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La crisis energética derivada del conflicto en Irán ha alcanzado un punto crítico para la conectividad europea. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha lanzado una alerta urgente este jueves: las reservas de combustible para aviación en el Viejo Continente podrían agotarse en apenas seis semanas. La parálisis del comercio petrolero, agravada por el bloqueo naval, amenaza con dejar en tierra a miles de pasajeros de forma inminente.

Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, ha sido tajante al definir la situación actual como "la mayor crisis energética que jamás hemos afrontado", una tormenta perfecta provocada por la escasez simultánea de petróleo, gas y otras materias primas esenciales.

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El bloqueo del Estrecho de Ormuz: 110 petroleros atrapados

El foco de la crisis se sitúa en el Estrecho de Ormuz, un corredor vital para el suministro global que actualmente se encuentra bloqueado. Según datos de la AIE, hay 110 petroleros y 15 buques de gas natural licuado (GNL) inmovilizados en la zona, impidiendo que el crudo llegue a las refinerías europeas.

Birol advierte de que, incluso si las hostilidades cesaran de inmediato y el estrecho se reabriera mañana, la normalización del mercado no sería instantánea. "Se tardará al menos dos años en volver a un escenario como el que había antes de la guerra", estima el directivo, señalando que las consecuencias económicas -inflación elevada y riesgo de recesión- afectarán a todos los países sin excepción.

Cancelaciones inminentes y precios récord del 'Jet Fuel'

La escasez ya ha empezado a traducirse en acciones concretas por parte de la industria. La aerolínea neerlandesa KLM ha anunciado la cancelación de 160 vuelos para el próximo mes, citando la insostenibilidad de los costes operativos.

El impacto económico es visible en el Jet Fuel Price Index de Platts:

La Comisión Europea plantea restringir los viajes de trabajo

Ante la perspectiva de un desabastecimiento total, Bruselas ya prepara medidas de contingencia. Según borradores del Plan de Acción Energética de la Comisión Europea, el Ejecutivo comunitario estudia imponer restricciones severas para priorizar el uso del combustible disponible.

Entre las medidas propuestas destaca la exigencia a las empresas de evitar viajes en avión por motivos laborales siempre que sea posible. Asimismo, se pretende reducir al máximo los desplazamientos aéreos de los trabajadores del sector público. Esta estrategia busca mitigar la demanda mientras se intenta desbloquear el suministro internacional, en un contexto donde el precio del diésel también ha repuntado un 4% en la última semana, complicando aún más el panorama logístico en España y el resto de la Unión.

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