Tu celular y tu TV no tienen suficientes píxeles de resolución: el límite del ojo humano es mayor al que se creía
Un estudio de la Universidad de Cambridge reveló que el ojo distingue detalles más finos de lo que las empresas tecnológicas venían afirmando.
Un estudio publicado en la revista Nature Communications reveló que el ojo humano puede distinguir detalles mucho más finos de lo que la industria tecnológica aseguró durante años. La investigación, liderada por Maliha Ashraf, Alexandre Chapiro y Rafa K. Mantiuk de la Universidad de Cambridge, demostró que la visión humana alcanza 94 píxeles por grado visual, muy por encima del estándar de 60 píxeles que se consideraba el límite absoluto y que durante años justificó el concepto de "resolución retinal" en dispositivos como el iPhone o el iPad.
El hallazgo pone en jaque una creencia instalada en la industria desde hace más de una década. Cuando Apple presentó la pantalla Retina en 2010, la compañía aseguró que había alcanzado una densidad de píxeles tan alta que el ojo humano no podría distinguir píxeles individuales a distancias normales de uso. Ese estándar se basaba en la premisa de que 60 píxeles por grado eran suficientes, un valor derivado del test de agudeza visual conocido como 20/20. Sin embargo, los nuevos datos indican que incluso la pantalla del iPad Pro más reciente, con 65 píxeles por grado, queda por debajo de lo que el ojo realmente puede percibir.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores diseñaron un aparato experimental innovador: una pantalla 4K de 27 pulgadas montada sobre rieles motorizados que permitían moverla hacia adelante y hacia atrás con precisión milimétrica. Este sistema les permitió variar la resolución efectiva de manera continua, sin los problemas de distorsión que genera el reescalado digital de imágenes. Los 18 participantes del estudio, con edades entre 13 y 46 años, debieron identificar cuándo podían percibir patrones de alta resolución en diferentes zonas de su campo visual.
Los resultados fueron contundentes. En el centro de la visión, donde la agudeza es máxima, el promedio de la población alcanzó los 94 píxeles por grado para imágenes en blanco y negro. Algunos participantes llegaron incluso a 120 píxeles por grado. Estos valores están muy por encima de lo que cualquier teléfono inteligente o tablet actual puede ofrecer cuando se sostiene a distancias habituales de uso.
El estudio también midió la capacidad del ojo para distinguir colores. Aquí apareció otra sorpresa: la resolución para patrones rojos y verdes resultó casi idéntica a la de blanco y negro, alcanzando 89 píxeles por grado. En cambio, para amarillos y violetas, la cifra cayó a 53 píxeles por grado. Este descubrimiento tiene implicancias directas en cómo se comprimen videos e imágenes en internet.
El problema oculto del streaming
Desde hace décadas, todos los formatos de compresión de video —desde JPEG hasta los modernos H.265 o AV1 que usa Netflix— aplican una técnica llamada "submuestreo de crominancia". La lógica detrás de esta práctica es simple: como se creía que el ojo humano era menos sensible a los detalles de color que a los de luminosidad, se reducía a la mitad la resolución de la información cromática para ahorrar espacio de almacenamiento y ancho de banda.
El problema es que esta práctica se basaba en un supuesto erróneo. La investigación demuestra que la resolución para el canal rojo-verde es prácticamente igual a la del blanco y negro, lo que significa que millones de personas están viendo contenido con colores innecesariamente degradados. Solo para el canal amarillo-violeta la reducción de resolución estaría justificada.
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Las consecuencias prácticas son evidentes. Cuando miramos texto negro sobre fondo blanco en un celular, o letras blancas en modo oscuro, estamos viendo contenido de alto contraste que debería reproducirse con la máxima nitidez. El estudio incluyó pruebas específicas con texto y los resultados confirmaron que los umbrales de detección para letras son similares a los de patrones abstractos, lo que refuerza la necesidad de pantallas más densas especialmente para lectura.
Qué cambia en televisores y realidad virtual
Para los televisores, el estudio ofrece datos concretos sobre distancias de visualización. Según las mediciones, un televisor Full HD (1920 x 1080 píxeles) debería verse desde al menos seis veces la altura de la pantalla para que los píxeles resulten imperceptibles. La recomendación actual de la industria, que sugiere 3,2 alturas, queda corta.
En el caso de los televisores 4K, la distancia recomendada es de 1,6 a 3,2 alturas de pantalla. Pero el análisis revela que no tiene mucho sentido invertir en un televisor 8K si se planea verlo desde más de 1,3 alturas de distancia, porque a partir de ese punto el ojo ya no puede aprovechar la resolución adicional.
El impacto más significativo podría darse en dispositivos de realidad virtual y aumentada. Estos cascos se usan a pocos centímetros de los ojos, lo que exige densidades de píxeles altísimas. La investigación también midió cómo varía la resolución perceptible según la zona del campo visual: en la periferia, a 10 grados del centro de la mirada, la resolución cae a 41 píxeles por grado para blanco y negro, y a solo 18 para rojo-verde. A 20 grados, los valores bajan aún más: 22 y 10 píxeles por grado respectivamente.
Esta información es crucial para optimizar técnicas como el "renderizado foveado", que reduce la calidad de imagen en las zonas periféricas donde el usuario no está mirando directamente. Los datos muestran que la caída de resolución para colores es mucho más pronunciada que para luminosidad, lo que permitiría ahorros computacionales significativos sin afectar la calidad percibida.
El estudio también identificó una variación considerable entre individuos. Si bien el promedio de la población alcanza 94 píxeles por grado, el 95% de los participantes logró distinguir hasta niveles más altos, lo que sugiere que los fabricantes deberían apuntar a especificaciones más ambiciosas si quieren satisfacer a la mayoría de los usuarios, no solo al promedio.
Los investigadores pusieron a disposición una calculadora online que permite a cualquier persona verificar si su pantalla actual alcanza los límites de resolución perceptible según la distancia de uso. La herramienta toma en cuenta el tamaño de la pantalla, su resolución y la distancia típica de visualización para determinar si se está aprovechando plenamente la capacidad del ojo humano.
Más allá de las especificaciones técnicas, el trabajo replantea una pregunta fundamental: ¿cuánto más nítidas pueden volverse nuestras pantallas antes de que las mejoras dejen de tener sentido? La respuesta, según estos datos, es que todavía queda camino por recorrer. Las pantallas que hoy se comercializan como "retinales" están, en realidad, apenas rozando el verdadero límite de la percepción humana.