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La obra para transformar la autopista Dellepiane en un “autopista parque” sigue avanzando, con diversas etapas que incluyen cortes de tránsito y nuevos desvíos en varias zonas. El proyecto, que impacta directamente sobre los barrios de Lugano y Parque Avellaneda, forma parte del Sistema Integrado de Movilidad Urbana del Ministerio de Infraestructura y Movilidad de la Ciudad de Buenos Aires y promete ser uno de los más ambiciosos en la red vial de la ciudad.

A cargo de AUSA (Autopistas Urbanas S.A.), la obra no solo busca mejorar la circulación vehicular, sino también incorporar una serie de innovaciones como colectoras continuas, carriles exclusivos para transporte público y una revitalización de los espacios verdes circundantes. En total, se invertirán 75 millones de dólares para mejorar las condiciones de tránsito y, especialmente, dar una solución definitiva a los problemas de inundación en la zona.

Cortes y desvíos: impacto directo en el tránsito

Desde la semana pasada, los conductores que transiten por la autopista Dellepiane deben tener en cuenta que estará cerrada la bajada hacia la calle Larrazábal, en dirección hacia la General Paz. Este corte, que se extenderá hasta fines de julio, tiene como objetivo la construcción de una de las colectoras más importantes del proyecto. Además, en los próximos días se realizarán otros cortes en diferentes puntos de la autopista, como el ingreso de Montiel, que será desviado hacia el acceso de Rucci, y la salida a Piedra Buena, que también será interrumpida en la mano hacia la Provincia.

A medida que avance la obra, los cortes se irán concentrando en las áreas más complejas, como el cruce de la Dellepiane con el ferrocarril Belgrano Sur y las intersecciones con las calles Río Negro y Murguiondo, que actualmente presentan importantes inconvenientes por el cruce de vehículos pesados y transporte público. En estos casos, las colectoras existentes presentan grandes interrupciones que dificultan la fluidez del tránsito. Este es uno de los principales puntos que se busca resolver con la obra en curso.

Mejoras hidráulicas y construcción de nuevas colectoras

Una de las principales novedades del proyecto es la obra hidráulica que ya se está ejecutando en la zona de Lugano, donde la autopista Dellepiane corre en altura. Según los datos oficiales, el proyecto contempla la instalación de caños de 1,5 metros de diámetro para mejorar el sistema de drenaje de las aguas pluviales, especialmente en la cuenca del arroyo Cildáñez, que atraviesa esta área. Estos trabajos, que también incluyen la construcción de dos nuevos conductos y la instalación de 247 nuevos sumideros, beneficiarán a más de 3.700 vecinos.

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Por otro lado, las colectoras, que son fundamentales para mejorar la conectividad entre los barrios circundantes y la autopista, recibirán una reestructuración significativa. Actualmente, las colectoras son discontinuas, lo que obliga a los conductores a hacer desvíos para continuar su recorrido. El proyecto incluye la construcción de un nuevo tramo de colectoras, lo que permitirá una circulación más fluida y una mejor integración con las calles aledañas. Este trabajo también incluye la construcción de dos nuevos puentes, uno ferroviario para el tren Belgrano Sur y otro vial para sostener la estructura de la calle Río Negro.

Con el objetivo de mejorar la altura de paso para vehículos pesados, la ampliación de los puentes permitirá que la altura libre de paso aumente de 4,50 metros a 5,10 metros, lo que también estará alineado con los estándares viales del Mercosur para tránsito pesado.

Carriles exclusivos para transporte público y revitalización de espacios verdes

Uno de los puntos más innovadores del proyecto es la incorporación de carriles exclusivos para el transporte público. Estos carriles, que irán desde la salida de Piedra Buena hasta el cruce con el Metrobus de la 25 de Mayo, permitirán una mayor eficiencia en el transporte público, y se construirán paradores centrales en diversas ubicaciones, como en las calles Piedra Buena, Cafayate y Lacarra. En total, se prevé la instalación de seis paradores, con capacidad para tres colectivos cada uno, lo que facilitará la operación simultánea de varias unidades.

Este segmento de la obra también incluirá la creación de nuevas pasarelas elevadas para el acceso de los pasajeros desde ambos extremos de la autopista. Además, las obras de urbanización previstas incluyen la creación de un parque lineal de más de 4 kilómetros de largo a ambos lados de la Dellepiane, lo que mejorará la calidad de vida de los residentes y permitirá la revitalización de las zonas adyacentes.

En cuanto a los plazos de ejecución, se estima que las obras hidráulicas y las colectoras estarán finalizadas a mediados de 2026, mientras que el resto de las mejoras, incluidos los carriles exclusivos y los puentes, se completarán para el año 2027.

Impacto en la comunidad y las cifras clave

El impacto del proyecto será notable no solo en la circulación vehicular, sino también en la vida de los vecinos de la zona. Según las estimaciones, la obra beneficiará a más de 63.000 residentes de las Comunas 8 y 9, y a otros 15.000 usuarios del transporte público que diariamente utilizan la Dellepiane.

Cada día, esta autopista registra un tránsito de alrededor de 200.000 vehículos, por lo que la mejora de la infraestructura vial se presenta como una necesidad urgente para optimizar la circulación y reducir los congestionamientos. Además, la creación de los carriles exclusivos para el transporte público representará un avance significativo en la conectividad de la zona con el centro de la ciudad y con el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, en especial si se concreta la posibilidad de extender el Metrobus 25 de Mayo a través de la Dellepiane y la Riccheri.

Por último, el Ministerio de Infraestructura y Movilidad de la Ciudad destacó que el costo total de la obra será de 75 millones de dólares, una inversión importante para modernizar y optimizar una de las autopistas más transitadas de Buenos Aires. Sin embargo, también se señaló que el éxito de este proyecto dependerá de la colaboración entre las diferentes instancias del gobierno, ya que parte de la infraestructura involucrada está bajo la gestión del Estado, como la autopista Riccheri, cuyo futuro podría definirse a partir de un proceso de privatización aún incierto.

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