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El presidente Javier Milei asistió al tradicional Tedeum en la Catedral Metropolitana, caminó hasta el Cabildo para entonar el himno y reunió a su Gabinete en la Casa Rosada en una jornada que, bajo el barniz del protocolo patrio, ofreció una imagen bastante nítida de la dinámica interna del oficialismo: quién integra el círculo de confianza, quién quedó en los márgenes y cuán persistentes son las tensiones que el Gobierno no termina de procesar.

La actividad más importante fue la ceremonia litúrgica encabezada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva. Ante Milei y el amplio elenco gubernamental, el prelado formuló un diagnóstico político sin demasiados rodeos: "Basta de arengar la polarización", reclamó. Su mensaje diferenció al pueblo argentino —al que le atribuyó fe, resiliencia y reserva espiritual— de una dirigencia que, según sostuvo, no está a la altura de ese capital social.

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"Lo que nos falta es una clase dirigente que con la fuerza de ese pueblo se anime al diálogo, al encuentro, a la reconciliación; y que lo haga por los que no pueden más, por los que perdieron las ganas de seguir, por los que sufren la parálisis de la falta de trabajo, de educación, de oportunidades", dijo García Cuerva. También apuntó contra los "haters" y el "terrorismo de las redes", en una crítica que rozó la lógica de comunicación política que el propio oficialismo cultiva desde sus orígenes.

Milei escuchó desde una silla adelantada y aparte, como marca el protocolo. Lo que ocurrió antes y después de la misa, sin embargo, resultó tan significativo como la ceremonia en sí misma.

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Presencias, ausencias y el arte de la lista de invitados

La organización del acto corrió por cuenta de la Secretaría General de la Presidencia, que conduce Karina Milei, y las decisiones sobre quién integraba la comitiva oficial funcionaron como un indicador bastante elocuente de las lealtades y las tensiones del momento.

La ausencia más comentada fue la de la vicepresidenta Victoria Villarruel, que no recibió invitación al Tedeum por decisión del Gobierno —el Arzobispado aclaró expresamente que la exclusión no fue suya—. El distanciamiento entre Villarruel y el círculo presidencial viene de larga data, pero este 25 de Mayo lo volvió visible ante las cámaras y la Plaza de Mayo. Tampoco estuvo el ministro de Economía, Luis Caputo, con una gripe que lo mantuvo fuera de la agenda, ni Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano, que viajó al Vaticano.

En el otro extremo, Santiago Caputo, el asesor presidencial que protagonizó en los últimos días una crisis abierta con el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, asistió al Tedeum por primera vez. Lo hizo visiblemente distendido ante las cámaras, con un gorro de estilo Peaky Blinders, en lo que muchos en el entorno oficial leyeron como una señal de que su posición dentro del Gobierno no se vio comprometida por la tormenta interna de las últimas semanas.

El episodio que desató esa tormenta ocurrió el sábado 16 de mayo, cuando Caputo acusó públicamente a Menem de estar detrás de la cuenta "@PeriodistaBRufus" en X, desde la cual se publicaban agresiones contra integrantes del Gabinete, incluido el propio asesor. Menem lo negó, Milei lo defendió y habló de una maniobra "fabricada", pero la tensión quedó abierta. Este lunes, los dos protagonistas de ese cruce se vieron por primera vez en la reunión de Gabinete posterior al Tedeum.

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El gesto con Macri y la jornada incómoda de Bullrich

Si la exclusión de Villarruel fue el dato más resonante por su ausencia, el abrazo entre Milei y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, funcionó como el contrapunto de presencia y distensión. Hace exactamente un año, en el Tedeum del 25 de Mayo de 2025 —días después de que Manuel Adorni le ganara a Macri en su propio distrito, relegando al PRO al tercer lugar en la Ciudad—, Milei ignoró al alcalde y lo dejó con la mano tendida. Este lunes, el saludo fue cordial y el abrazo fue registrado por los medios como dato político relevante.

El cambio de clima no es menor. En las elecciones locales porteñas de mayo de 2025, La Libertad Avanza obtuvo alrededor del 30% y el PRO cerca del 16%. Cuando compitieron juntos en octubre, la alianza alcanzó el 47% en Diputados y el 50% en el Senado. Esos números alimentan la hipótesis, que Macri comparte, de que la unidad electoral amplía el caudal de ambos espacios. El abrazo del lunes puede leerse, entre otras cosas, como una lectura compartida de esa aritmética de cara al 2027.

El otro nombre central del día fue Patricia Bullrich, senadora y miembro de la mesa política del Gobierno. Su jornada sintetizó cierta incomodidad en su posición actual: llegó sola a la Catedral, sin integrarse a la comitiva presidencial; fue ubicada lejos del Gabinete durante la ceremonia; y cuando el elenco oficial caminó hasta el Cabildo para entonar el himno, no le permitieron ingresar al edificio. Desde la Secretaría General se argumentó que "por protocolo" Bullrich no podía estar en el Cabildo por no ser parte del elenco ministerial. La explicación formal no cerró del todo la discusión política.

La tensión entre Bullrich y el núcleo duro del Gobierno tiene historia reciente: la senadora reclamó públicamente a Adorni que presentara "de inmediato" su declaración jurada de bienes, algo que el jefe de Gabinete aún no hizo pese a que Milei anunció que lo haría. Bullrich adelantó la suya como gesto diferenciador, un movimiento que no cayó bien en la Secretaría General. Pese a todo, el propio Milei la abrazó en el saludo desde el balcón de la Casa Rosada, en lo que el entorno oficial presentó como una señal de respaldo. El gesto presidencial convivió, en el mismo día, con la exclusión del Cabildo, sin que ninguna de las dos señales terminara de cancelar a la otra.

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La reunión de Gabinete y los interrogantes hacia adelante

La reunión que siguió al Tedeum duró poco más de una hora y fue el primer encuentro cara a cara entre Menem y Santiago Caputo desde el episodio de la cuenta en X. Fue también el segundo encuentro formal del mes entre Adorni y Bullrich, tras semanas de rispideces. La asistencia fue casi completa, con las excepciones ya mencionadas.

Lo que trascendió del encuentro apunta hacia adelante: en la Casa Rosada admiten que evalúan reformatear las reuniones de Gabinete para restringirlas a miembros del Poder Ejecutivo y al asesor Caputo, lo que en la práctica dejaría afuera a Bullrich y a Menem. La idea todavía no tiene forma definitiva, pero su sola circulación es un indicio del estado del vínculo con ambos.

Para el martes estaba prevista una reunión de la mesa política en la que volverían a verse, una vez más, prácticamente todos los protagonistas de las tensiones recientes. El 25 de Mayo terminó como empezó: con la interna del Gobierno tan presente como las banderas en la Plaza de Mayo, aunque sin resoluciones a la vista.

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