17 de junio 2026 - 21:38hs

Hace un año dio inicio la prisión domiciliaria de Cristina Fernández de Kirchner y, con ello, el peronismo entró en una paradoja. A partir de su condena se buscó convertirla en una figura políticamente condicionada, aunque terminó revitalizando su centralidad durante varios meses. A la vez, aceleró una discusión que el movimiento venía postergando desde hace años: quién ocupará el lugar de liderazgo.

El punto de partida fue el 10 de junio de 2025, cuando la Corte Suprema dejó firme la condena en la causa Vialidad. Una semana después, el 17 de junio, comenzó formalmente la prisión domiciliaria en su departamento de la calle San José, en el barrio porteño de Constitución. Las primeras semanas estuvieron marcadas por una fuerte reacción del peronismo y, bajo la consigna "Cristina Libre" impulsada por La Cámpora, dirigentes de distintas tribus justicialistas intentaron mostrar unidad frente a lo que consideraban una proscripción política.

La postal más contundente llegó el 18 de junio. Desde la madrugada, cientos de militantes se concentraron en la esquina de San José y Humberto I, mientras una multitud avanzaba hacia Plaza de Mayo. En aquella movilización coincidieron dirigentes que venían transitando caminos separados, entre ellos Axel Kicillof, Sergio Massa y Juan Grabois. La condena había logrado algo que parecía difícil: reunir nuevamente a las principales figuras del peronismo detrás de una misma bandera.

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Sin embargo, la cohesión duró menos de lo esperado. Con el paso de los meses, los acampes frente al domicilio de Cristina dejaron de ser masivos y recurrentes. El balcón desde donde la exmandataria saludaba a la militancia cual Julieta de Shakespeare siguió siendo un símbolo, pero perdió la intensidad que había tenido durante los primeros días del encierro. Cualquiera que pensase en la pieza teatral podría haber intuido que esto no terminaría bien.

La visita de Lula da Silva a Cristina Kirchner

Aun así, hubo episodios que devolvieron centralidad política a la ex presidenta y sirvieron para confrontar con Casa Rosada. Uno de ellos ocurrió el 3 de julio de 2025, cuando el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aprovechó su visita a Buenos Aires por la cumbre del Mercosur para reunirse con Cristina Kirchner en la ya célebre dirección de San José 1111.

El encuentro generó tensión con el gobierno de Javier Milei y reforzó el relato kirchnerista de persecución judicial. Además, le permitió recuperar protagonismo internacional en un momento en que la condena amenazaba con reducir su influencia política.

Mientras la atención pública se concentraba en la situación judicial de Cristina, la disputa por la conducción del peronismo comenzó a desarrollarse por debajo de la superficie.

Axel Kicillof abre su camino y Máximo pierde la presidencia del PJ

El principal movimiento ocurrió en la provincia de Buenos Aires. Axel Kicillof ya había comenzado a diferenciarse del cristinismo cuando lanzó, en mayo de 2025, el Movimiento Derecho al Futuro. El espacio nació con la intención de disputar la conducción del peronismo y construir una alternativa propia para enfrentar a Milei.

La tensión terminó resolviéndose el 15 de marzo de 2026 mediante un acuerdo de unidad que modificó el equilibrio interno del PJ bonaerense. Máximo Kirchner dejó la presidencia partidaria y Kicillof asumió la conducción formal. Verónica Magario quedó como vicepresidenta y el líder de La Cámpora pasó a ocupar la presidencia del Congreso Provincial del partido.

El cambio fue leído por gran parte de la dirigencia como la primera transferencia real de poder desde el núcleo duro kirchnerista hacia el gobernador bonaerense. Sin embargo, tampoco logró cerrar la discusión sucesoria.

Los sectores peronistas que miran la meta: el 2027

Por el contrario, comenzaron a multiplicarse los aspirantes presidenciales. Juan Grabois lanzó su precandidatura y llegó a plantear que indultaría a Cristina Kirchner si alcanzara la presidencia. Su perfil apunta a representar al peronismo más militante y de izquierda.

En paralelo, el exgobernador de San Juan, Sergio Uñac, anunció el 13 de mayo de este año que también buscará competir por el sillón de Rivadavia. Aunque mantiene distancia del kicillofismo, aclaró que no es el candidato de Cristina Kirchner y buscó posicionarse como expresión del peronismo federal y de gestión. Querrá ser, eventualmente, el elegido de la "arquitecta egipcia".

A esa fragmentación se sumó la diputada Victoria Tolosa Paz, quien impulsa el espacio "Peronismo Debate" junto a Guillermo Michel y Juan Manuel Olmos. El sector intenta construir una alternativa federalista alejada tanto de Grabois como de Uñac y de una eventual candidatura de Kicillof. Aunque la diputada nacional evita hablar de postulaciones personales, dentro de ese armado algunos dirigentes la imaginan como una opción para 2027. "Se me menciona, pero es muy pronto", señaló.

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El quiebre histórico del PJ en el Senado

La dispersión también se reflejó en el Congreso. El golpe más fuerte llegó en febrero de 2026, cuando el interbloque Popular que conduce el senador José Mayans sufrió una fractura histórica. Con apenas 25 integrantes, pasó a ocupar el 34,7% de las bancas de la Cámara alta, la representación más baja del peronismo desde el retorno de la democracia.

La ruptura estuvo vinculada tanto a conflictos internos como al trabajo de seducción política desplegado por la Casa Rosada sobre gobernadores peronistas. Las negociaciones con los mandatarios provinciales Carlos Sadir, Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo derivaron en la salida de varios senadores del esquema tradicional del kirchnerismo y profundizaron la fragmentación opositora.

Quiebre histórico del peronismo en el Senado.

Quiebre histórico del peronismo en el Senado.

En rigor, todo se desencadenó luego de que el PJ de Jujuy suspendiera a la senadora Carolina Moisés, quien responde a Sadir. De este modo, junto a Guillermo Andrada (en sintonía con Jalil) y Sandra Mendoza (conforme a Jaldo), se fue del interbloque popular. Ahora este bloque Convicción Federal permanece como un sector peronista dialoguista.

Convicción Federal también contaba con la participación de Fernando Rejal (La Rioja) y Fernando Aldo Salino (San Luis). Ambos no quisieron seguir los pasos de sus compañeros; es por esto que crearon el bloque Justicia Social Federal, sin salir del interbloque que conduce José Mayans.

San José 1111: el punto de peregrinación que perdió convocatoria

Mientras tanto, el entorno de Cristina intentó mantener viva la movilización. El 1° de junio de este año, por iniciativa del intendente de Hurlingham, Damián Selci, una proyección transformó la fachada del edificio de San José en una réplica de la Casa Rosada. Días antes, durante una nueva movilización por Ni Una Menos, la ex presidenta había salido al balcón mientras luces violetas iluminaban el edificio.

También hubo expresiones más performáticas. El denominado "Circo Py", instalado frente al domicilio de Cristina, reunió malabaristas, músicos, acróbatas y artistas que parodiaron lo que consideran una persecución judicial contra la ex mandataria.

A doce meses de la prisión domiciliaria, la conclusión parece evidente. Cristina Kirchner conserva capacidad de ordenar, influir y condicionar las decisiones del peronismo. Todo desde un shakespeariano balcón. Y ningún dirigente logró reemplazarla como referencia excluyente; pero tampoco existe ya una única conducción capaz de contener a todas las tribus del movimiento.

La condena consiguió reunir temporalmente a un peronismo disperso. Sin embargo, el paso del tiempo volvió a exponer las diferencias estratégicas, territoriales e ideológicas. Entre el liderazgo ascendente de Kicillof, las aspiraciones de Grabois, el armado federal de Uñac y los nuevos espacios que buscan emerger, la sucesión de Cristina sigue abierta. Un año después, el balcón permanece, pero el heredero todavía no aparece.

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