La cancelación a la escritora Ariana Harwicz llegó a la diplomacia.
La Embajada Argentina en España respaldó con firmeza a la escritora argentina Ariana Harwicz, cancelada por su origen judío en el festival literario CULTUR-ALH en la Universidad de Granada, y le reclamó al rector del centro universitario que “se arbitren los mecanismos necesarios que desagravien a la autora argentina y se restablezcan las garantías de no discriminación”.
En una dirigida al rector de la Universidad de Granada, Pedro Mercado Pacheco, el embajador argentino en Madrid, Wenceslao Bunge Saravia calificó la situación con “suma preocupación” y advirtió que la cancelación de la escritora argentina residente en Francia “por razón de sus posiciones públicas” constituye “un antecedente de especial gravedad que no puede naturalizarse”.
El comunicado de la embajada destacó que, en el ámbito universitario, “debe primar la pluralidad de ideas, la libertad de expresión y el debate, principios esenciales de toda sociedad democrática”.
La cancelación de Ariana Harwicz en el Festival de Arte y Literatura Cultur Alh sorprendió al universo intelectual en el pasado fin de semana y fue promovido por sectores estudiantiles pro Palestina, un eufemismo que utilizan en sus manifestaciones de corte antisemita, ya que ejercen censura sobre artistas o dirigentes de origen judío alegando su oposición a las políticas de Israel y la guerra que mantiene en Gaza contra el grupo terrorista Hamás.
Harwicz —escritora argentina radicada en Francia y finalista del Premio Booker Internacional en 2018— fue retirada del cartel del festival tras presiones de la Red Universitaria por Palestina de Granada, de lectores y de uno de los clubes de lectura participantes.
La decisión fue adoptada por las codirectoras del festival, Ana Gallego Cuiñas y la editora Patricia Escalona.
"Me echaron por judía", reveló Harwicz
"Me echaron por judía, pues yo no admito la extorsión lingüística de que me cancelaron por Gaza, esos son caballos de Troya, esas son palabritas mágicas que se usan hoy como en otros siglos. Primero el lenguaje y después matar o discriminar. Que me lo digan claramente, me sacaron por judía, porque a ningún otro participante de todas las nacionalidades que hay, Perú, Brasil, Argentina, México..., a ninguno le preguntaron lo que piensa de nada, ni de Sudán, ni de Nigeria, ni de Ucrania, ni de Nepal o de China. Solamente a mí. Hay una doble vara para poner el estándar moral a los judíos", declaró Harwicz el último domingo en una entrevista con El Observador.
Entre los escritores y pensadores convocados para el Festival están el británico John Bainville, la estadounidense e italiana Silvia Federici, la argentina Gabriela Cabezón Cámara, que es escritora, la feminista argentina Rita Segato; y el mexicano Juan Villoro, pero ninguno de ellos hizo oir su voz en rechazo de la cancelación de Harwicz.
El embajador argentina en España, Wenceslao Bunge Saravia, advirtió que excluir a una autora por sus posiciones públicas constituye un antecedente de especial gravedad.
Antes de la intervención diplomática, la Universidad de Granada había emitido un tibio comunicado en el que aclaró que el veto fue “una decisión de la dirección del festival” y que “no fue adoptada, aprobada ni respaldada” por su equipo de gobierno.
De todos modos, la Embajada Argentina consideró que esa aclaración no eximía de responsabilidad a la institución. “Sin perjuicio de ello, habida cuenta de su carácter de principal institución auspiciante del Festival”, señala la carta de Bunge Saravia, la representación diplomática estimó “oportuno solicitarle que, conjuntamente con los coorganizadores, se arbitren los mecanismos necesarios que desagravien a la autora argentina y se restablezcan las garantías de no discriminación, de modo que este tipo de situaciones inaceptables no vuelvan a repetirse”.