La conmemoración de la Fiesta Nacional de este 12 de octubre en Madrid ha discurrido con una intensa carga política e institucional, enmarcada por la cercanía de las elecciones generales del 29 de noviembre y las vísperas del próximo viaje de los Reyes a Ceuta y Melilla. El acto central, celebrado en el eje del Paseo del Prado y Recoletos, ha reunido a las más altas autoridades del Estado en un recorrido de 1.540 metros entre la glorieta de Carlos V y la Plaza de Colón, el mismo trazado empleado durante los últimos cuatro años debido a las obras de soterramiento del tráfico en el Paseo de la Castellana.
Tensión en la llegada de las autoridades y ausencias autonómicas
El ambiente político ha quedado patente desde los momentos previos al inicio de la parada militar. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha llegado a las 10:57 horas en su vehículo oficial a la plaza de Cánovas del Castillo.
Tras permanecer unos tres minutos en el interior del automóvil, ha descendido a las 11:00 horas para posicionarse en la tribuna de autoridades junto a la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante general Teodoro Esteban López Calderón. En ese trayecto, parte de los ciudadanos congregados en las proximidades lo ha recibido con abucheos, silbidos e insultos.
El desfile ha contado con la presencia de la práctica totalidad del Ejecutivo, a excepción del ministro de Transportes, Óscar Puente; el de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Ernest Urtasun; y la ministra de Infancia y Juventud, Sira Rego.
En el ámbito autonómico, la parada ha congregado a casi todos los líderes regionales. Sin embargo, han excusado su asistencia el lehendakari vasco, Imanol Pradales —cuya ausencia es habitual—; la presidenta de Navarra, María Chivite; y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, este último al encontrarse en Bruselas asistiendo al Comité de las Regiones. Por su parte, los presidentes de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y de Melilla, Juan José Imbroda, han acudido al acto en Madrid.
Presidencia real y la anécdota de la princesa Leonor
Los Reyes Felipe VI y Letizia han arribado a la tribuna real entre aplausos y vítores. El monarca ha lucido el uniforme de gala del Ejército del Aire y del Espacio, mientras que la Reina ha estado acompañada por la princesa Leonor y la infanta Sofía.
La princesa de Asturias, ataviada con el uniforme de gala del Ejército de Tierra en continuidad con su trayectoria de formación castrense, ha protagonizado uno de los momentos más comentados de la jornada. Al inicio del desfile, a Leonor se le ha caído una de las condecoraciones prendidas en el pecho. Tras percatarse del hecho, la heredera ha cruzado una mirada cómplice con su padre, el Rey Felipe VI, quien le ha aconsejado recoger la pieza del suelo y guardársela en el bolsillo.
Posteriormente, tras la rendición de honores militares y la revista a las tropas, ha tenido lugar el izado de la bandera y el tradicional homenaje a los caídos.
Despliegue aéreo: salto paracaidista y debut del Pilatus PC-21
La exhibición en el aire se ha iniciado con el salto frente a la tribuna de la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire y del Espacio (PAPEA). El cabo 1º José Antonio Lago Rubio, campeón de España en Precisión y Aterrizaje y designado entrenador de la unidad para 2026, ha portado la enseña nacional de 24 metros cuadrados y 15 kilos. Junto a él ha saltado como guía el sargento 1º Pablo García Matanza, reciente medalla de oro en el Campeonato Nacional Militar de Paracaidismo.
A continuación, ha sobrevolado la zona la Formación Mirlo, compuesta por cinco aeronaves de instrucción Pilatus PC-21 de la Academia General del Aire y del Espacio. Esta formación consolida el relevo de la extinta Patrulla Águila tras la retirada de los emblemáticos aviones C-101. En esta edición, los Pilatus PC-21 han realizado su pasada sin activar el sistema de emisión de humo blanco.
En total, el apartado aéreo ha desplegado más de 80 unidades —repartidas en 18 formaciones— entre las que figuraban 34 aeronaves de caza y enseñanza (incluidos los cazas Eurofighter y F-18), 16 aviones de transporte y 32 helicópteros del Ejército de Tierra, la Armada, el Ejército del Aire, la UME, la Guardia Civil y la Policía Nacional.
Desfile terrestre: participación masiva y estreno de los blindados 8x8 Dragón
La marcha por el eje Prado-Recoletos ha movilizado a 4.380 integrantes de las Fuerzas Armadas, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y otras instituciones públicas (3.850 hombres y 530 mujeres). La columna terrestre ha integrado 128 vehículos, 39 motos, 286 caballos, cinco perros y la mascota del Tercio 'Don Juan de Austria' 3º de la Legión, una cabra de dos años llamada 'Babieca'.
Entre el material móvil, la principal novedad ha sido la exhibición por primera vez en esta parada militar de tres vehículos blindados 8x8 Dragón del Ejército de Tierra, pertenecientes a la Brigada 'Rey Alfonso XIII' de la Legión: dos en su versión de Infantería (VCI) y uno en la versión de Zapadores (VCZAP). La presentación de estas unidades se produce tras los recientes requerimientos del Ministerio de Defensa al consorcio Tess Defence (integrado por Indra, Santa Bárbara, Sapa y Escribano) para cumplir los plazos de entrega tras los retrasos acumulados. A finales de septiembre, la empresa entregó un nuevo lote con el que se alcanzó el centenar de blindados suministrados de los casi 350 previstos.
Traslado a Palacio: besamanos y guiño a Ceuta y Melilla
Tras la despedida a las autoridades militares y el arriado de la bandera nacional, la actividad institucional se desplaza al Palacio Real. Los Reyes ofrecen la tradicional recepción con motivo de la Fiesta Nacional, en la que se prevé el saludo a un millar de invitados en el salón del besamanos. Se trata de la cuarta recepción oficial de esta índole en la que participa la princesa Leonor.
Junto a las máximas autoridades de los tres poderes del Estado, órganos constitucionales, empresarios y personalidades de la cultura y la ciencia, la edición de este año incluye como novedad la presencia de representantes de la sociedad civil de Ceuta y Melilla, en un gesto previo al viaje oficial que los Reyes realizarán próximamente a ambas ciudades autónomas.