ver más

Tres de cada diez adultos argentinos apostaron dinero durante el último año. De ese universo, el 71% lo hizo a través de plataformas digitales. El dato surge del Informe nacional sobre juego en Argentina 2025, presentado por la Asociación de Loterías Estatales Argentinas (ALEA) y elaborado por la consultora Taquion Group.

El estudio se basa en una encuesta nacional hecha entre el 22 y el 31 de octubre de 2025 sobre una muestra de 3.858 adultos y 1.550 adolescentes de entre 14 y 17 años. El documento pinta un escenario en el que el juego online dejó de ser una práctica marginal para convertirse en parte del paisaje digital cotidiano de los argentinos, con consecuencias que van desde la dependencia hasta la exposición ilegal de menores.

alea01

El contraste con la medición anterior es llamativo: en 2024, el porcentaje de apostadores que usaba canales digitales era del 43%. En apenas un año, ese número trepó casi 30 puntos porcentuales. El crecimiento se montó sobre la expansión de las billeteras virtuales y las transferencias bancarias inmediatas, que facilitaron transacciones más rápidas, más discretas y más accesibles que el efectivo. Según el informe, el 57% de los apostadores adultos usa billeteras virtuales como medio de pago principal, contra el 37% de 2024. El efectivo cayó del 32% al 27%. La digitalización del dinero y la digitalización del juego avanzan juntas, y esa convergencia modifica las dinámicas del sector de un modo que los marcos regulatorios tradicionales todavía no terminan de absorber.

La Generación Z en el centro del fenómeno

El informe identifica con precisión qué segmento impulsa esta transformación. La Generación Z —jóvenes de entre 18 y 29 años— es el grupo con mayor participación en el juego: el 69% declaró haber apostado en el último año, cifra que duplica el promedio general y triplica la de los mayores de 55 años (17%). Le sigue la Generación Y, de 30 a 42 años, con el 46%. Entre los hombres, la tasa de participación es del 39%, casi el doble que entre las mujeres (24%).

La Generación Z creció con el smartphone como herramienta central de socialización y consumo. Su incorporación masiva al juego online no es una anomalía sino una extensión de sus hábitos digitales: naturalizan las plataformas de apuestas del mismo modo en que naturalizaron el delivery, el streaming o los pagos por QR. Son también quienes concentran los niveles más altos de frecuencia: el 86% de quienes apostaron en el último año lo hace de manera regular, equivalente al 26% de la población adulta. De ese grupo, el 13% apuesta todos los días.

alea03

La frecuencia importa porque va acompañada de una percepción de riesgo en crecimiento. El 34% de los jugadores frecuentes identifica la dependencia como un riesgo posible, frente al 21,8% de 2024. Más significativo aún: 3 de cada 10 jugadores frecuentes consideran que apuestan "mucho" o "en exceso", cuando en 2024 esa proporción era apenas del 7%. El salto puede leerse de dos maneras no excluyentes: como señal de una práctica que se intensificó, o como evidencia de que crece la conciencia sobre sus consecuencias. Probablemente, ambas cosas a la vez.

Menores en la zona gris del juego ilegal

El capítulo más inquietante del informe aborda la situación de los adolescentes. En Argentina, el juego online está prohibido para menores de 18 años. Sin embargo, el 28% de los jóvenes de entre 14 y 17 años declaró haber apostado alguna vez, y el 37% de quienes juegan lo hace al menos una vez por mes. Los varones presentan mayor participación (34%) que las mujeres (24%), y la distribución es pareja entre el AMBA (27%) y el interior (29%).

Lo que el informe describe no es sólo un problema de acceso sino también de percepción. El 77% de los adolescentes que apuestan cree hacerlo en plataformas legales, cuando en rigor ninguna plataforma es legal para ellos. Apenas el 8% reconoce que usa una plataforma ilegal, y el 11% directamente no percibe ningún riesgo. Este desconocimiento no es casual: la exposición ocurre en entornos donde conviven sitios sin habilitación, promoción poco regulada en redes sociales —especialmente a través de influencers— y medios de pago digitales con escasas barreras de ingreso. El 66% de los adolescentes que apuestan declara que su principal motivación es ganar dinero. Las sensaciones predominantes que describen son nerviosismo (28%) y adrenalina (18%).

alea04

El primer contacto con el juego suele llegar por el entorno cercano: el 56% llegó a las plataformas a través de amigos o conocidos, y el 32% lo hizo por redes sociales. Los influencers aparecen como canal de entrada en el 5% de los casos, una cifra que adquiere otra dimensión si se considera el volumen total de menores involucrados.

Padres preocupados pero sin herramientas eficaces

6 de cada 10 padres con hijos de entre 14 y 17 años está preocupado porque sus hijos puedan apostar en plataformas ilegales. Sin embargo, esa preocupación no se traduce en acciones concretas. La estrategia más extendida es el diálogo: el 60% dice que conversa con sus hijos sobre los riesgos, porcentaje que creció 20 puntos respecto de 2024. Pero apenas el 1% buscó ayuda profesional para abordar el problema.

El abordaje descansa principalmente en estrategias informales: el 31% supervisa los gastos en línea, el 16% revisa el historial de navegación y el 12% implementa restricciones de acceso. El 6% de los padres encuestados sabe o supone que su hijo apuesta, y de ese grupo, el 36% estima que lo hace al menos una vez por semana, el doble que en 2024. Las consecuencias que detectan en sus hijos incluyen que se duermen más tarde (21%), menor rendimiento escolar (14%), señales de dependencia (11%) y menor interés en actividades sociales (11%).

Publicidad, regulación y las apuestas de la política

4 de cada 10 argentinos recuerda haber visto publicidad de apuestas online en redes sociales, un salto desde el 30% de 2024. La televisión aparece segunda, con el 29%. El fenómeno excede la publicidad explícita: influencers y pares funcionan como vectores de promoción informal, lo que dificulta distinguir entre publicidad, recomendación y entretenimiento.

El 76% de los argentinos considera que las apuestas online son un problema en el país, pero esa percepción convive con una notable confusión sobre su legalidad: el 46% cree que son legales y el 44% que no. La ambigüedad refleja, en parte, la complejidad del marco regulatorio argentino, donde la habilitación del juego online es una atribución provincial sin regulación nacional unificada.

Frente a este panorama, ALEA planteó una serie de líneas de acción: identificar claramente las plataformas legales a través del dominio .bet.ar, profundizar los estándares de verificación de edad, fortalecer la difusión de herramientas como la autoexclusión —que el 64% de los jugadores frecuentes conoce pero sólo el 40% utilizó alguna vez— y promover campañas de educación digital para familias y escuelas. Sobre la línea de atención telefónica para personas con juego problemático, apenas el 19% de la población sabe que existe, aunque esa cifra creció 8 puntos respecto de 2024.

Temas:

Juego online Argentina quiniela y tómbola apuestas online

seguí leyendo