Charles Ponzi, el arquitecto del esquema piramidal que lleva su nombre, es recordado como uno de los estafadores más notorios de la historia. Nacido como Carlo Pietro Giovanni Guglielmo Tebaldo Ponzi en Lugo, Italia, el 3 de marzo de 1882, Ponzi llegó a Estados Unidos a principios del siglo XX con grandes ambiciones y pocos recursos. Como muchos inmigrantes de su época, esperaba hacer fortuna en el Nuevo Mundo. Sin embargo, lo que lo llevó a la fama no fue un invento o un negocio innovador, sino una estafa de proporciones colosales.
A través de lo que se conocería como un "esquema Ponzi", logró convencer a miles de personas de invertir en un negocio que, en teoría, generaba ganancias espectaculares. Prometía a sus inversores un retorno de 50% en 45 días o 100% en 90 días, supuestamente a través de la compra y venta de cupones de respuesta internacional. Sin embargo, el verdadero secreto de su éxito radicaba en un sistema fraudulento en el que pagaba a los inversores más antiguos con el dinero de los nuevos, sin generar ningún tipo de ganancia real.
El esquema Ponzi duró poco más de un año, desde finales de 1919 hasta el verano de 1920, antes de derrumbarse bajo el peso de su propio éxito. Para cuando su estafa fue descubierta, Ponzi había robado el equivalente a 20 millones de dólares en 1920, una cifra que, ajustada por inflación, representaría alrededor de 300 millones de dólares actuales. Este monto colocó a Ponzi como uno de los estafadores más importantes de su época y lo convirtió en un símbolo de advertencia para futuras generaciones.
Ponzi llegó a Estados Unidos el 15 de noviembre de 1903 a bordo del S.S. Vancouver, desembarcando en el puerto de Boston con apenas 2,50 dólares en el bolsillo. En una entrevista posterior, recordó que había llegado al país con "2,50 dólares en efectivo y un millón de esperanzas". A partir de ese momento, su vida en América fue una serie de trabajos temporales y mal pagados, que incluían desde lavar platos hasta desempeñarse como camarero. Según contaba él mismo, a menudo lo despedían por pequeños robos o por timar a los clientes.
Tras varios años de intentos fallidos de establecerse en Estados Unidos, Ponzi decidió probar suerte en Canadá, donde consiguió un puesto en el Banco Zarossi de Montreal. Fundado por el italiano Luigi Zarossi, el banco ofrecía tasas de interés del 6%, el doble de lo que pagaban las instituciones financieras de la época. Este sistema atrajo a muchos inmigrantes italianos que depositaban sus ahorros con la esperanza de obtener grandes retornos. Sin embargo, Ponzi descubrió que Zarossi utilizaba los depósitos de nuevos clientes para pagar los intereses de los más antiguos, una práctica fraudulenta que más tarde él mismo replicaría en su propio esquema.
Cuando el banco de Zarossi colapsó por falta de liquidez y su dueño huyó a México con el dinero de los depositantes, Ponzi se quedó sin trabajo y sin dinero. Desesperado, intentó falsificar un cheque por 423 dólares, pero fue descubierto y condenado a tres años de prisión en Montreal. Este fue el primer encuentro de Ponzi con la justicia, pero no sería el último.
La construcción del "esquema Ponzi"
Tras cumplir su sentencia en Canadá, Ponzi regresó a Estados Unidos, pero fue arrestado nuevamente en 1911 por intentar ayudar a inmigrantes italianos a cruzar la frontera ilegalmente. Pasó dos años en prisión, durante los cuales conoció a importantes figuras del crimen organizado, como Ignazio "El Lobo" Lupo. Estas experiencias moldearon el carácter de Ponzi y afinaron sus habilidades para el engaño.
En 1917, ya liberado, se instaló nuevamente en Boston, donde conoció a Rose Maria Gnecco, quien se convertiría en su esposa. Para ese entonces, Ponzi había decidido que ya no quería seguir trabajando para otros y comenzó a buscar una manera de hacer fortuna por su cuenta. Fue entonces cuando se topó con la idea de los cupones de respuesta internacional (IRCs, por sus siglas en inglés), que ofrecían una manera de enviar franqueo prepagado entre países. Estos cupones, que podían comprarse en un país y canjearse en otro por sellos de mayor valor, presentaban una oportunidad para la arbitraje postal debido a las diferencias de cambio entre monedas devaluadas, como la lira italiana, y el dólar estadounidense.
Ponzi vio en esta diferencia un negocio potencialmente rentable. Calculó que, comprando cupones en Italia y canjeándolos en Estados Unidos, podría obtener hasta un 400% de ganancia. Sin embargo, este esquema resultó ser logísticamente inviable, ya que para obtener los beneficios prometidos hubiera necesitado trasladar decenas de miles de cupones, algo completamente impráctico. Pero, a pesar de esto, Ponzi decidió seguir adelante con su plan, convencido de que podría sostener el negocio atrayendo más y más inversores.
En enero de 1920, Ponzi fundó la Securities Exchange Company, desde donde comenzó a ofrecer inversiones prometiendo retornos espectaculares. Al principio, logró atraer a unos pocos inversores, pero rápidamente las noticias sobre los increíbles pagos se extendieron. En solo unos meses, Ponzi pasó de manejar pequeñas inversiones a captar más de un millón de dólares al día. Para junio de 1920, había acumulado más de 15 millones de dólares (más de 200 millones ajustados por la inflación).
El esquema creció a tal velocidad que, para julio de ese año, Ponzi estaba atrayendo a miles de personas dispuestas a invertir todos sus ahorros. La oficina de Ponzi en Boston estaba constantemente abarrotada de gente que venía a depositar su dinero con la esperanza de obtener grandes beneficios. Algunos incluso llegaron a hipotecar sus casas y vender sus pertenencias para invertir en lo que creían que era un negocio legítimo. A mediados de julio, Ponzi había hecho una fortuna y vivía un estilo de vida acorde con su éxito. Compró una mansión en Lexington, Massachusetts, vestía con trajes hechos a medida y conducía los autos más caros del mercado.
Sin embargo, el éxito de Ponzi comenzó a atraer la atención de las autoridades y de la prensa. A finales de julio de 1920, el Boston Post publicó un artículo que cuestionaba la legitimidad de su operación. El periodista Clarence Barron, quien dirigía Dow Jones & Company, investigó el esquema y señaló que no existía una cantidad suficiente de cupones de respuesta internacional en circulación para respaldar las enormes ganancias que Ponzi estaba prometiendo. Barron descubrió que Ponzi necesitaría más de 160 millones de cupones para cubrir las inversiones realizadas, cuando en realidad solo había 27,000 cupones en circulación en todo Estados Unidos.
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El artículo desató el pánico entre los inversores, y miles de personas comenzaron a retirar su dinero de la Securities Exchange Company. Aunque Ponzi logró pagar a muchos de ellos en los primeros días, el flujo de dinero pronto se secó. En agosto de 1920, el fraude finalmente colapsó. Ponzi fue arrestado por las autoridades federales y acusado de fraude postal. En noviembre de ese año, se declaró culpable y fue condenado a cinco años de prisión.
Las secuelas: prisión y deportación
El arresto de Ponzi provocó una serie de quiebras bancarias y dejó a miles de personas en la ruina. Las estimaciones indican que los inversores solo recuperaron unos 30 centavos por cada dólar invertido. A pesar de declararse culpable y ser sentenciado a prisión, Ponzi no enfrentó sus problemas solo en el ámbito federal. A su salida de prisión en 1924, tuvo que enfrentarse a decenas de cargos estatales por fraude y estafa en Massachusetts. Aunque intentó defenderse a sí mismo en los tribunales, fue condenado a otros siete años de prisión.
Ponzi, siempre buscando la manera de escapar de sus problemas, lanzó un nuevo esquema en Florida en 1925, esta vez relacionado con la venta de tierras. A través de la Charpon Land Syndicate, prometió rendimientos del 200% en inversiones inmobiliarias, pero esta operación fracasó rápidamente y Ponzi fue nuevamente arrestado. Después de cumplir su condena, fue deportado a Italia en 1934, donde intentó sin éxito reanudar su carrera como estafador.
A lo largo de los años, Ponzi se involucró en varios negocios menores, pero nunca recuperó el éxito ni la fama que había tenido en Estados Unidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, trabajó como traductor en Brasil, donde pasó sus últimos días en la pobreza. En 1941, sufrió un infarto y en 1948, un derrame cerebral lo dejó parcialmente paralizado y ciego. Murió en 1949 en un hospital de caridad en Río de Janeiro, con solo 75 dólares a su nombre.
El nombre de Ponzi se ha convertido en sinónimo de esquemas piramidales y fraudes financieros, y su historia ha sido utilizada como advertencia sobre los peligros de las inversiones que prometen ganancias rápidas y sin esfuerzo. Aunque Ponzi no fue el primero en utilizar este tipo de estafa, su habilidad para engañar a miles de personas y acumular millones de dólares en tan poco tiempo ha hecho que su nombre quede grabado en la historia.