“Quiero decirles que escuché el mensaje de Periodistas Argentinas y rápidamente les hice saber mi deseo de hacer públicas las disculpas. Por eso, en primer lugar, quiero pedir perdón. Sé que lastimé a mucha gente. Pido disculpas a cada una de ellas por mis actitudes inapropiadas. Me hago cargo, me arrepiento y hago públicas mis disculpas”, empezó a relatar el periodista acusado.
Después, en el mismo video, contó que con la ayuda de terapia y profesionales de la salud mental, dejó los abusos hace años. Es por esto, expresó, que sus actuales compañeras de trabajo se mostraron, según él, sorprendidas al enterarse de las denuncias.
“Como hace tiempo ya no soy esa persona, creo que mi testimonio hoy puede servir también para romper los pactos que existen entre hombres para tapar nuestras conductas, dentro y fuera del periodismo. Estoy dispuesto a colaborar para que así sea. Reitero: pido perdón a quienes ofendí y afecté”, concluyó Pedro Brieger.
La denuncia de Periodistas Argentinas y 19 testimonios contra Pedro Brieger
La Asociación Periodistas Argentinas presentó hace diez días en el Senado de la Nación el "Informe Cultura del Acoso: Punto y Aparte", donde consideró “imprescindible” que el especialista en política internacional, Pedro Brieger, ofrezca “disculpas públicas” tras ser denunciado por casi una veintena de colegas por acoso.
La conferencia estuvo a cargo de las periodistas Nancy Pasos y Agustina Kämpfer, esta última también víctima de acoso por parte de Brieger. Durante el evento, compartieron los resultados de la investigación que incluye 19 casos de ex compañeras que acusan al periodista de comportamiento inapropiado en diversas radios y canales donde trabajó en los últimos 20 años.
“El caso en cuestión tiene nombre y apellido, pero se puede ver reflejado en otras historias. El caso se llama Pedro Brieger y vamos a presentar 19 testimonios que hemos recolectado haciendo nuestro trabajo, haciendo periodismo”, explicó Nancy Pazos en esa oportunidad. Agustina Kämpfer, por su parte, solicitó a los funcionarios que cambien lo que está mal y apoyen a las víctimas para que estos casos dejen de ser una “injusticia sin amparo”.
“Necesitamos que nos escuchen”, afirmó Kämpfer, quien señaló sobre Brieger: “Era nuestro profesor, nuestro compañero de trabajo, nuestro jefe de cátedra, nuestro vecino, nuestro colega, nuestro acosador. Las conductas inapropiadas que pudimos constatar sucedieron a lo largo de 30 años”. Añadió que deben ser más las víctimas y que, por ello, el tiempo en que se produjeron los acosos probablemente sea más extenso.
“Tuvimos que abandonar tesis, mudarnos, renunciar, dejamos de ir a conferencias, coberturas; todo con el único fin de no volver a verlo. Él viajó por el mundo, recibió premios, condujo programas, vivió donde quiso por el tiempo que quiso. Su prestigio profesional logró enmascarar su perversión”, comparó la periodista y continuó: “Manos acercándose a partes íntimas, ataques de pánico, sus miradas libidinosas, el miedo a su repentina desnudez, las ganas de ser invisibles... De eso estuvimos hablando en las reuniones para organizarnos porque juntas somos muy fuertes, podemos hacer algo. Es la primera vez que contamos con la atención que nos prestan. Nadie quiso escucharnos antes por más que sin levantar mucho la voz lo avisamos, se lo contamos a jefes, a compañeros, lo dijimos por televisión, pero nada”.
Tras la exposición de algunos hechos que ocurrieron durante este tiempo en que el tema estuvo silenciado, la periodista señaló “conductas recurrentes” que tenía el internacionalista. “Puede verse la sistematicidad, la recurrencia y la impunidad. Formas de exhibicionismo sin consentimiento, como exhibición de genitales, masturbación, cuando las mujeres le pedían que no lo hiciera. Conversaciones explícitas por teléfono y handy en contextos laborales, formas de imposición de un discurso unilateral. También planificaba o aprovechaba situaciones en que las mujeres no podían pedir ayuda, que se transformaban en verdaderas emboscadas: habitaciones, ascensores, pasillos, camarines, salas de televisión vacías”, explicó Kämpfer.
Además, mencionó que hubo ocasiones en que los acosos se dieron en público, de modo que las mujeres “no pudieran reaccionar sin armar grandes escenas”. Sobre esto, indicó: “Muchas relatan que actuaba como si nada hubiera pasado, incluso luego de masturbarse frente a ellas”.
También subrayó que estos casos siempre incluyeron un vínculo asimétrico entre Brieger y sus víctimas. “Él era profesor, mentor, jefe periodístico y de cátedra. Estaba en situación de poder, de quitar empleos y oportunidades, con chicas a las que les llevaba 20 años o más”, enfatizó.
En esa oportunidad, dieron a conocer uno por uno los 19 testimonios de las víctimas de Brieger y los detalles de lo que les tocó atravesar como colegas, estudiantes, vecinas o empleadas del denunciado.
Cómo salió a la luz el caso de Brieger: las cinco primeras en hablar
Todo comenzó cuando el periodista Alejandro Alfie reveló que cinco mujeres acusaban a Pedro Brieger de acoso sexual. Las denunciantes incluyeron a una periodista de Télam, una entrevistadora, una columnista de su programa de radio, una alumna de la escuela de periodismo TEA y una secretaria de la Universidad de Belgrano (UB). Ante esta situación, el grupo Periodistas Argentinas expresó su respaldo.
Alfie señaló que la investigación comenzó tras publicar en Clarín en octubre sobre un juicio laboral en el que "un periodista de internacionales" ganó contra la TV Pública y Radio Nacional. Este periodista debía recibir una indemnización de $224 millones por diez años de trabajo, cifra que los abogados de los medios públicos consideraron "exorbitante y desproporcionada". Después de ese artículo, una periodista de Télam contactó a Alfie para relatar un episodio de acoso en un viaje a Túnez, lo que amplió la investigación.
Laura Di Marco también denunció a Brieger, compartiendo su experiencia: “Me pasó lo mismo. Y lo conté a los amigos, a algunos colegas. Sucedió hace muchos años. Ni se hablaba de acoso sexual. Instalar ese tema fue un gran trabajo del movimiento feminista”. Di Marco recordó su experiencia en la revista Somos en 1993, cuando Brieger colaboraba con la publicación. Explicó cómo ciertas conductas eran naturalizadas y destacó la dificultad de denunciar sin un contexto de apoyo.
Laura Carpineta sumó su relato, diciendo que las denuncias recientes le hicieron entender que también había sido acosada por Brieger. Relató su experiencia de acoso y cómo normalizó el abuso de poder debido al machismo en su redacción. Agradeció a quienes denunciaron, lo que le ayudó a superar su propia vergüenza.
Leticia Martínez, de la TV Pública, Futurock y El Destape, también compartió su testimonio: “Soy uno de los casos que cuenta Alfie de PB. Le pedí hacerlo de forma anónima porque simplemente tenía miedo (también vergüenza). Ver que somos tantas (es increíble la cantidad de casos) y sentir un fuerte acompañamiento, me quitó el miedo y por eso estoy acá contándolo”. Explicó que ella y otras mujeres fueron víctimas de Brieger desde mediados de los '90 y cómo el miedo y la vergüenza las paralizaron.
July Kolodny se identificó con el testimonio de Leticia Martínez, destacando cómo el abuso de poder de Brieger afectó sus vidas y cómo están trabajando para superar la vergüenza y la incomodidad que deberían sentir los acosadores.