Los graves disturbios registrados el pasado sábado en el centro de Barcelona han encendido las alarmas de las autoridades policiales y políticas. La violencia en las calles se saldó con 128 personas detenidas —de las cuales 72 son menores de edad— y 14 agentes de los Mossos d'Esquadra heridos, alguno de ellos de gravedad con lesiones en la cabeza. Sin embargo, más allá del perfil de los ejecutores, las pesquisas se centran en la infraestructura tecnológica empleada y en la posibilidad de que se trate de una acción de guerra híbrida promovida desde el exterior.
La red del reclutamiento: TikTok, códigos QR y consignas en grupos privados
El origen de la marea de altercados no fue espontáneo. La convocatoria comenzó a fraguarse a mediados de la semana pasada a través de la red social TikTok, articulada por una plataforma anónima denominada Blocus. Bajo el lema por "la calidad del instituto" e inspirándose en el movimiento francés "Lycées Indignés", el grupo llamaba a manifestarse en Barcelona y en otras grandes ciudades españolas, como Madrid, para emular los disturbios acontecidos en Francia.
Para la coordinación de la logística, los carteles difundidos incluían códigos QR que redirigían a canales y grupos privados de Telegram y WhatsApp. En estos espacios se transmitían consignas precisas:
Indumentaria para dificultar la identificación policial: uso de ropa negra, capucha, pasamontañas y guantes.
Material operativo: instrucciones para acarrear espráis y material pirotécnico.
Puntos de encuentro: citaciones espacio-temporales en áreas céntricas sin un recorrido definido.
Por su parte, fuentes de la Policía Nacional señalaron a EL MUNDO que, si bien la semilla original es de compleja atribución, para canalizar y amalgamar la acción se emplearon grupos privados de WhatsApp y Telegram vinculados al universo independentista catalán y a colectivos callejeros del procés.
Saqueos, retransmisiones en directo y ventas de botines en internet
Los primeros participantes se concentraron en la Plaza de Catalunya antes de las 18:00 horas del sábado. Antes de que comenzaran los altercados violentos, la policía catalana identificó a 300 personas, y posteriormente a otras 150, al margen del despliegue policial motivado por las oleadas de actos vandálicos.
Escenas como la de jóvenes encapuchados alardeando del robo de relojes de lujo en el Portal de l'Àngel se repitieron en diversos puntos del centro madrileño y catalán. La jornada estuvo marcada por el pillaje masivo:
-
Efectos sustraídos: material informático, teléfonos móviles de alta gama y prendas de vestir de primeras marcas.
Difusión y comercialización: varios de los saqueos fueron retransmitidos en directo a través de redes sociales, y parte del botín fue puesto a la venta por internet horas después.
El perfil de los ejecutores: menores no ideologizados y delincuentes habituales
La comisaria jefa de los Mossos d'Esquadra, Sílvia Catà, subrayó en declaraciones a Catalunya Ràdio que la virulencia y los ataques directos a las fuerzas de seguridad sorprendieron a los agentes. Según la portavocía policial, los implicados no respondían a colectivos organizados con reivindicaciones ideológicas o derechos que reclamar, sino a pequeños grupos de jóvenes que se coordinaban para cometer actos vandálicos y "copiar lo que está sucediendo en Francia".
Entre los participantes se identificó una tipología diversa:
-
Jóvenes y menores de edad: con arrestados de hasta 14 años, muchos de ellos de origen inmigrante o de segunda generación.
Delincuentes habituales: elementos callejeros de la zona que se sumaron oportunistamente a los disturbios.
Falta de preparación política: perfiles inexpertos que ejercían el "pillaje por el pillaje", evidenciando una notable distancia entre la inexperiencia de la calle y la sofisticación de quienes diseñaron la campaña de reclutamiento.
Injerencia extranjera y guerra híbrida: las hipótesis de las autoridades
La brecha entre la desorganización de los ejecutores y la compleja articulación digital de las convocatorias ha llevado a la Generalitat de Catalunya y a los investigadores a profundizar en la tesis de un ataque híbrido. Las pesquisas se realizan en colaboración con otras policías europeas para monitorizar las redes sociales, tras constatarse patrones y modos de actuar idénticos en convocatorias recientes en Bélgica e Italia.
Desde la Policía Nacional no se descarta ninguna hipótesis en la organización de las citas, incluida la intervención de un actor nacional extranjero —como Rusia u otros países— cuyo objetivo sea sembrar la desestabilización en España.
El president de la Generalitat, Salvador Illa, fue contundente durante un acto en Tarragona, prometiendo llegar hasta el final en las investigaciones: "Sabremos quién lo organizó porque lo estamos investigando, y todo el mundo que participó en la organización será identificado, puesto a disposición judicial y pagará un precio. Acabaremos sabiendo quién está detrás".
Alerta máxima ante la convocatoria de nuevos altercados
Las fuerzas de seguridad mantienen un estado de alerta máxima ante la posibilidad de que se repitan incidentes de similar naturaleza. Los Mossos d'Esquadra y la Policía Nacional continúan rastreando los perfiles anónimos de TikTok y los administradores de los canales de mensajería para esclarecer la autoría intelectual de los hechos.
Entretanto, los analistas de ciberinteligencia vigilan de cerca las redes sociales, donde ya han comenzado a circular nuevas convocatorias con el mismo patrón organizativo programadas para el próximo 31 de octubre en la capital catalana.