Andrés Calamaro se ha caracterizado históricamente por ser un artista controvertido que expresa sus opiniones sin ambages. Desde el estallido de la guerra de Israel, el cantante argentino se ha mostrado sumamente crítico con quienes defienden la causa palestina sin condenar explícitamente las acciones cometidas durante los ataques del 7 de octubre de 2023, entre las que figuran asesinatos, secuestros y agresiones sexuales atribuidas a Hamás.
Esta firme posicionamiento —en el que ha llegado a negar la existencia del pueblo palestino— le ha valido intentos de boicot en diversos conciertos. Pese a ello, el músico continúa cuestionando duramente al movimiento Free Palestine, al que atribuye la intención deliberada de debilitar y desestabilizar a las sociedades occidentales.
Críticas del cantante a las manifestaciones en la República francesa
A través de su perfil oficial en Instagram, Calamaro reaccionó a las movilizaciones vinculadas a la izquierda radical de los últimos días en Francia. En una publicación, el artista arremetió de forma contundente contra el trasfondo de estas protestas:
"No se trataba de liberar a ningún pueblo, sino de ganar adeptos idiotas útiles y romper occidente", sentenció el cantautor.
En el mismo mensaje, cuestionó de forma explícita el relato de quienes apoyan esta causa: "Ahora no vengan a decir que eligieron el lado bueno de la historia. 'Free Palestine' era esto". Con estas declaraciones, el músico insiste en que las manifestaciones persiguen objetivos geopolíticos que van más allá de la defensa de los derechos del pueblo palestino, vinculándolas con una estrategia dirigida contra el modelo occidental.
El contexto en Francia: toque de queda y más de 3.000 establecimientos saqueados
Las duras palabras del músico argentino se producen tras una jornada de gran tensión en Francia. Las manifestaciones del 17 de octubre en Francia, convocadas por distintas reivindicaciones sociales como el incremento del coste de la vida y diversas demandas de estudiantes y trabajadores, derivaron en graves episodios de violencia y enfrentamientos directos con las fuerzas de seguridad en varias localidades.
Los altercados dejaron un saldo de destrozos masivos, con más de 3.000 establecimientos saqueados a lo largo del territorio francés. La gravedad de la situación obligó al presidente de la República, Emmanuel Macron, a decretar el toque de queda en tres ciudades para contener los disturbios.