El rey Felipe VI ha lanzado una tajante advertencia durante su visita a Melilla al afirmar: "Estamos preparados para defender nuestros valores y nuestras libertades". Sus palabras adquieren especial trascendencia tras la confirmación oficial, por parte del presidente del Gobierno, de que la invasión masiva de inmigrantes a Ceuta a finales de julio de 2026 coincidió con la entrada no autorizada de buques de guerra marroquíes en aguas territoriales españolas.
Felipe VI subrayó con firmeza que "cualquier amenaza a la frontera de un Estado miembro lo es para el conjunto de la Unión Europea" y advirtió: "Que nadie confunda con debilidad nuestras convicciones. Estamos preparados para defenderlas". Asimismo, el Monarca supedita las buenas relaciones con Rabat al respeto irrestricto de la soberanía nacional sobre Ceuta y Melilla.
Los cuatro patrones de la guerra híbrida aplicados por Rabat en la crisis de Ceuta
Para los analistas de inteligencia y expertos militares consultados, la maniobra ejecutada por Marruecos responde de manera inequívoca a una estrategia de guerra híbrida y "zona gris", diseñada para desestabilizar y poner a prueba la capacidad de respuesta del Estado español sin desencadenar un conflicto armado abierto. La incursión naval y la presión migratoria responden a cuatro patrones clave:
Desdibujamiento de la línea roja: Consiste en diluir los límites que activarían una respuesta militar, manteniendo acciones hostiles bajo el rótulo de "incidentes puntuales" para evitar represalias inmediatas y desplazar progresivamente el umbral de lo tolerable.
Atribución y concatenación de efectos sinérgicos: Se coordina la presión de flujos migratorios —cuya instrumentalización estatal directa resulta más difusa— con el despliegue inequívoco de buques de guerra. Mientras los flujos son atribuidos al Majzén, la presencia de la Marina Real marroquí evidencia la autoría estatal.
Sumatorio acumulativo de hechos consumados: Alteración progresiva del statu quo mediante acciones continuadas en el tiempo, tales como asaltos a la valla, la entrada masiva de unos 80.000 inmigrantes, la escalada verbal de líderes marroquíes previa a las elecciones del 23 de septiembre y el constante desconocimiento de la soberanía marítima española.
Sondas probatorias ("meter el dedo en el agua"): Testeo continuo de la firmeza y tolerancia de la respuesta diplomática y militar de España; al no registrarse una reacción contundente, el nivel de presión se incrementa o se desplaza a otros puntos de soberanía como las islas Chafarinas.
Expertos navales e inteligencia analizan la gravedad del incidente marítimo
El almirante en retiro Juan Rodríguez Garat ha descartado tajantemente a El Español que lo sucedido en aguas ceutíes sea un simple problema de navegación o una rutina entre países vecinos. "Lo que ha pasado en Ceuta con los barcos de guerra de Marruecos no es algo normal entre vecinos. Eso es falso. Yo he vivido esas situaciones, pero nunca con vecinos, siempre con enemigos", asevera.
Rodríguez Garat destaca que la incursión naval de buques militares, entre los que se identificó la fragata Mohammed VI y varias patrulleras, es una acción "deliberada para presionar al Gobierno de España" y resulta "mucho más difícil de camuflar que la invasión migratoria". Asimismo, señala que Marruecos mantiene de forma sistemática esta política de hostigamiento al negarse a reconocer las aguas territoriales fijadas por la Convención de Jamaica. El almirante ha criticado también la actitud del Ejecutivo español por "ocultarlo y crear un relato alternativo".
Por su parte, Eugenia Hernández, CEO de Prime Defense y directora de la Unidad de Análisis de Inteligencia Económica de la UAM (UNINT), coincide en que existen indicios sólidos para encuadrar los hechos como una amenaza híbrida. No obstante, precisa que, si bien están confirmadas las incursiones reiteradas de la Marina Real marroquí y las maniobras que estuvieron a punto de provocar una colisión con patrulleros españoles entre el 12 y el 14 de octubre de 2026, aún no se ha podido demostrar documentalmente que existiera una coordinación previa deliberada con pesqueros civiles.
Despliegue de la Armada Española y costes logísticos de la vigilancia marítima
Frente a la incursión naval marroquí, el Estado Mayor de la Defensa respondió con la movilización de diversos medios operacionales para garantizar la vigilancia de las aguas territoriales:
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Buque de Acción Marítima (BAM) Rayo: Desplegado de urgencia desde su base en Las Palmas de Gran Canaria para reforzar la vigilancia costera y brindar apoyo logístico.
Fragatas Santa María y Navarra: La fragata Santa María zarpó desde la Base Naval de Rota (Cádiz), siendo posteriormente relevada por la fragata Navarra tras sufrir una avería mecánica.
Buque de Aprovisionamiento Tornado y patrullero Vigía: El Tornado prestó apoyo en el transporte de material desde Canarias, mientras que el patrullero Vigía, con base en Puntales, colaboró en las tareas de patrulla.
A pesar de que el Gobierno, a través de la portavoz Elma Saiz, reiteró que se mantuvieron las comunicaciones formales a través de los "canales habituales de cooperación bilateral", fuentes militares enfatizan el elevado coste logístico que representa mantener de forma continuada este nivel de alerta, requiriendo un despliegue constante de dotaciones, combustible y mantenimiento preventivo. Con todo, como concluye el almirante Rodríguez Garat, "los buques están para eso. Nada más caro que lo que no tiene utilidad".