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El Gobierno de Pedro Sánchez estudia la posibilidad de participar en la misión que impulsa Francia para reabrir el estrecho de Ormuz, en pleno aumento de la tensión militar en Oriente Próximo. La opción se analiza en paralelo a la aprobación de una transferencia de más de 1.300 millones de euros al Ministerio de Defensa, destinada a cubrir necesidades consideradas ineludibles.

Aunque el Ejecutivo mantiene públicamente su posición de no participar en acciones vinculadas a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, la evolución del conflicto y la movilización de varios países europeos están incrementando la presión política sobre Madrid.

La propuesta de Macron para reabrir el estrecho de Ormuz

El presidente francés, Emmanuel Macron, propuso organizar una operación con socios europeos para garantizar la seguridad marítima y restablecer el tránsito en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula cerca del 20% del petróleo mundial.

El Gobierno francés sostiene que la misión tendría un carácter defensivo y disuasorio, y la considera esencial para la estabilidad de las economías europeas y del comercio energético global.

Según los planes adelantados por París, Francia prevé desplegar ocho fragatas, dos portahelicópteros anfibios y un portaaviones, con la expectativa de que otros países europeos se sumen al dispositivo.

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España no descarta su participación en la operación europea

Ante la iniciativa francesa y los movimientos de otros aliados, el Gobierno español no descarta participar en la misión cuando se concrete la propuesta.

Fuentes del Ejecutivo señalan que la participación será estudiada cuando exista un plan formal, y que España podría sumarse si se trata de una operación de carácter defensivo.

En el marco de la OTAN y de la Unión Europea, los países aliados no están obligados a participar en este tipo de misiones, aunque los llamamientos de los socios suelen recibir respuesta.

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Presencia militar española en la región

La posibilidad de una mayor implicación se produce después de que España enviara un buque de guerra a Chipre tras los ataques con drones atribuidos a Irán en la región.

La fragata española actualmente desplegada escolta al portaaviones francés que participa en el dispositivo militar en el Mediterráneo oriental, lo que aumenta la presión política sobre el Ejecutivo español ante la eventual misión en Ormuz.

Otros países europeos, como Reino Unido, Italia y Alemania, también han comenzado a coordinar acciones frente a las amenazas en la zona y ante los ataques a petroleros comerciales registrados en el estrecho.

Macron aplaza el despliegue hasta que baje la intensidad del conflicto

El presidente francés señaló que el envío de fuerzas se realizará cuando la intensidad de la guerra disminuya, debido al alto nivel de riesgo actual en el estrecho de Ormuz.

La zona ha registrado ataques contra embarcaciones comerciales, lo que ha elevado la preocupación internacional sobre la seguridad del transporte energético.

Mientras tanto, el Gobierno español sostiene que analizará la propuesta cuando exista una planificación concreta y se definan los términos de la operación.

El Gobierno reafirma su discurso de “No a la guerra”

Pese a la posibilidad de estudiar la misión europea, el Ejecutivo insiste en su posición política de no apoyar operaciones vinculadas directamente al conflicto.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, afirmó tras el Consejo de Ministros que España no participará en acciones que supongan respaldo a la guerra en Oriente Próximo.

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José Manuel Albares, ministro de exteriores de España.

Según explicó, el Gobierno solo se implica en operaciones destinadas a garantizar la paz y la seguridad de la Unión Europea, marco en el que se evaluaría cualquier eventual participación.

Diferencias políticas en el seno de la Unión Europea

El posicionamiento del Gobierno español también refleja diferencias dentro de la Unión Europea sobre la interpretación del conflicto.

El Ejecutivo ha marcado distancia respecto a las declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que cuestionó el actual orden internacional en relación con Irán.

El ministro Albares expresó su respaldo al enfoque del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, y de la vicepresidenta de la Comisión, Teresa Ribera, que defienden el papel de la diplomacia y del multilateralismo.

Presión europea y debate sobre el papel de España

La situación sitúa a España en una posición compleja dentro del bloque europeo. Mientras el Gobierno mantiene un discurso centrado en la diplomacia y la no participación en la guerra, la dinámica de cooperación militar con socios europeos continúa.

La presencia de un buque español con cerca de 200 militares en Chipre y la posibilidad de nuevos despliegues si prospera la misión impulsada por Francia reflejan la creciente implicación operativa en el contexto de la crisis regional.

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