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La reciente decisión de la Comisión Nacional de Valores (CNV) que permite a los jóvenes de 13 años invertir en el mercado de capitales ha generado diversas reacciones. Mientras algunos ven en esta medida una oportunidad para fomentar la inclusión financiera y el ahorro a largo plazo, otros la han criticado como una puerta abierta a la especulación, o peor aún, a lo que muchos llaman "timba financiera". Sin embargo, es crucial no analizar esta situación en un vacío.

Es cierto que lanzar a los jóvenes a invertir sin más sería irresponsable, pero esa no es la propuesta ni el espíritu de la medida. En primer lugar, la inversión en el mercado de capitales a través de plataformas reguladas por la CNV está lejos de ser un acto especulativo. Las plataformas autorizadas están bajo la supervisión de un ente regulador que asegura transparencia y seguridad para los usuarios. A diferencia de otros productos financieros volátiles y no regulados, como las criptomonedas, invertir en acciones o bonos con supervisión de la CNV es una actividad completamente regulada y controlada.

Un marco regulatorio que cuida a los jóvenes

Además, la Resolución de CNV que autoriza a los jóvenes a invertir es clara en las limitaciones al respecto:

”Los menores de edad adolescentes titulares de subcuentas comitentes sólo podrán realizar operaciones: a) de contado, incluyendo valores negociables de renta fija y renta variable, y b) a plazo, pudiendo realizar –únicamente- de caución colocadora.

Todas las operaciones deberán ser concertadas en segmentos de negociación por interferencia de ofertas con prioridad precio tiempo”.

Asimismo, y a la espera de la reglamentación de la norma: se dice que el monto que podrán invertir mensualmente estaría limitado a un salario mínimo, lo que previene cualquier exposición desmedida. Estas barreras de entrada aseguran que los más jóvenes puedan ir aprendiendo sobre el mercado de forma gradual, con montos limitados y dentro de un entorno seguro.

Por otro lado, aquellos que critican la medida como promotora de la "timba" parecen ignorar un problema mayor que ya enfrentamos: la creciente ludopatía entre jóvenes. Hoy, los sitios de apuestas en línea están al alcance de la mano, y cada vez más jóvenes se ven seducidos por ellos. Además, muchos se adentran en mercados altamente volátiles y no regulados, como las criptomonedas, buscando ganancias rápidas pero exponiéndose a enormes riesgos sin la debida información.

Si no ofrecemos una alternativa educativa, estos jóvenes seguirán buscando atajos en sitios de apuestas y en activos que no están bajo ninguna regulación formal. En este sentido, el mercado de capitales, a través de plataformas reguladas, puede ofrecer una opción mucho más segura y controlada.

La importancia de la educación financiera

No obstante, para que esta transición hacia la inversión responsable sea efectiva, es indispensable redoblar los esfuerzos en educación financiera. Desde la Bolsa Joven, hemos impulsado iniciativas concretas como nuestra participación técnica en la Ley de Educación Financiera de la provincia de Chubut. También hemos llevado este tema al Congreso de la Nación, donde fuimos invitados a exponer sobre la importancia de una educación financiera integral. Además, seguimos desarrollando nuestro programa de educación en clubes de barrio, un espacio donde llegamos a jóvenes y familias para enseñarles a planificar sus finanzas personales de manera responsable y a invertir de forma consciente y segura.

No se trata solo de enseñarles cómo comprar acciones o bonos, sino de ayudarlos a entender los principios fundamentales de las finanzas personales: cuándo ahorrar, cuándo invertir y cuándo abstenerse. La idea es que puedan canalizar sus ahorros de forma planificada y segura, fomentando la inversión a largo plazo, evitando caer en el endeudamiento o la especulación de corto plazo.

Contener es la clave

En conclusión, lejos de ser un simple acceso al mercado, la posibilidad de que los jóvenes inviertan debe ir acompañada de un entorno de contención, supervisión y educación. Desde la Bolsa Joven y otras instituciones, estamos comprometidos a seguir formando a los jóvenes para que el acceso al mercado de capitales sea una herramienta de crecimiento personal y no un riesgo. La alternativa a no educar es mucho más peligrosa, y debemos trabajar para evitarlo.

Temas:

inclusión financiera educación financiera