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María Corina Machado viste un traje beige impecable, con botas del mismo color. Ingresa al salón repleto de periodistas y ni bien comienza a hablar ve entre la gente a la bióloga Catalina Ramos, encarcelada y torturada por el régimen chavista en mayo de 2025 y liberada nueve meses después, en febrero de este año. La ve, se quiebra, y dice entre sollozos: "No...yo la tengo que ir a abrazar". Y lo hace.

Así comenzó la conferencia de prensa que la premio Nobel de la Paz brindó en Madrid, luego de una seguidilla de encuentros con dirigentes políticos del PP, pero con nulo contacto con el gobierno socialista de Pedro Sánchez. Su visita justo coincide con el encuentro que el mandatario español organizó en Barcelona, una cumbre de líderes progresistas que se han pronunciado en varias ocasiones sobre la no injerencia en Venezuela y no ocultan su simpatía por el régimen que inició hace 27 años, el fallecido Hugo Chávez. "Es la prueba de por qué una reunión no es conveniente", respondió la dirigente venezolana cada vez que le preguntaron por las razones de la distancia con el gobierno de Sánchez.

Durante las dos horas en las que respondió preguntas, siempre con calma y vehemencia, Machado dijo una y otra vez que va a regresar a su Venezuela, pero que no sabe aún cuando esto ocurrirá. Y admitió, finalmente, que la fecha está siendo coordinada con el gobierno de Estados Unidos, que le ha consultado algunas decisiones, pero "muchas no".

Es más: la líder venezolana defendió sin dudarlo al presidente Donald Trump y su accionar, que incluye la decisión del Departamento de Estado de dejar en el poder a la vicepresidenta de Nicolás Maduro, la controvertida Delcy Rodríguez, que aún no haya liberado a todos los presos políticos, que no se haya convocado a elecciones y que muchos de los principales líderes del chavismo sigan en funciones.

Machado sorprendió al regalarle a Trump el Premio Nobel que había recibido en Oslo, y justificó su decisión: "es el único líder global que ha asumido riesgos concretos por la libertad de Venezuela". Reafirmó una y otra vez su total alineamiento con la Casa Blanca, olvidando que fue el propio Trump quien evaluó que María Corina no tenía "ni el apoyo ni el respeto de los venezolanos" para gobernar.

Quedó claro que su agrupación y su proyecto necesita del apoyo de Estados Unidos para hacerse realidad. Por eso es que sí ha insistido en la necesidad de que Delcy Rodríguez convoque a elecciones generales este año, una cuestión que hasta el momento Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la presidenta interina, ha dicho que "no ocurrirá en el futuro inmediato".

Una vital divergencia refleja el núcleo del conflicto: mientras la oposición internacionaliza la presión por elecciones, el poder interno busca dilatar ese escenario. Aunque siguiendo el razonamiento de Machado, podría ocurrir mañana si Washington así lo quisiera.

"Venezuela será libre y pronto los llevaremos con nosotros de vuelta a casa", fue el mensaje final de Machado a los "millones de venezolanos forzados a dejar su país, sus ahorros", su vida entera y empezar de nuevo.

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