchos están haciendo muchísima plata alrededor de Báez: abogados, asesores, confidentes, amigos de confidentes, y familiares, que facturan y cobran alquileres.
Y que no se le escape esta pista a la Justicia. Los animales de la Patagonia. Las ovejas. ¿Cuántas ovejas supo tener Báez? ¿Cuántas quedan? ¿Cuántas se vendieron? ¿Cuánta lana se vendió?
¿Van a recuperar en serio la plata de la corrupción? Arranquen por ahí. Tienen para empezar. Y después, por los alquileres.
Y la historia es tan risueña por momentos, que uno de los inquilinos de Báez se llama Claudio Ángel Kirchner. Otro Kirchner en esta historia. Un funcionario del gobierno santacruceño de Claudio Vidal, que alquila uno de los departamentos embargados de Lázaro Antonio Báez. Y le manda la “facturita”.