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La diputada nacional Lourdes Arrieta presentó detalles ante la Justicia sobre la visita a represores de la última dictadura militar que realizó junto a otros legisladores de La Libertad Avanza. En un escrito de 30 páginas, entregado el viernes pasado al Juzgado Federal de La Plata, a cargo de Ernesto Kreplak, Arrieta manifestó su inquietud por un encuentro que tuvo con el interno Alfredo Astiz.

Según el documento al que accedió La Nación, ella mencionó: “Una de las cuestiones que más me ha movilizado, y también hoy me genera un gran temor, se relaciona con que uno de los internos [Astiz] conocía mi nombre, sabía que me haría presente en el lugar y sabía que mi papá es veterano de Malvinas. Este sujeto no me sacó la vista de encima, algo que por momentos llegó a intimidarme y molestarme, pero al estar rodeada de mis compañeros de trabajo, y funcionarios del lugar, entendí que estaba segura”. No aclaró en su declaración si su solicitud de “protección” para ella y su familia está vinculada con este incidente o con amenazas posteriores que afirma haber recibido tras conocerse públicamente la visita al penal.

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Arrieta instó a la Justicia a investigar posibles delitos de coacción agravada, abuso de autoridad, violación de deberes de funcionarios públicos, conspiración y malversación de fondos públicos. En su denuncia, señaló al titular del Servicio Penitenciario Federal, Fernando Martínez, al sacerdote Javier Olivera Ravasi, y a sus colegas, los diputados Benedit Beltrán, Guillermo Montenegro y Alida Ferreyra, supuestamente responsables de organizar la visita. También incluyó en su denuncia a Sharif Menem, mano derecha del presidente de la Cámara de Diputados, y a los abogados Ricardo Alberto Saint Jean, Eduardo Rafael Riggi y María Laura Olea.

En un grupo de WhatsApp que comparte con otros participantes de la visita, Arrieta dijo que se discutió sobre “reestablecer la paz de gente inocente privada de su libertad y que había heridas del pasado que cerrar en la sociedad”. También relató cómo se organizó el ingreso al penal, presentando un chat de WhatsApp en el que el padre Javier Ravasi informa: “El diputado Beltrán Beneditt habló con Patricia Bullrich para que quienes deseen sumarse a visitar a los presos políticos que están detenidos en Campo de Mayo, Ezeiza y Marcos Paz se les facilite el ingreso sin inconvenientes”. El entorno de Bullrich negó cualquier conocimiento previo sobre la visita de los legisladores a la cárcel, declarando: “Nos enteramos por los diarios”.

Adicionalmente, Arrieta acusó el uso de una camioneta oficial de la Cámara de Diputados para el transporte y presentó un chat con un asesor de Martín Menem, presidente del cuerpo, para consensuar el tono de un comunicado de prensa que planeaba publicar, lo que ella consideró una forma de “censura”. Cerca de Menem señalaron un cambio en su postura respecto a la violencia política de los 70 y la violación a los derechos humanos.

El malestar en la iglesia hacia el sacerdote que gestionó el encuentro con Astiz

La Iglesia Católica argentina tomó distancia de las acciones del sacerdote Javier Olivera Ravasi, hijo de un exmilitar condenado por crímenes de lesa humanidad, conocido por promover que represores mayores de 70 años cumplan sus penas en sus domicilios. Olivera Ravasi, figura central en la reunión que seis diputados libertarios sostuvieron con Alfredo Astiz y otros exuniformados en la cárcel de Ezeiza, generó descontento en la Iglesia.

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Máximo Jurcinovic, vocero de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), aclaró que “lo expresado y actuado por el sacerdote Javier Olivera Ravasi en relación a la visita de un grupo de diputados a la cárcel de Ezeiza no corresponde ni al pensamiento ni a la actitud de la CEA” y enfatizó que “se trata de una acción particular y personal del mencionado sacerdote”.

Olivera Ravasi, surgido del Instituto del Verbo Encarnado de Mendoza, es abogado, doctor en filosofía e historia y fundador de la Orden de San Elías, una sociedad que busca la contra-revolución cultural. Sus declaraciones, a menudo compartidas en redes sociales, incomodaron a las autoridades eclesiásticas. La reciente publicación “La verdad los hará libres”, encargada por la CEA a la Universidad Católica, refleja la postura de la Iglesia sobre su actuación durante la dictadura militar.

Fuentes de la Iglesia, sin embargo, afirman que Olivera Ravasi, perteneciente a la Diócesis de San Rafael, Mendoza, no cometió ningún delito canónico, por lo que no enfrentará sanciones, aunque su promoción de acciones políticas individuales contrasta con la postura oficial de la Iglesia.

A pesar de que no aparece en la imagen pública del encuentro con detenidos por crímenes de lesa humanidad, se rumorea que Olivera Ravasi fue uno de los más activos en promover la reunión. En el Congreso, la Cámara de Diputados enfrenta varios pedidos de expulsión relacionados con este encuentro, pero aún no logra la mayoría especial necesaria para hacer efectivas estas expulsiones.

En medio de la polémica, el Papa Francisco se reunió con la nieta de una víctima de Astiz

En medio de la controversia por la visita de seis diputados libertarios a represores en la cárcel de Ezeiza, el Papa Francisco se reunió con Anita Fernández, hija de Ana María Careaga y nieta de Esther Balestrino de Careaga, víctimas de la dictadura argentina. Durante la reunión, Francisco expresó su preocupación por la visita de los legisladores al penal y destacó la importancia de la democracia y la memoria histórica en Argentina. En un video grabado para el programa de radio "Ahora y Siempre", dirigido por Ana María Careaga, el Papa instó a la audiencia a preservar la memoria de los testimonios recibidos.

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Fernández compartió detalles de su encuentro con el Papa, quien recordó con cariño a su abuela Esther, una figura clave en las Madres de Plaza de Mayo, y narró su propia historia de supervivencia y resiliencia. Anita también relató cómo su abuela, en lugar de huir, eligió permanecer en Buenos Aires para luchar por todos los desaparecidos. La reunión también contó con la presencia del esposo de Anita y sus padres, quienes viven en México. Fernández expresó su gratitud y emoción por la audiencia con el Papa, destacando el impacto positivo de la experiencia en su familia.

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