22 de marzo 2026 - 14:32hs

Mirkin contó que lleva dos años en su actual rol. Recordó que desde muy chica quería ser empresaria: “desde los 7, 8 años jugaba a la oficina”, dijo, y hasta pidió un fax a los 12 como forma de armar ese “micromundo” en su casa. Aunque comenzó estudiando Administración de Empresas en la Universidad de Buenos Aires, relató que un punto de inflexión fue ver una publicidad: “yo quiero hacer esto, yo quiero hacer la llama que llama”, lo que la llevó a cambiar de carrera y estudiar publicidad en la Universidad de Palermo.

Explicó que ese recorrido, que definió como “poco ortodoxo”, terminó siendo clave para su desarrollo profesional. “Al final del día, los líderes lo que hacemos es comunicar”, sostuvo, y señaló que la publicidad le dio herramientas para liderar equipos y transmitir visión. Repasó su paso por una agencia digital, su ingreso a YouTube en Argentina y luego su rol como gerenta general en Rappi, donde se cruzaron la tecnología y la comunicación. Concluyó que su trayectoria demuestra que la formación inicial no determina el futuro profesional: “desde cualquier tipo de formación, casi que podés ocupar cualquier tipo de rol”.

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Astrid Mirkin

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Guidotti, por su parte, es vicepresidente y managing director de Oracle hace ocho meses. Relató que se formó como economista en la Universidad Torcuato Di Tella y que sus primeros pasos estuvieron ligados al mundo financiero: realizó una internship en Londres, trabajó en un hedge fund analizando la curva de high yield para Latinoamérica y proyectaba una carrera como trader. Sin embargo, un viaje a Nueva Zelanda cambió el rumbo: “no tenía un peso, empecé a trabajar de moza en un restaurante y dije: esto me encanta, yo soy feliz”, recordó.

Ese quiebre la llevó a replantearse su camino profesional. Lo que iba a ser una experiencia breve se extendió casi un año, incluso con la gestión de un restaurante por las mañanas, y allí descubrió su vocación por el contacto con las personas. De regreso, pasó por Deloitte sin sentirse cómoda y comenzó una búsqueda que la acercara más al vínculo humano. Ese proceso la llevó a IBM, donde ingresó a un programa de jóvenes profesionales con foco en ventas: “la tecnología era un medio para que las personas logren crecer”, explicó, y marcó ese momento como el inicio de su carrera en el sector tecnológico.

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El primer obstáculo: entre la maternidad y una renuncia en plena pandemia

Guidotti recordó que su primer gran obstáculo laboral ocurrió mientras trabajaba en Amazon Web Services, cuando sintió que estaba lista para dar un salto clave en su carrera. “yo estaba convencida de que era mi momento”, dijo, al referirse al rol de máxima responsabilidad local que esperaba asumir. Sin embargo, esa oportunidad coincidió con su embarazo y el inicio de su licencia por maternidad, lo que la llevó a dudar incluso de postularse: “¿cómo voy a ir a pedir un rol de MD de Argentina si me estoy yendo por seis meses?”, planteó.

Contó que la negativa a ese ascenso fue un punto de inflexión que la obligó a revisar sus propias percepciones y a entender el contexto de la empresa. “lo que uno se imagina puede estar o no acertado, pero tenés que ponerlo en contexto”, explicó. Con el tiempo, ese proceso derivó en un aprendizaje sobre paciencia y perspectiva: aunque en ese momento sintió que “se le vino el mundo abajo”, terminó asumiendo el rol más adelante, tras un proceso en el que entendió que el crecimiento profesional no siempre ocurre en los tiempos que uno espera.

Mirkin, por su parte, eligió abordar el obstáculo desde otra perspectiva y advirtió sobre “las fotos que una saca en ciertos momentos de la vida”, que muchas veces no reflejan el proceso completo. Recordó que en 2020, tras dejar un rol en Nueva York para volver a Argentina, asumió un trabajo que no cumplió sus expectativas y decidió renunciar en plena pandemia: “esto no representa mis valores… me voy”, dijo. Ese período, en el que quedó sin trabajo por decisión propia, fue inicialmente una de las etapas más difíciles, pero también un punto de inflexión: “si vos sacabas una foto, era la peor foto del universo”, señaló. Sin embargo, explicó que ese tiempo le permitió redescubrir su valor profesional y ampliar su mirada, lo que terminó impulsando su carrera hacia nuevas oportunidades.

Valores, paciencia y elegir desde la abundancia

Astrid Mirkin planteó tres ejes que, según dijo, funcionan como un compromiso personal en la carrera profesional. “nunca trances con tus valores”, sostuvo, y remarcó que ese es un límite que no se debe cruzar, incluso cuando el trabajo exige adaptaciones. También habló de “honrar el privilegio de elegir dónde trabajar” y de tomar decisiones desde la abundancia y no desde la urgencia. En ese sentido, retomó el caso de Sofía Guidotti y su embarazo para subrayar la importancia de no reaccionar desde la frustración: “evitar sacar la foto de ese momento”, explicó, porque una decisión tomada en un instante adverso puede no reflejar el recorrido completo.

A partir de ahí, vinculó ese aprendizaje con la idea de tiempo en la carrera profesional y el valor de la paciencia. Señaló que muchas veces un “no” es en realidad un “no ahora”, y que llegar a un rol más tarde puede aumentar las probabilidades de éxito. También advirtió sobre el cambio de foco en el desarrollo profesional: mientras los primeros años se apoyan en habilidades técnicas, luego el diferencial está en las habilidades blandas, como la capacidad de trabajar en equipo, liderar o manejar la frustración. En esa línea, Sofía coincidió: “nuestros valores son las habilidades blandas”, y Mirkin agregó que, frente al avance de la inteligencia artificial, la clave no es volvernos más técnicos, sino “volvernos más humanos”.

El desafío más grande

Sofía Guidotti señaló que su mayor desafío no es uno puntual, sino el equilibrio constante entre sus distintos roles: “el desafío como líder, como mujer, como mamá”, enumeró. Explicó que muchas veces siente que tiene “un montón de bolas en el aire” que no puede dejar caer, aunque reconoció que es imposible sostener todo al mismo tiempo como le gustaría. “quiero tenerlas a todas agarradas y es imposible”, dijo, al describir la tensión entre el trabajo, la familia, los vínculos personales y el tiempo propio. En ese proceso, afirmó que sigue en búsqueda de una forma de integrar esas dimensiones sin fragmentarse, entendiendo que no se trata de hacerlo todo perfecto, sino de aprender a priorizar, pedir ayuda y aceptar que ese equilibrio es dinámico y nunca definitivo.

Astrid Mirkin coincidió con esa mirada y planteó que el desafío pasa por asumir con conciencia que no se puede hacer todo. “hay que fallar más consciente”, afirmó, y explicó que es clave decidir qué cosas dejar de lado en lugar de que el contexto lo haga por uno. En ese sentido, señaló que su mayor aprendizaje fue entender que no se trata de sostener todo, sino de elegir con intención qué priorizar en cada momento, aceptando los límites sin frustración.

Además, destacó la importancia del entorno y de las personas que acompañan ese proceso. Sostuvo que su mayor desafío fue “encontrar a aquellas personas espejo”, que en momentos de duda o inseguridad ayudan a seguir adelante. Subrayó el valor de rodearse de vínculos que impulsen en lugar de frenar, desde amistades hasta la pareja, y de animarse a pedir ayuda. “No te bajes”, ejemplificó, al recordar cómo alentó a una colega a no abandonar una oportunidad, y remarcó que ese tipo de apoyos pueden ser decisivos en el desarrollo profesional.

Consejos clave para el mundo empresarial

Astrid Mirkin destacó como clave en su carrera un consejo que, según dijo, al principio le resultó desconcertante: “no es tu culo, es la silla”. Con esa idea, aprendió a no sobreidentificarse con los cargos de liderazgo, donde muchas veces “el nombre de la compañía pasa a ser tu segundo apellido”. La ejecutiva señaló que esa confusión entre rol e identidad puede llevar a malas decisiones, y que en su caso el consejo le permitió “domar al ego” y separar quién es como persona de la posición que ocupa. Hoy, afirmó, transmite esa enseñanza a quienes comienzan a asumir roles de mayor responsabilidad.

Guidotti recordó que uno de los consejos más influyentes de su carrera fue, en realidad, un “anticonsejo”. Contó que, antes de asumir su primer rol como manager, un colega le sugirió que debía cambiar su forma de ser para liderar: “tenés que dejar de ser emocional, no digas todo lo que pensás”, le dijo. Sin embargo, lejos de adoptarlo, ese planteo le sirvió para reafirmar su identidad y preguntarse cómo podía ser una buena líder sin dejar de ser quien era. “Yo no puedo ser así”, explicó, y decidió apoyarse en la comunicación, la transparencia y la autenticidad como pilares de su estilo. A partir de esa experiencia, construyó un liderazgo basado en mostrarse tal cual es y crecer junto a su equipo: “yo estoy aprendiendo y crecemos todos”, dijo, y concluyó que incluso los consejos que incomodan pueden ser útiles si se los filtra y se toma de ellos lo que realmente sirve.

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Embed - Miedos, consejos y desafíos: Charla entre Sofía Guidotti y Astrid Mirkin
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