ver más

Salvador Benesdra es, sin dudas, uno de los escritores más fascinantes y trágicos de la literatura argentina. Su única novela, El traductor, publicada después de su muerte, es una obra monumental que se ha convertido en un libro de culto, a pesar de ser ardua y exigente para el lector promedio. Pero aquellos que logran adentrarse en sus más de 700 páginas encuentran una de las experiencias más profundas y conmovedoras que la literatura argentina puede ofrecer.

Benesdra, quien trabajaba en Página/12, no solo escribía artículos, sino que vivía inmerso en un universo intelectual. Un genio autodidacta, estaba aprendiendo su séptimo idioma, japonés, mientras lidiaba con graves problemas psiquiátricos que, finalmente, lo llevaron a quitarse la vida. Esta trágica historia personal no se puede desvincular de El traductor, que funciona casi como un alter ego del propio autor. Es más, en la novela, el protagonista también sufre un brote psicótico, un detalle que hace que la ficción y la realidad de Benesdra se entrelacen de manera escalofriante.

La novela se sitúa en una Buenos Aires que atraviesa la crisis de los años 90, con una economía en caída y conflictos laborales en un entorno editorial similar a Página/12, lo que añade un fuerte componente autobiográfico. A través de su protagonista, un traductor sindicalista que busca levantar una huelga en una editorial "progre", Benesdra describe con minuciosidad el contexto político, económico y social posterior a la caída del muro de Berlín y del imperio soviético.

benesdra-p12.jpg

Salvador Benesdra, dormido en la redacción de Página/12

La trama se bifurca en dos líneas centrales: por un lado, los conflictos laborales y, por otro, la intensa relación sexual que el protagonista mantiene con una mujer a quien conoce en un bar. Esta relación, como gran parte de la novela, se mueve en los márgenes del extremo, un reflejo de la lucha interna del protagonista por comprender el mundo que lo rodea, y de Benesdra mismo, un hombre que no encontraba lugar en el orden establecido.

En un punto clave de la novela, el protagonista sufre un brote psicótico y es internado, un evento que refleja la propia vida de Benesdra. El nivel de detalle con el que describe esta experiencia es desgarrador y revela el dolor mental que padecía. Quienes lo conocieron cuentan que Salvador, como su personaje, a veces perdía la razón, salía desnudo a la calle y era internado, situaciones que llevaron a su trágico final en 1996, cuando se suicidó arrojándose de un noveno piso.

Un libro de culto que sobrevivió a su autor

La historia de El traductor no termina con la muerte de su autor. Benesdra había enviado la novela al premio Planeta en los años 90. El escritor rosarino Elvio Gandolfo, uno de los jurados del certamen, quedó fascinado por la obra, pero el comité decidió no premiarla al considerar que no era comercialmente viable. Así, Benesdra se quedó con un manuscrito de 700 páginas que ningún editor quería publicar, lo que sin duda incrementó su desesperación.

Años más tarde, gracias al esfuerzo de sus amigos, la novela fue finalmente publicada y, aunque no se convirtió en un bestseller, se consolidó como un libro de culto. En la actualidad, es editada por Eterna Cadencia y ha sido reeditada varias veces. No es un texto fácil de leer: al comienzo es confusa, desbordante de ideas, pero una vez que uno entra en su mundo, es imposible soltarla.

Es un libro lleno de reflexiones filosóficas y políticas, una obra que atraviesa temas profundos como la lucha de clases, el rol del intelectual en tiempos de crisis y, sobre todo, el sufrimiento. En cada página se puede sentir el tormento del autor, su búsqueda incesante de respuestas ante un mundo que se le escapaba de las manos. Y esa sensación lo acompaña hasta el final.

El legado de Benesdra no se limita a El traductor. También dejó otro libro igual de sorprendente titulado Técnicas no ingenuas de autoayuda para gente en crisis en tiempos de cambio, un título que genera una paradoja ineludible al tratarse de un texto de autoayuda escrito por un hombre que terminó con su propia vida. Sin embargo, la profundidad de este libro es tal que se convierte en un tratado sobre el dolor humano, un intento desesperado de Benesdra por entender cómo lidiar con el sufrimiento, cómo manejar el dolor o cómo intentar superarlo.

Salvador Benesdra es, sin duda, una de las figuras más enigmáticas y trágicas de la literatura argentina. Un intelectual brillante, un hombre que, a pesar de su genio, fue devorado por sus propios demonios. Y aunque su vida se truncó de manera prematura, su obra sigue vigente, conmocionando y emocionando a nuevos lectores que se animan a sumergirse en su mundo caótico, pero increíblemente fascinante.

Temas:

Salvador Benesdra literatura libros

seguí leyendo