El Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultur Alh de Granada se enfrenta a un severo conflicto institucional y cultural. El destacado escritor irlandés John Banville ha anunciado la cancelación de su participación en el encuentro tras hacerse pública la exclusión de la autora judeoargentina Ariana Harwicz por motivos ideológicos.

Banville, una de las figuras principales de la programación, tenía previsto participar en la jornada de clausura en una conversación literaria con Pilar Villar titulada "En busca de la frase perfecta". Sin embargo, el autor rehusó asistir tras conocer la decisión de las directoras del evento de ceder a las presiones de grupos estudiantiles y colectivos propalestinos para desprogramar a Harwicz.

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Los motivos de la cancelación de Ariana Harwicz en Granada

La polémica estalló cuando Ariana Harwicz, autora de obras como Matate, amor y Perder el juicio, denunció públicamente que había sido excluida del programa pocos días antes del inicio del encuentro. En el festival, Harwicz tenía asignada una charla junto a Jesús Ortega bajo el título "Oponerse al mundo".

Según expuso la escritora, la organización le comunicó que no podían garantizar su seguridad debido a posibles protestas motivadas por sus posturas públicas contra el boicot cultural a Israel. Harwicz denunció enérgicamente los hechos señalando: "Me desprogramaron a último momento. Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror".

Durante el fin de semana la autora habló y dio sus opiniones sobre su cancelación este fin de semana en Domingo1079, el programa de radio y stream que conduce el periodista Fernando Gonzalez en ElObservador1079.

Las codirectoras del festival, Patricia Escalona y Ana Gallego, manifestaron por escrito a Harwicz que sus posiciones sobre Israel, Gaza y el boicot cultural resultaban "difícilmente conciliables" con los compromisos de la Universidad de Granada (UGR) sobre la situación en Gaza, vigentes desde un acuerdo de su Consejo de Gobierno de 2024. La decisión se tomó tras la presión de la Red Universitaria por Palestina de Granada y de diversos sectores de la comunidad universitaria.

División entre las autoras y posturas de los organizadores

El conflicto ha provocado un intenso debate en el ámbito literario. Por un lado, varias participantes del festival —entre las que figuran Rita Segato, Lina Meruane, Gabriela Wiener, María Fernanda Ampuero y Brenda Navarro— difundieron un manifiesto atacando a Harwicz. En el texto defendían la retirada de la invitación argumentando que "la libertad de expresión tiene límites, tipificados por la ley" y acusando a la autora de negar el genocidio en Gaza y avalar el exterminio palestino, apoyándose en diversos artículos y entrevistas. No obstante, la revisión de sus declaraciones públicas muestra una defensa de la legitimidad de Israel y críticas al activismo antiisraelí, sin que se encuentre un aval explícito al genocidio.

Por parte de las entidades colaboradoras del festival:

Más de 350 intelectuales firman un manifiesto en defensa de la libertad de expresión

Ante la exclusión de Harwicz, más de 350 personalidades del mundo de la literatura, el arte, el pensamiento y la cultura han suscrito una declaración pública de apoyo a la autora. Entre los firmantes se encuentran nombres de relevancia internacional como Fernando Savater, Margo Glantz, Piedad Bonnett, Óscar Tusquets, Andrés Trapiello, Cayetana Álvarez de Toledo, María Negroni, Santiago Roncagliolo, Enrique Moradiellos, José Luis Pardo, Anna Caballé, Victoria Cirlot, Karina Sainz Borgo, Pola Oloixarac, Carolina Sanín, Zoé Valdés, Fernando Iwasaki, Santiago Kovadloff y Manuel Valls.

El manifiesto, que exige una explicación transparente, una disculpa pública y una reparación adecuada para la escritora, defiende firmemente el pluralismo y el debate democrático: "Defender la libertad de expresión solo para quienes piensan como nosotros no es defenderla: es sustituir la confrontación libre de ideas por la selección ideológica. Sin libertad para disentir, no hay pensamiento. Sin pluralismo, no hay cultura".

Los impulsores del documento enfatizan que "la respuesta democrática a una opinión, por controvertida que sea, es el diálogo, la pregunta, la discusión pública, nunca la expulsión del programa" y alertan sobre el peligro de descalificar o estigmatizar a un autor por discrepancias políticas.

Reacción diplomática e impacto institucional

El caso ha trascendido las fronteras culturales hasta alcanzar el plano diplomático. El embajador de Argentina en España, Wenceslao Bunge Saravia, remitió una carta formal a la Universidad de Granada expresando su honda preocupación por lo sucedido.

En su escrito, el diplomático solicitó una declaración pública de desagravio e indicó que la desprogramación de la escritora sienta "un antecedente de especial gravedad que no puede naturalizarse" dentro de un espacio público universitario diseñado para salvaguardar la diversidad de ideas y el ejercicio de la libertad de expresión.

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