En Argentina, más de 500.000 personas padecen demencia. Sin embargo, la expresión "fingir demencia" circula con naturalidad en redes sociales, programas de televisión, streams y discursos políticos, como si nombrar una enfermedad fuera solo una forma de hablar. Esa contradicción fue el punto de partida de una campaña de bien público impulsada por WILD FI y A.L.M.A. (Asociación Lucha contra el Mal de Alzheimer y Alteraciones Semejantes de la República Argentina), una organización sin fines de lucro que desde 1989 acompaña a pacientes y familias afectados por el Alzheimer y otras demencias.
La iniciativa tomó una decisión inusual como eje creativo: registrar la frase "Fingir Demencia" como marca ante el INPI (Instituto Nacional de la Propiedad Industrial). Con ese respaldo legal, la campaña derivó en una serie de acciones tan ingeniosas como provocadoras.
Cartas documento e intervenciones en redes
La estrategia incluyó el envío de cartas documento en tono jocoso a influencers y celebridades que habían utilizado la expresión en sus plataformas. También se desplegaron respuestas directas en redes sociales cada vez que alguien empleaba el término, y se habilitó un sitio web donde cualquier usuario podía consultar cuántas veces había usado la frase.
El tono elegido fue deliberadamente humorístico, lo que permitió instalar el mensaje sin caer en el reproche. La demencia, decía el concepto central de la campaña, no se finge: se padece.
Una organización con décadas de trayectoria
ALMA fue fundada el 25 de abril de 1989 y fue declarada de interés sanitario en 2005. Es miembro de ADI (Alzheimer's Disease International) desde 1990, una red que hoy integra 105 asociaciones de distintos países y cuenta con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud. También forma parte, desde 2003, de AIB (Alzheimer Iberoamérica), que agrupa a 21 organizaciones de América Latina, el Caribe y España.
La asociación nuclea a voluntarios, familiares de personas con Alzheimer, cuidadores y profesionales de la salud. Su misión es promover la mejor calidad de vida posible para quienes tienen la enfermedad y para sus entornos, al tiempo que impulsa el diagnóstico precoz, la prevención y políticas públicas de atención integral.