Más de 600 personas marcharon por el centro de Viena en una convocatoria encabezada por el extremista de derecha austríaco Martin Sellner, mientras el gobierno alemán conmemoraba un nuevo aniversario del atentando que buscó matar a Adolf Hitler como parte de la operación Valquiria.
La manifestación de la que participaron un grupo de neonazis, jóvenes del partido conservador, miembros del “Movimiento Identitario” de este país y militantes de otros puntos de Europa, tuvo lugar a menos de 700 kilómetros de Berlín, donde se evocaba el intento de acabar con Hitler.
Sellner es un activista que denunció ser “prohibido” por el Estado alemán en marzo por sus posturas anti inmigratorias.
Entre los participantes también estuvo presente el austríaco Herbert Fritz, de 84 años, cofundador del Partido Nacional Demócrata de Austria, prohibido en 1988 por infringir la legislación antinazi del país.
La movilización partió el sábado poco después de lo previsto desde la plaza Helmut -- donde se encuentran monumentos a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial -- entre tensiones con militantes de izquierda que discutían con los derechistas.
Miembros de la organización aseguraron a El Observador que la elección de la fecha se trató de “una coincidencia”.
El 20 de julio de hace 80 años, como parte de la operación Valquiria, se plantó una bomba para matar a Hitler en la que el dictador nazi resultó levemente herido.
Paragüas contra los fotógrafos y anillos con la Cruz de Hierro
Militantes de izquierda aseguraron que los fotógrafos oficiales de la marcha fueron a tomarles fotos para luego viralizarlas en cuentas de Telegram y promover “discursos de odio” contra ellos.
Por otra parte, jóvenes afines a Sellner indicaron que asistieron a la marcha desde distintos puntos de Europa porque quieren frenar la “inmigración islámica e ilegal” que vive el viejo continente.
Estos jóvenes señalaron que no son nazis, aunque dijeron que en la marcha sí podrían haber algunos que lo fueran. Los derechistas fueron consultados por su opinión sobre los judíos, a los que calificaron como “gente normal”.
Otros de los participantes llevaban en forma de anillo la Cruz de Hierro, una condecoración que usó el régimen nazi.
Durante el trayecto de la marcha los derechistas intentaron bloquear con paraguas a los fotógrafos que cubrían el evento para medios nacionales e internacionales.
Por su parte militantes de izquierda intentaron cortar el trayecto de la marcha, por lo que fueron detenidos, según informó la Policía de Viena.
Tres policías heridos y 43 detenidos
Como resultado del conflicto al menos tres policías resultaron heridos y otras 43 personas fueron detenidas, según informó este domingo del ministerio del Interior de Austria.
De acuerdo con el Gobierno austríaco, cerca de 800 efectivos de diversas regiones de Austria se desplazaron a la capital, donde realizaron más de 270 verificaciones de identidad y varias denuncias penales y administrativas.
Algunos manifestantes de izquierda cuestionaron haber permitido la manifestación, por lo que la cuenta oficial de la Policía de Viena contestó que “no se encontraron motivos para prohibirla”.
“No reinterpretamos las leyes actuales como mejor nos parezca sólo porque a Twitteria le guste”, comunicaron en la red social X.
El país austriaco es atractivo para círculos de extrema derecha debido a que allí nació Hitler, mientras que en Viena se encuentra el Palacio Imperial de Hofburg, en cuyo balcón principal el líder totalitario anunció la anexión de Austria a la Alemania nazi en 1938.
La victoria del FPÖ en las elecciones europeas
Los Verdes ecologistas y el partido socialdemócrata SPÖ criticaron previamente la concentración, señalando conexiones entre los organizadores y el ultranacionalista Partido Liberal de Austria (FPÖ).
Asimismo, advirtieron sobre el peligro de que las ideologías nacionalistas se vuelvan aceptables ante un gobierno liderado por el FPÖ, que podría surgir de los comicios legislativos de finales de septiembre.
En las elecciones europeas del pasado junio, el partido prorruso y eurocrítico FPÖ ganó en Austria con un 25,5 % de los votos, menos de un punto porcentual por delante del gobernante partido popular ÖVP, lo que sacudió la escena política en el país.