La Policía de la Ciudad de Buenos Aires, en conjunto con la Agencia Gubernamental de Control (AGC), realizó un operativo en un local de venta de celulares ubicado en el barrio porteño de Liniers, que resultó en el secuestro de 81 teléfonos, varios de los cuales no contaban con documentación que acreditara su origen. Durante la inspección, se encontró un iPhone robado que fue restituido a su dueña, quien se presentó en el lugar con una denuncia realizada previamente.
El procedimiento se llevó a cabo en un comercio situado en la calle Ramón Falcón al 7200, luego de recibir denuncias sobre la posible venta de celulares robados. Personal de la División de Contravenciones y Faltas contra el Orden Público de la Policía, con colaboración de la AGC, inspeccionó el local y descubrió al menos tres iPhone envueltos en papel aluminio, un método utilizado para bloquear las señales de rastreo de los dispositivos robados.
Durante el operativo, un dato llamativo fue el hallazgo de un iPhone 13 Pro Max cuya pantalla mostraba un mensaje de alerta: “Teléfono robado, doy recompensa, llamar al número”, lo que permitió a los agentes comunicarse con la legítima propietaria del aparato. La víctima, que había realizado una denuncia en la comisaría, se presentó en el local y recuperó su dispositivo, que había sido robado previamente. Según fuentes policiales, se trataba de un iPhone 13 Pro Max de color blanco con detalles dorados, y fue uno de los varios dispositivos recuperados durante la intervención.
Detenidos y drogas incautadas en el operativo
Además de los celulares, el procedimiento llevó a la detención de dos personas. Uno de los detenidos, de nacionalidad colombiana, fue arrestado en el momento en que intentaba vender un celular sin la documentación ni el código de desbloqueo correspondiente, lo que levantó sospechas entre los oficiales. La Fiscalía de Flagrancia Sur, a cargo del fiscal Benjamín Otamendi, tomó intervención en el caso y ordenó la detención del sospechoso por encubrimiento, luego de la consulta realizada al Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Nº 47, que está bajo la responsabilidad del juez Darío Osvaldo Bonanno.
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El otro arrestado, también extranjero, fue encontrado en posesión de estupefacientes. En su poder, los agentes hallaron cinco bolsas con un total de 30 gramos de cocaína y 2,5 gramos de marihuana. Este detenido fue acusado de tenencia de drogas, y el Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal 9, subrogado por la jueza María Eugenia Capuchetti, intervino en el caso.
El procedimiento se desarrolló con normalidad y fue supervisado por las autoridades judiciales correspondientes, quienes determinarán los próximos pasos en la causa. Mientras tanto, los detenidos fueron puestos a disposición de la Justicia y enfrentan cargos por encubrimiento y tenencia de estupefacientes.
Más de 80 celulares secuestrados en una "cueva" en Liniers
La investigación, que se llevó a cabo como parte de los esfuerzos para combatir el comercio de dispositivos robados en la ciudad, culminó con el secuestro de 81 celulares de dudosa procedencia. Según indicaron las autoridades, muchos de estos dispositivos no contaban con la documentación que acreditara su origen legal, lo que despertó sospechas sobre su posible vinculación con redes de venta de productos robados.
En este sentido, la policía informó que la mayoría de los teléfonos incautados eran de alta gama, incluidos varios modelos de iPhone. La práctica de envolver los celulares en papel aluminio, como en el caso de los tres dispositivos hallados durante la inspección, es una técnica común entre los delincuentes para evitar que las señales de los teléfonos sean detectadas por las fuerzas de seguridad.
Los teléfonos incautados fueron trasladados a una dependencia policial, donde se llevará a cabo una investigación para determinar si forman parte de una red más amplia de comercialización de productos robados. Las autoridades no descartan que este comercio, conocido en el barrio por la venta de celulares, funcione como una "cueva" para el lavado y venta de dispositivos ilegales.
El rol del Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal 9, bajo la subrogancia de la jueza María Eugenia Capuchetti, fue crucial en el avance de la causa, al igual que la intervención de la Secretaría a cargo de Lorena Melantoni, quienes se encuentran trabajando en la investigación para desmantelar posibles redes de contrabando y reventa de celulares. Por su parte, el fiscal Benjamín Otamendi y su equipo se encargarán de llevar adelante las acusaciones correspondientes en los tribunales.