La Selección Argentina pasó a semifinales de la Copa América luego de un tenso partido con Ecuador que se definió en los penales. La sensación que me queda es doble: por un lado, la alegría común a todos los hinchas, la de haber pasado de instancia. Por el otro, la certeza de que hacía rato, seguramente desde aquella derrota por 6 a 1 contra España, que no se jugaba tan mal.
El partido de anoche me hizo acordar el de las eliminatorias del Mundial contra Uruguay. Un partido en el que el rival tampoco dejó jugar con comodidad a la Argentina. En este sentido, coincido en que Venezuela y Canadá son equipos menos complicados y con menos jerarquía que Ecuador, pero hay que decir que el equipo dirigido hasta ayer por Félix Sánchez Bas tampoco venía jugando bien.
Es cierto que Argentina es el equipo al que todos le quieren ganar, pero al mismo tiempo no se entiende del todo bien por qué vimos lo que vimos en el segundo tiempo: un equipo superado, sometido por el juego ecuatoriano, que recurría al Dibu Martínez o a los defensores para revolear la pelota bien alto para adelante.
El partido contra Ecuador fue de los peores que jugó este equipo, y además sorprende porque pocas veces se lo vio jugar así en la era Scaloni, tan superadora y distinta a las anteriores en muchos aspectos.
Concluyo en que, en primer lugar, lo importante es que seguimos adelante. En segundo lugar, si pensamos en cómo jugó Argentina el segundo tiempo, lo lógico habría sido que fallara en todos los penales; todo estaba dado para que fuera una noche de apocalipsis, y eso no pasó. Por lo tanto, considero que es importante para los grupos y los equipos atravesar estas situaciones. Saber qué se siente, y superarlo.
No me sorprendería que Messi se quede en el banco en el próximo partido en lugar de esperar a que se encienda. No digo que ayer jugó mal, porque es un tipo brillante. Digo que ayer lo vi poco presente. Y como contrapartida, Ecuador fue superior. Sin embargo, aun con un rival que te supera, Argentina siguió adelante y está entre los cuatro mejores del torneo.
Mis preferidos del partido: Dibu es una obviedad. Cuti romero es de otra magnitud. Y no me quiero olvidar de Mac Allister que, como me dijo mi hija Catalina, es de otro planeta.
De todas formas, es impactante lo que genera el equipo en términos de noticia en Argentina y en el mundo. Somos los apuntados, como cualquier campeón del mundo, y posiblemente eso tuvo que ver también con el juego de anoche.
El martes 9 de julio se juegan las semifinales. Esperamos que se arme el equipo más sano que pueda haber, para jugar con el que gane esta noche. Venezuela y Canadá no tienen jerarquía suficiente, pero la lección de ayer indica que hay que jugar con autoridad para llegar de la mejor manera a la final. Por eso quizás sería una buena apuesta no jugar con Messi de entrada.