22 de septiembre de 2026 9:18 hs

La diputada por el Partido Popular, Cayetana Alvarez de Toledo, habló con El Observador en la entrevista PlayBook, que se puede ver en nuestras redes y en nuestro canal de YouTube.

Calificó de invasión la llegada de inmigrantes ilegales desde Marruecos, y consideró que es una prueba para España como Estado y Como Nación. Criticó muy duramente al presidente Pedro Sánchez, por la corrupción en España y por el eventual impacto electoral de la Ley de Nietos, y defendió al Rey Felipe VI.

Dio sus opiniones sobre Donald Trump y Javier Milei, pero también recordó su infancia en la Argentina, a la Reina Máxima de Holanda, y se pronunció sobre el debate global en torno a la Inteligencia Artificial.

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"Ceuta es la gota que colma el vaso: es una invasión"

- Vamos a empezar por lo que es estricta actualidad, que es el episodio ocurrido en Ceuta el 30 de julio pasado. Una protesta después en toda España, muy masiva, y una conmoción en Europa. ¿Hay un antes y un después de lo de Ceuta en la sociedad española?

- Yo creo que probablemente es la gota que colma el vaso. La gente ha comprendido lo que ha sucedido en Ceuta, cuál es la verdad de lo sucedido y la verdad es que es una invasión. No es una crisis migratoria ordinaria; es una invasión no convencional, es una invasión híbrida. Se utilizan seres humanos para intentar atacar la frontera, la soberanía nacional de otro país, la integridad territorial española. Y Marruecos lo ha hecho para probar a la sociedad española. Él sabe que (Pedro) Sánchez se ha rendido, o está sometido. No sabemos los motivos; se habla de chantajes, hay todo tipo de especulaciones. Yo ni siquiera voy a contribuir a la especulación; me remito a analizar los hechos. Sánchez se ha sometido, Sánchez se ha rendido, pero el Estado no y la Nación española tampoco. Y ahora hemos visto que en Europa también hay una decidida voluntad de defender su propia soberanía, su propia integridad territorial, que es lo que está en juego.

- Y con esta invasión de inmigrantes ilegales que hubo al territorio español de Ceuta, ¿la solución es que vuelvan todos a su país?

- Todos, absolutamente todos. Hay tres cosas que hay que hacer. La primera es llamar a las cosas por su nombre: no eufemismos, no crisis migratoria. Si tú hablas de eso como crisis migratoria, que es lo que hace el Gobierno, pues entras en un galimatías legal y humanitario. Y lo que están haciendo es utilizar a seres humanos y chantajear a la sociedad española con sus propios principios. Te plantean una disyuntiva perversa: te dicen, "O te rindes o eres un desalmado porque pobres niños, pobres mujeres que están entrando, ¿no?". No, esa es la utilización híbrida de seres humanos para acosar fronteras. Entonces, es muy importante identificar correctamente lo que es: es una invasión, es una agresión a la soberanía. En segundo lugar, lo que tiene que ocurrir es que absolutamente todas las personas que han entrado ilegalmente tienen que salir. Y cuando digo todos es todos, por supuesto, todos los jóvenes, los hombres, las mujeres, los niños, porque si no, ¿qué es lo que pasa? Esos niños son utilizados como ariete. Y si hoy tú aceptas que se queden 100 o 500 o 1000, la próxima vez te van a mandar 5000, que esa es la operación. Con lo cual, segundo punto, devolución absolutamente de todos para que el chantaje no funcione. Y en tercer lugar, lo que tienes que hacer, evidentemente, es blindar la frontera, es decir, fortalecer la frontera de Ceuta con Marruecos, que es la frontera de España, que es la frontera de la Unión Europea, de todas las maneras posibles. Es decir, Guardia Civil, Policía y, si hace falta por supuesto, fuerzas armadas.

- La invasión de Ceuta demostró que puede haber una tragedia migratoria en España y en Europa toda. Hasta ahora los episodios siempre habían sido las pateras que van a distintos lugares, que entran por el sur de España, o los migrantes que entran por la frontera de otros países. Acá la invasión fue de tal magnitud que lo que se teme es que haya incluso una reacción de violencia entre invasores e invadidos.

- Ceuta es un territorio cerrado, para quien no lo conozca. Viven 80.000 personas ahí. Es un sitio cerrado, es decir, rodeado de mar y de frontera con Marruecos,. Han invadido la ciudad otras 80.000, el equivalente de la población. Marruecos lo que hace es tocar arrebato, te mete 80.000, te saca 70.000, lo cual demuestra el control que tiene sobre la frontera, pero te deja 10.000 o incluso 20.000 dentro. En estos momentos están diciendo que probablemente se dobla la cifra que se estaba manejando, que eran 10.000, y que probablemente hay 20.000 adentro. Eso es un ejército paralelo. Es una ciudad paralela. ¿Quién es esa gente? Algunos son niños que salen en los reportajes, la mayoría son hombres en edad joven prácticamente militarizados, es decir, tienes dentro de tu propia ciudad una ciudad paralela, una ciudad híbrida. El objetivo es convertir la soberanía en precisamente híbrida, una especie de cosoberanía entre española y marroquí, una ciudad que no es ni una cosa ni la otra, para que los propios ciudadanos españoles que viven ahí, ante el horror de esa imposible convivencia, ante la invasión que se va produciendo, la degradación, la violencia, la inseguridad, opten finalmente por abandonar su ciudad y acaben cruzando el estrecho y yéndose a vivir a la península. Es decir, es una invasión de facto. Mete gente dentro, conviertes la ciudad en invivible y sacas a la fuerza a la gente a marcharse. No, esto no tiene nada que ver con el debate migratorio en sí, que podemos abordarlo. La política migratoria española es una catástrofe del gobierno. Es una política de regularizaciones masivas, papeles para todos, es decir, un efecto llamada total. Y para esto hace falta una política radicalmente distinta. Hay que pasar a una política de ley, de inmigración vinculada al trabajo, porque el trabajo es dignidad, y de integración en valores. Pero esto, insisto, es un episodio muy distinto, es la utilización de seres humanos para arrollar fronteras de otro Estado. Y por eso es muy importante que Bruselas y la Unión Europea estén muy firmes en esta cuestión y presionen a Marruecos como deben, y que presionemos con todas las palancas que la Unión tiene, que España tiene, comerciales, sanciones económicas, lo que haga falta. No se puede permitir que te invadan, que te redibujen las fronteras de la Unión Europea en función de intereses estratégicos.

- Este es un episodio que tiene que ver con la inmigración. El otro episodio de la actualidad española es el debate en torno a la Ley de Nietos. Es otro tipo de discusión, pero que está también en el centro del debate político. ¿La idea es que quienes accedieron a la nacionalidad española no puedan votar por correo? ¿O van más a fondo?

- El gobierno está intentando confundir todos los planos para decir que la derecha impide a los pobres exiliados españoles votar y ser españoles. Eso es falso. Lo que ha hecho el gobierno es, originalmente, porque la idea original era otorgar a los nietos de exiliados republicanos, gente exiliada por la guerra civil, la nacionalidad y, por extensión, el derecho a voto. Una vez que se aprueba, se corrige posteriormente dentro de una instrucción gubernamental, no parlamentaria, se abre la veda para que sean no solamente los nietos de exiliados, sino cualquiera que se hubiera ido, que pudiera de alguna forma atestiguar un antepasado español. Una primera idea de Pedro Sánchez, que no es la única, pero es una de las que va a utilizar para intentar perpetuarse en el poder, que es su único objetivo. Es un presidente póstumo, como he dicho yo. Cuando tú lo ves, ves un hombre que está... en fin, desde luego y seré nítida, no es un demócrata y no es un hombre decente. Y la sociedad española lo sabe, y hay un clamor en la sociedad española para empezar una nueva etapa, pero él está dispuesto a usar absolutamente todo lo que esté en su mano para perpetuarse en el poder, incluso contra la decencia y contra la democracia.

Es decir, él quiere que baje el Partido Popular, suba Vox e ir a una confrontación con Vox. En segundo lugar, un enfrentamiento total con el Poder Judicial, que es una amenaza para él porque está rodeado de casos de corrupción familiar y en su partido, y probablemente acabará siendo él mismo llamado a declarar. Es decir, él necesita deslegitimar, sobre todo, al Tribunal Supremo para intentar justificar los casos de corrupción y para movilizar a un sector de la izquierda con el concepto del lawfare, es decir, la justicia española es fascista y entonces la justicia española y todas sus resoluciones tienen que ver con cuestiones ideológicas, y vienen a perseguirme y hay que confrontar. Es decir, pueblo contra la ley, clásica maniobra populista. La tercera idea era la Ley de Nietos, es decir, manosear con fraude el censo electoral para intentar alterarlo. Y la cuarta, que ya es la bomba nuclear, que yo no digo que la vaya a ser, pero no descarto que en las mentes febriles del gobierno la valoren, es plebiscitar las próximas elecciones en torno al régimen, de forma que no vayamos a votar a un gobierno de izquierdas, de derechas, un bloque u otro bloque, o ni siquiera a favor o en contra de Sánchez, sino que lo que se vaya a votar es la monarquía parlamentaria del 78.

- ¿Un plebiscito sobre si la monarquía tiene que seguir o no en España?

- No, no es tan burdo como eso. Es más sofisticado. Es poner a los españoles y decirles: "Miren cómo las instituciones están llenas de fascistas, la justicia fascista, la policía fascista, la Guardia Civil, el CNI, todos; y puede venir un gobierno fascista, pues este sistema ya no es puramente democrático y hay que iniciar una etapa nueva en la historia de España. Y vamos a votar sobre si queremos seguir con la Monarquía parlamentaria llena de, en fin, fuerzas reaccionarias o iniciar una maravillosa y luminosa etapa nueva de una república plurinacional en la que se vuelvan a encontrar los pueblos de España, una especie de reencuentro para iniciar una etapa nueva. Como el Brexit en el Reino Unido.

El Rey Felipe Vi y el presidente en funciones, Pedro Sánchez.
El Rey Felipe Vi y el presidente en funciones, Pedro Sánchez.

- Los británicos compraron la idea. Ahora están un poco arrepentidos al respecto, pero en cuanto a la Monarquía había bajado de prestigio con el rey Juan Carlos y todo. Pero hoy el Rey Felipe VI tiene una buena imagen y la heredera, la Princesa Leonor tiene muy buena imagen también. Por ahí no es tan fácil de llevar adelante esa idea.

- Pero insisto que someter la corona a votación es, en la mente de un populista radical, temerario y autoritario como Pedro Sánchez, una de las maniobras posibles a las que él pueda querer jugar.

- El Rey Felipe VI no ha ido todavía a Ceuta. ¿Cree que han sido buenas las decisiones que ha tomado el Rey con respecto a Ceuta en este tiempo?

- Ha tomado las decisiones que el margen estrecho que tiene le permitían. Dejó clarísimo que él hubiera querido ir a Ceuta. Recibió al presidente de Ceuta en agosto. Hizo pública una foto muy significativa con la ministra de Defensa y con la cúpula militar, lo cual daba a entender que había leído perfectamente lo que está sucediendo en Ceuta, que no es una crisis migratoria, si no, no tiene por qué reunirse con la cúpula militar. Es decir, lo ha entendido como una agresión territorial a la soberanía de la Nación. Y va a ir en cuando las circunstancias se den, que yo creo que serán pronto. Espero.

- ¿Crees que si no dependiera del factor constitucional el Rey por su cuenta ya habría ido?

- No me cabe la menor duda que hubiera ido. No me cabe la menor duda. O sea, ha hecho exactamente lo que debía. Lo hizo el 3 de octubre del 2017 en un formidable y emocionante discurso en Cataluña cuando hubo el golpe de Estado en Cataluña; lo hizo en Paiporta cuando hubo aquella tragedia, la DANA, y tuvo que dar la cara en circunstancias muy delicadas con la gente muy enfadada, indignada, y legítimamente indignada, y dando la cara ante la gente. Y él, estoy absolutamente convencida —no puedo hablar por él lógicamente—, pero no me cabe la menor duda que quiere estar con su pueblo porque eso lo ha dicho públicamente, y apoyar a los ceutíes. Y no es apoyar a los ceutíes, esto lo he explicado, no es un acto de solidaridad con Ceuta, no es un acto en defensa propia; es decir, esto es una agresión al Estado y a la Nación. Lo que está en juego en España en estos momentos —y es importante entenderlo—, Ceuta no es simplemente un episodio aislado: es existencial, es la supervivencia de España como nación y como Estado. Eso es lo que está. Y cuando quienes perciben la debilidad del Estado avanzan: avanzaron los separatistas con Sánchez, evidentemente consiguieron la impunidad de la amnistía, y avanzan los rivales o quienes anhelan, en este caso, un territorio español como Ceuta. Perciben la debilidad de Sánchez; avanzan sus agresores.

José Luis Ábalos junto a José Luis Rodríguez Zapatero.

José Luis Ábalos junto a José Luis Rodríguez Zapatero.

- Pedro Sánchez tiene un exministro preso como es José Luis Ábalos, tiene a quien era su mano derecha en el PSOE también preso, Santos Cerdán. Tiene investigada bajo investigación judicial a su esposa, Begoña Gómez, y Rodríguez Zapatero también está en el caso Plus Ultra con una causa muy pero muy complicada. ¿Crees que la corrupción es el mayor problema del gobierno de Pedro Sánchez?

- No, el gran problema es el Estado, y es el que te acabo de describir. La corrupción es parte de ese problema. Este es un hombre que llega al poder diciendo que viene a regenerar la vida pública bajo el concepto de responsabilidad política. Esto es muy importante. Él consiguió tumbar al gobierno del PP invocando el concepto de responsabilidad política, que esencialmente decía: "La política tiene que ir tres pasos por delante de la legalidad". Eso significaba que no hacía falta esperar a que alguien estuviera imputado, procesado, etcétera, sino que había que ir a una responsabilidad por ejemplaridad previa. Y él le dijo a Rajoy: "Usted se tiene que ir, usted tiene que dimitir, no porque usted sea un corrupto, sino porque usted nombró a un corrupto". Y eso sucedió y él llegó al poder. Pues efectivamente, él está rodeado de corruptos que nombró él. Sentencia firme del Tribunal Supremo a José Luis Ábalos, 24 años, su mano derecha absoluta; Santos Cerdán; la mujer investigada; su hermano condenado; el fiscal general del Estado. Es decir, él tiene una montaña de corrupción a su alrededor y sin embargo no asume la responsabilidad. Pero como te digo, siendo gravísimo el tema del dinero, eso forma parte de una pieza mucho más amplia, mucho más profunda y mucho más grave, que es la cooptación del Estado, el proceso de mutación de una democracia plena a una democracia fallida, el control del Estado, el sometimiento del Estado a los intereses partidistas. Lo importante que está pasando —y lo que a mí me da esperanzas y motivos para el optimismo no ingenuo, pero el optimismo combativo— es que la Nación y el Estado están contestando, están respondiendo. Tenemos un gobierno contra el Estado, pero el Estado se defiende. Tenemos un gobierno que desprecia la Nación, pero la Nación se moviliza. Se ha movilizado la Policía, la Fiscalía Anticorrupción, los jueces y los tribunales aguantan. El Centro Nacional de Inteligencia ha aportado información sobre Ceuta y el gobierno ha ido a atacarle. La propia corona está en su sitio. Es decir, estamos asistiendo a una especie de pugna impresionante entre un gobierno que quiere perpetuarse a costa del Estado y de la Nación, y una nación y un Estado de derecho que responde.

- Yo recuerdo que, en la Argentina, el gobierno de Alberto Fernández se definía como el más feminista de la historia y después, bueno, él terminó investigado por golpear a su esposa. Da la sensación que también el gobierno de Pedro Sánchez acá pierde esa legitimidad hasta en el tema de la lucha feminista.

- Pero, por supuesto, era todo hipocresía y era todo mentira. O sea, Sánchez es alguien que tiene una pésima relación con la verdad, tiene una animadversión a la verdad, es hostil a la verdad. Él llegó efectivamente invocando la limpieza contra la corrupción y está rodeado de corrupción; llegó invocando y levantando la bandera feminista y ya sus ministros... Es que en este país ha pasado una cosa muy impresionante, y a veces se nos olvida, ¿no? Es que los ministros tenían prostitutas y las pagábamos los españoles con nuestros impuestos. Pagábamos los españoles con nuestros impuestos las prostitutas de los ministros. José Luis Ábalos. Es decir, esto ha pasado, con lo cual todo era una inmensa farsa, y José Luis Ábalos y los otros casos sórdidos, Tito Berni y demás dentro de las filas socialistas.

Es decir, todo esto era mentira. Y nosotros necesitamos una revolución de la decencia en España. Si tú me preguntaras qué es lo más importante que tenemos que hacer, hay que resolver los problemas de la vivienda de los jóvenes, de la educación que es una catástrofe, el problema de la justicia, muchos, pero sobre todo hacer una revolución de la decencia. Que nos sintamos otra vez orgullosos de ser españoles, que tengamos un gobierno mínimamente limpio, decente, con buena voluntad, que aparte la vanidad, la trampa, la mentira y el chantaje. Estamos en una etapa de degradación sórdida de la vida pública.

- Si hay elecciones —y tiene que haberlas por mandato constitucional el año próximo—, ¿cree que el candidato del Partido Popular volvería a ser Alberto Núñez Feijóo como lo fue en 2023?

- Absolutamente, absolutamente. Eso no está ni mínimamente en cuestión.

- ¿Y crees que existe la posibilidad —como ya hay en cuatro comunidades— de que se arme una coalición con Vox si no alcanzan los votos, y si no tiene mayoría absoluta el Partido Popular?

- Yo digo dos cosas sobre eso. Yo trabajo para una mayoría absoluta. Nadie que sale a luchar una elección sale para tener una coalición, evidentemente, y Vox probablemente también sale a ganar. Yo salgo a por una mayoría absoluta porque sé, además miro la sociedad española y veo que se ha deslizado masivamente, no solo a la derecha en ciertos asuntos —que también—, sino por la decencia. Es decir, a la gente nos une un suelo de valores morales comunes que no aceptamos esta degradación que estamos viviendo. Es decir, hay la posibilidad de tener una mayoría de 210 escaños, por lo menos, en España. Son cifras sin precedentes; estamos hablando del 60% de la población, incluso más, que querría votar contra Sánchez, contra esta izquierda, que quiere un tiempo nuevo. Y en eso yo quiero una mayoría absoluta del PP, trabajo para eso. Ahora, si me dices: "¿Si no la tienes, vas a hacerle ascos a Vox?". No, evidentemente no. O sea, como hemos tenido acuerdos en comunidades autónomas, los podemos tener perfectamente a nivel nacional para iniciar esa etapa de reconstrucción profunda de las instituciones del Estado y del país, para poner a levantar el país otra vez.

- Parte de tu familia es argentina, conocés bien la Argentina, el Río de la Plata, Uruguay también, y la realidad de América Latina. ¿Cómo ves a la Argentina? ¿Cómo ves al gobierno de Javier Milei, que el año que viene va a elecciones y ya ha dicho que se va a postular por la reelección?

- Bueno, yo no estoy en el día a día. Estoy tan ocupada con el lío enorme que tenemos aquí, con lo cual no te puedo dar detalles del día a día, no puedo hacer un análisis general. Lo que he dicho... yo elogio mucho una revolución cultural que se ha producido en Argentina a partir de la llegada de Milei, que es la idea de que hay que trabajar, la dignidad de trabajar y que no se puede depender del Estado. Que la política de subsidios, de dependencia, es destructiva no solamente en términos económicos, sino también morales. La propia moral de una persona, de un individuo. Es decir, adquirimos nuestra dignidad a través del trabajo y esa es una lección muy profunda y culturalmente revolucionaria en nuestros países. Y en Argentina eso es una revolución. Lo que siempre he dicho es que esa revolución cultural tiene que ir de la mano también de una revolución institucional. España necesita —y digo Argentina también— instituciones, porque si no, lo que tienes es un momento que pueda ir bien la economía o de reestructuración económica, pero sin instituciones eso no puede perdurar. Con la misma autocrítica, con los mismos estándares. No dejarse llevar por la fanatización y por el sectarismo. "O estás conmigo a muerte o eres un adversario y un hostil, eres un kirchnerista o eres un sanchista". No, yo puedo ser autocrítica con lo que hacemos en el Partido Popular y eso no me convierte en una sanchista. Y lo mismo digo en el caso de Argentina.

- Vino Javier Milei seis veces a España, siempre nunca en viajes oficiales. No se vio con el Presidente ni pudo verse con el Rey tampoco. ¿Crees que podremos tener pronto relaciones más intensas y más cercanas entre España y Argentina?

- Pero, seguro. No solo podemos, sino que debemos tenerlas. Yo tengo estrechísima relación con muchos políticos argentinos y con la Embajada aquí, por supuesto. Y estamos trabajando para ganar unas elecciones y, cuando cambiemos el gobierno aquí, recuperaremos la relación. Pedro Sánchez ha sido durísimo con Argentina y muy sumiso con Marruecos, a palos con Italia y rendido ante Rabat. Es decir, eso se tiene que acabar. Nuestros aliados son nuestros aliados y con Argentina tenemos que tener y vamos a tener —no me cabe la menor duda— la más estrecha, fructífera y fértil de las relaciones en cuanto cambie el gobierno aquí.

- Antes de preguntarte algo más de Argentina, quería preguntarte sobre Donald Trump. ¿Cómo ves a España a la luz del gobierno de Donald Trump? Vimos que influye, que tiene conflictos con Europa, que tiene conflictos con España también.

- Sí. Bueno, Sánchez ha querido erigirse en la némesis de Donald Trump y yo he dicho alguna vez que en algunas cosas es su más aventajado discípulo. Es decir, hay algunos paralelismos que probablemente a ninguno de los dos les gustaría que se hicieran, pero que están ahí: ataque a los periodistas, a los jueces... En fin, ahí hay unas maneras de hacer política que son muy parecidas en muchas cosas y muy distintas en otras. Pero de nuevo te digo lo mismo: nosotros necesitamos que España recupere su lugar en el mundo y eso significa primero poner nuestra casa en orden, defender al Estado y defender a la Nación frente a esta agresión de adentro, desde los separatismos, y de afuera. Eso es lo primero. Y una vez que hagamos eso, ponernos al frente de una reforma profunda de Europa. Europa tiene que ser reformada de arriba a abajo o va a implosionar. Las fuerzas populistas de un lado o del otro están dinamitándola desde el interior porque las poblaciones no se sienten protegidas. La gente tiene miedo, la gente tiene inseguridad, la inmigración masiva... Hay muchos motivos por los cuales las poblaciones están votando a fuerzas muy radicales y no tenemos que levantar el dedito y decir: "Ustedes votan mal". Tenemos que intentar comprender qué les está pasando e intentar encauzar y buscar soluciones a sus problemas para devolverlos adentro de un proyecto de unión, de libertad y democrático dentro de la Unión Europea y unido. El siguiente paso a eso es volver a triangular una relación. España tiene que ser la punta de lanza de Europa en alianza con los Estados Unidos, con Washington, con la administración que esté y con las democracias en América Latina, trabajando en intereses comunes que son profundísimos. Con lo cual, Trump es un aliado difícil, muy difícil. Hay que preguntárselo a (Giorgia) Meloni que ha sido la principal aliada de Trump aquí, y él la ha maltratado.

Es decir, es un aliado... En el Reino Unido ahora ha salido a decir que si la reunificación de Irlanda... Es decir, es un aliado muy complicado, pero Estados Unidos es mucho más que Donald Trump, y el Partido Republicano tiene también una trayectoria extraordinaria hacia atrás y hacia el futuro. Sin ese Estados Unidos no hay un orden liberal, esto es lo que quiero decir: sin los Estados Unidos no lo puedo imaginar y yo quiero trabajar para la refundación de ese orden liberal.

- Se ha metido Donald Trump incluso con el tema Malvinas. Y aprovechó el gobierno de Javier Milei para tratar de avanzar y ganar espacio con el tema Malvinas, presionando a Gran Bretaña y amenazando con sancionar a las empresas que no respeten la soberanía.

- Sí, Trump utiliza un poco las fronteras como aranceles para pasar facturas y eso no se puede hacer. Otra cosa es el debate sobre Malvinas, el diálogo necesario entre las dos partes. Eso es todo un debate pero, en mi opinión, utilizar las fronteras de las naciones como aranceles, es decir, como armas de presión cuando te cae mal alguien o para presionarle o castigar al Reino Unido por Irán, no me parece algo razonable. Porque si lo aceptamos en Malvinas, también en Ceuta, en Melilla, en Canarias, en donde sea. Y otra cosa es, insisto, el debate en sí sobre Malvinas.

- Si tuvieras que diferenciar las estrategias de Argentina para recuperar la soberanía de Malvinas o de España para recuperar Gibraltar, ¿en qué se parecen y en qué se diferencian?

- Ese un debate como para tener otra hora, la verdad. Es otro debate. Hay elementos comunes, evidentemente. El problema es que el gobierno de Pedro Sánchez ha rendido Gibraltar, lo ha entregado. Tenemos sintonías argentinas y españoles en esta cuestión.

- Sos argentina por parte de madre, viviste en Argentina un tiempo. ¿Qué cosas extrañas, qué cosas recordás de la Argentina?

- Uy, muchísimas. Sobre todo el campo. Yo vivía en Buenos Aires, pero iba todos los fines de semana prácticamente a Entre Ríos, con lo cual mi infancia son recuerdos de esteros entrerrianos. Camalotes, carpinchos, choripanes y caballos criollos. Íbamos temprano por la mañana a arrear ganado a una punta del campo, dos horas de ida y luego tres de vuelta y parando. Es decir, yo echo muchísimo de menos esa parte, el interior argentino. Y luego, evidentemente, en esos años está mi formación, mis amigas del colegio, mis amistades profundas escolares, mi familia, mis primos, la casa de mi abuela... Son los recuerdos maravillosos de una infancia muy feliz allí.

- Entre las amistades del colegio tuviste a Máxima, que hoy es Reina en Holanda. ¿Mantenés una relación? ¿Cómo la ves a ella como Reina de Holanda hoy?

- Ella sobre todo era muy amiga de mi hermana, es de la edad de mi hermana, eran compañeras de colegio. Yo era cuatro años menor, con la cual yo era más amiga de uno de sus hermanos, que era dos años mayor que yo. Pero con toda la familia éramos amigos; todos los primos, mi primo hermano íntimo amigo de su hermano. Hemos pasado muchos veranos de infancia precisamente en casa de mi abuela Beba, una estancia en el sur, cerca de Bahía Blanca, cerca de Coronel Pringles. Con lo cual la conozco desde chiquita. Y ella es extraordinaria, la verdad. Es una fuerza de razón, de luz, de buen humor, de inteligencia y de sentido de Estado. Así que yo admiro mucho lo que ha hecho, la verdad.

- ¿Te imaginabas que iba a ser reina algún día cuando eras chica?

- No. Eso es el azar, la vida, las vueltas que da la vida. Decía Montaigne una frase que yo repito mucho porque un gran escritor catalán en una entrevista así lo dijo: "La vie est ondoyante" (La vida es ondulante). Y esa es una frase muy bonita. La vida es ondulante y, en el caso de Máxima pues particularmente. Una niña que creció en Argentina, que se va a estudiar afuera y acaba enamorándose de un príncipe y siendo reina de Holanda... Y una extraordinaria reina de Holanda, la verdad. Yo la admiro mucho. Mantengo una relación muy esporádica, pero he tenido ocasión de verla hace no tanto y, ya te digo, es maravillosa. Tiene esa fuerza de la naturaleza, ese buen humor. Tiene un acuerdo con la vida, y eso es una cosa fantástica.

- En julio tuvimos el Mundial de Fútbol, y España y Argentina terminaron jugando la final. ¿Qué decía tu corazón cuando se disputaba el partido?

- Siento decirte que estaba con España. Además, estos momentos te ponen un poco a prueba porque mucha gente me preguntaba: "¿Pero tú con quién vas?". Pero cuando ves ahí, claro, hay unas emociones, la infancia, la identidad es una mezcla de muchas cosas. Pero la prueba fue nítida: realmente iba con España, con un afecto profundo a Argentina. Además, en mis chats familiares todo eso era un incendio. Estaban mis hijas, que son muy españolas y muy guerreras españolas, y claro, y sus primos hermanos muy argentinos. Entonces pues hubo algunos momentos que saltaban chispas. Pero yo iba con España, sí.

- En octubre le van a dar el Premio Princesa de Asturias a Lionel Messi por su trayectoria. ¿Crees que lo merece?

- Sin duda alguna. Yo soy fan absoluta de Messi, soy muy fan de Messi. Y no solamente por el fútbol, que es lo evidente (es el más grande futbolista de toda la historia, probablemente; mis hijas son del Barcelona, por cierto, con lo cual son muy Messi), sino también por una cuestión. Es una bobada, una anécdota, pero le recuerdo en pleno proceso separatista en Cataluña que montaron un aquelarre los nacionalistas, y todos tenían que cantar Els Segadors, el himno separatista, y él se quedó así como callado sin cantar. Un gesto de autonomía, de criterio y de aprecio a España. Lo interpreté yo así, quizás me equivoco, pero creo que fue de una gran dignidad y se lo agradezco.

- Te recibiste de historiadora en Oxford, ¿es correcto?

- Sí, correcto.

- Y siendo historiadora y siendo lo que sos, diputada y una persona de la política y de la actualidad todo el tiempo, quería preguntarte la inteligencia artificial. ¿Crees que, como vaticinan algunos, puede terminar perjudicando, incluso eliminando al ser humano la inteligencia artificial? ¿Sos tecnológicamente optimista o pesimista?

- Ah, no, yo soy optimista en todo, no solo tecnológicamente. No me gustan nada los pesimistas. Siempre digo que el pesimismo es la coartada de los cobardes y la excusa para no hacer nada. Y no soporto a los que anuncian el Apocalipsis diario. Ni a los ludistas que tienen terror a las máquinas como le tuvieron terror a la máquina de vapor, a internet, al teléfono, a la televisión y ahora a la inteligencia artificial. Eso no significa que no reconozca yo que esto tiene riesgos y que es una frontera nueva, fascinante, difícil, que nos va a obligar a replantearnos muchas cosas y a su vez a buscar mecanismos de adaptación y de control de la máquina. Es un momento un poco Frankenstein y en un momento Oppenheimer. ¿Qué hacemos con este monstruo formidable, fascinante, utilísimo que hemos creado? ¿Cómo aseguramos que siga bajo nuestro control y cómo hacemos que sea una fuerza del bien, de la creación y de multiplicar exponencialmente el conocimiento y las oportunidades? Ese es nuestro desafío, y así lo encaro yo desde el lado del interés y del optimismo.

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