El mundo del arte contemporáneo despide a uno de sus grandes revolucionarios. El museo londinense Tate Modern, consagrado como uno de los centros de arte más importantes del planeta, inaugurará el próximo 11 de junio una ambiciosa exposición dedicada al artista argentino Julio Le Parc, quien falleció el pasado 30 de mayo a los 97 años.
La muestra, titulada "Julio Le Parc: Light. Colour. Action", estaba planificada desde hace tiempo, pero la muerte del creador hace apenas una semana en París —tras un deterioro progresivo de su salud debido a su avanzada edad— la ha transformado en un histórico y emotivo homenaje póstumo.
Una retrospectiva histórica para el pionero del arte cinético
Esta exhibición se consolida como la primera gran retrospectiva del creador argentino en un museo británico. Julio Le Parc es un referente indiscutible del arte cinético y óptico del siglo XX, reconocido internacionalmente por haber sido un pionero en el uso de la luz, el movimiento y, sobre todo, en la búsqueda de la participación activa del espectador en la obra de arte.
La comisaria de la retrospectiva, la italiana Val Ravaglia —quien ejerce su labor en el Tate Modern desde hace 14 años—, reveló a la AFP el profundo significado que ha cobrado la sala tras la partida del artista:
"Es un homenaje. Él pidió incluir un poema que escribió hace unos años sobre el final de su vida. Ahora, tras su muerte, ese poema en la exposición adquiere un peso distinto, como una despedida".
A pesar de su delicado estado de salud, que lo había alejado gradualmente de la vida pública, Le Parc mantuvo hasta el último momento su entusiasmo por este proyecto. Según relata Ravaglia, el artista tenía la firme intención de asistir a la inauguración e incluso "estaba intentando reservar su billete de Eurostar" para viajar desde la capital francesa a Londres.
De Mendoza a París: más de 70 obras directo desde su taller
Nacido en septiembre de 1928 en la provincia argentina de Mendoza, Le Parc se trasladó a Francia en 1958, fijando su residencia definitiva en Cachan, en la periferia sur de París. Desde allí construyó una carrera extraordinariamente prolífica.
La exposición del Tate Modern reúne 75 obras, con la particularidad de que la casi totalidad de ellas provienen directamente del propio taller del artista. "Julio era muy prolífico y rehacía muchas obras a lo largo del tiempo, así que incluso piezas en museos existen en otras versiones que él conservaba", puntualiza la comisaria.
El vínculo entre el museo británico y el creador no es nuevo. La pinacoteca anticipó la enorme proyección del argentino ya en la década de 1970, en pleno auge del arte cinético y de las corrientes englobadas en la 'Nouvelle Tendance', adquiriendo sus primeras piezas en aquella época.
Hasta sus últimos días, Le Parc permaneció en contacto constante con el equipo del museo, enviando sugerencias precisas sobre el montaje de la que se convertiría en su última gran aportación al panorama cultural.
La consolidación de un legado interactivo e inmersivo en Londres
Aunque Le Parc ya había tenido grandes retrospectivas en ciudades como Dusseldorf (1972), París (2013), Miami (2016) y Buenos Aires (1999 y 2019), esta es su tercera aparición en los circuitos artísticos de Londres. Su debut en la capital británica se produjo en 1970 dentro de la muestra colectiva "Kinetics" en la Hayward Gallery, seguido de su primera individual en 2014 en la Serpentine Sackler Gallery.
Para esta ocasión, la antología recoge piezas fundamentales. El propio Le Parc dejó escrito en el catálogo de la muestra, antes de fallecer, unas líneas sobre el origen de su propuesta:
"Esta exposición, presentada en el Tate Modern, muestra algunas de mis primeras obras, creadas en 1959. Revelan la preocupación central que, poco después, daría lugar a la creación del Groupe de Recherche d’Art Visuel (GRAV) en 1960 (...) la necesidad de analizar nuestra posición como jóvenes artistas en una sociedad que imponía reglas y limitaciones a la práctica artística".
Aquel colectivo, fundado junto a creadores como François Morellet, Joël Stein, Horacio García Rossi, Jean-Pierre Yvaral y Francisco Sobrino, sentaría las bases de lo que hoy se experimenta en las galerías contemporáneas. Val Ravaglia lamenta que su figura no sea todavía más célebre entre el gran público, dada su influencia capital en el desarrollo del arte de instalación: "Hoy se habla mucho de arte inmersivo, interactivo, y Le Parc fue uno de los artistas que estableció las bases de cómo se concibe el arte en relación directa con el espectador".