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El Omega Speedmaster nació en 1957 como un cronógrafo revolucionario destinado a los pilotos de carreras. Fue el primer reloj del mundo en incorporar una escala taquimétrica en el bisel, lo que permitía calcular la velocidad durante las competencias automovilísticas. Su nombre reflejaba perfectamente su propósito inicial: dominar la velocidad en las pistas. Sin embargo, el destino reservó para este reloj suizo un lugar privilegiado en la historia de la exploración espacial, convirtiéndolo en el único cronógrafo que pisó la superficie lunar y, más tarde, en el instrumento que salvó la vida de tres astronautas durante una de las misiones más dramáticas de la NASA.

La conexión entre el Speedmaster y el programa espacial estadounidense comenzó de manera casual. Wally Schirra, uno de los siete astronautas originales del Proyecto Mercury, decidió llevar su Speedmaster personal a bordo de una misión tripulada en 1962. En aquel momento, la NASA no prestaba atención a los relojes de pulsera como instrumentos de apoyo, pero los propios astronautas reclamaron la necesidad de contar con cronómetros mecánicos confiables, temiendo que la instrumentación electrónica pudiera fallar en las condiciones extremas del espacio.

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A principios de los años 60, en plena Guerra Fría, Estados Unidos se encontraba en una carrera frenética contra la Unión Soviética por la conquista del espacio. Tras el éxito soviético de poner en órbita al primer cosmonauta, la NASA necesitaba encontrar un reloj que fuera no solo preciso, sino capaz de resistir las condiciones más adversas del espacio exterior para sus misiones Gemini.

Las once pruebas del infierno

En 1964, la NASA encargó al ingeniero James Ragan la tarea de encontrar el cronógrafo más preciso y resistente posible. En una operación casi de espionaje, propia de la época de la Guerra Fría, dos ingenieros compraron discretamente cronógrafos de cinco prestigiosas firmas en sus concesionarios, sin que los fabricantes supieran que serían sometidos a las pruebas más exigentes jamás realizadas a un reloj.

El protocolo constaba de once pruebas extremas: alta temperatura (48 horas a 70°C y 30 minutos a 93°C en vacío parcial), baja temperatura (4 horas a -18°C), vacío térmico con ciclos de calentamiento y enfriamiento, humedad del 95% con temperaturas oscilando entre 25°C y 70°C durante diez ciclos de 24 horas, resistencia a la corrosión en atmósfera de oxígeno a 70°C durante 48 horas, resistencia a golpes con seis choques de 40G en seis direcciones diferentes, aceleración hasta 7,25G durante cinco minutos y 16G durante 30 segundos, pruebas de presión tanto baja como alta, vibración con frecuencias de 5 a 2.000 Hz con aceleración de 8,8G, y finalmente resistencia al sonido con 130 decibelios a frecuencias de 40 a 10.000 Hz durante 30 minutos.

Como recordaría el propio Ragan años después: "La prueba más exigente fue termovacío. Sabía muy bien que eso es lo que de verdad marca la diferencia entre un reloj que nos valiera y otro que no, así que siempre era la primera prueba que hacíamos. Si no pasaba esa, ya no te tenías que molestar en seguir con las demás".

Los test se completaron el 1 de marzo de 1965, y el resultado fue contundente: solo el Omega Speedmaster ST 105.003 superó las once pruebas. Incluso el propio Ragan admitió después: "Incluso a mí me sorprendió que algún reloj pudiera superar esas pruebas. Los entornos se diseñaron para aparatos que se montan en vehículos. No era nada fácil. Era la prueba más extrema que se podía hacer".

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Pero faltaba una prueba final: la aprobación de los propios astronautas. Sin conocer los resultados técnicos, los astronautas eligieron el Speedmaster como su modelo preferido, citando su mayor precisión, fiabilidad, legibilidad y facilidad de manejo. Como explicó Ragan: "Eso me facilitó mucho las cosas. Pude ir a la oficina de programas y decir que había superado las pruebas y los astronautas lo querían".

Desde entonces, el Speedmaster fue adoptado oficialmente por la NASA como "Reloj certificado oficialmente para todas las misiones tripuladas". La primera tripulación en llevarlo oficialmente fue la del Gemini 3, apenas tres semanas después de obtener la certificación, el 23 de marzo de 1965.

El 20 de julio de 1969, el mundo asistió al momento más trascendental de la exploración espacial: Neil Armstrong y Buzz Aldrin pisaron la superficie lunar. Aunque Armstrong dejó su Speedmaster en el módulo lunar, Aldrin sí llevó el suyo durante la histórica caminata lunar. Este hecho legendario dio origen al grabado que desde entonces lleva el reloj en su tapa trasera: "First and Only Watch Worn on the Moon". Curiosamente, ese reloj histórico de Aldrin, destinado a ser expuesto en el Museo Smithsonian, fue extraviado o robado durante el traslado y hasta hoy su paradero sigue siendo un misterio.

Houston, tenemos un problema

Pero fue un año después, en 1970, cuando el Speedmaster demostró que no era solo un símbolo, sino un verdadero salvavidas. Durante la misión Apolo 13, un incendio en un tanque de oxígeno paralizó el módulo de servicio, convirtiendo lo que debía ser el tercer alunizaje en una lucha desesperada por la supervivencia.

La tripulación —James Lovell, Jack Swigert y Fred Haise— tuvo que refugiarse en el módulo lunar, diseñado para solo dos personas. Para ahorrar energía, desactivaron casi todos los sistemas, incluyendo los cronómetros digitales, quedando a merced de la oscuridad y el frío extremo.

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El problema crítico era que la nave se había desviado de su ruta entre 96 y 128 kilómetros, lo que haría que entrara en la atmósfera terrestre en un ángulo incorrecto y rebotara hacia el espacio sin posibilidad de recuperación. Para corregir manualmente la deriva, era necesario encender los motores durante exactamente 14 segundos. No había margen de error.

Sin sus cronómetros digitales, Swigert usó su Speedmaster para cronometrar la combustión mientras Lovell dirigía la nave guiándose por el horizonte terrestre. Como explicó el propio Lovell: "Utilizamos el Omega que Jack llevaba en su muñeca mientras yo controlaba la nave espacial. Él cronometró el encendido del motor para hacer esa corrección y así poder volver a casa a salvo".

La maniobra funcionó perfectamente. El 17 de abril de 1970, 142 horas y 54 minutos después del lanzamiento, el Apolo 13 amerizó sin peligro en el Océano Pacífico.

Como muestra de gratitud por el papel decisivo del Speedmaster en el rescate del Apolo 13, el 5 de octubre de 1970 Omega recibió de la NASA el "Silver Snoopy Award", una condecoración que pocas empresas colaboradoras de la agencia espacial han obtenido. El premio, que tiene como protagonista al famoso perro creado por Charles M. Schulz, se convirtió en mascota oficiosa de la NASA con el beneplácito del propio creador.

Omega conmemoró este honor con tres ediciones especiales del Speedmaster con temática de Snoopy: en 2003 para el 33° aniversario, en 2015 para el 45° aniversario con una esfera blanca y el mensaje "Failure is not an option", y en 2020 con una tercera edición que continúa esta tradición.

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