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Un conductor de Tesla, cuyo propietario de la marca es Elon Musk, demostró que recorrer 250.000 kilómetros en cinco años, utilizando exclusivamente cargas rápidas, no tuvo un impacto catastrófico en la batería de su Tesla Model 3. Este caso plantea nuevas perspectivas sobre la durabilidad de las baterías en vehículos eléctricos (VE), a pesar de las advertencias frecuentes sobre el uso intensivo de supercargadores.

El estado de salud de la batería tras 250.000 km

El vehículo en cuestión, un Tesla Model 3 Long Range, comenzó su vida con una batería de 75,2 kWh de capacidad útil. Después de cinco años de uso y 250.000 km recorridos, la capacidad disminuyó a 66,2 kWh, lo que representa una degradación de entre el 8% y el 11%.

Expertos en vehículos eléctricos consideran que este nivel de degradación es moderado y dentro de lo esperado para el uso intensivo del supercargador. A pesar de las advertencias de Tesla sobre los efectos de las cargas rápidas, el propietario no ha notado cambios significativos en la autonomía diaria.

Impacto del uso exclusivo de cargas rápidas

Una de las principales preocupaciones al utilizar únicamente supercargadores es el posible sobrecalentamiento y desgaste acelerado de la batería. Sin embargo, este caso sugiere que las baterías de Tesla están diseñadas para soportar este tipo de carga de manera eficiente.

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Las baterías de los Tesla están bien preparadas para resistir miles de Km.

¿Por qué las cargas rápidas pueden ser perjudiciales?

El propietario utilizó exclusivamente supercargadores, sin restricciones en el nivel de carga máxima. Este enfoque va en contra de las recomendaciones comunes de cargar hasta un 80% para preservar la salud de la batería.

Costos de mantenimiento

El conductor informó de un gasto total en mantenimiento de aproximadamente 1.000 dólares durante los cinco años de uso, un coste sorprendentemente bajo en comparación con vehículos de combustión interna.

Además, el propietario realizó el primer mantenimiento general después de recorrer 233.000 km, mucho más tarde de lo recomendado por Tesla. Este retraso en el mantenimiento no pareció afectar significativamente el rendimiento del vehículo.

El caso del Tesla Model 3 subraya la durabilidad de sus baterías, pero ¿cómo se compara con otros fabricantes?

Lecciones aprendidas para los propietarios de vehículos eléctricos

Este caso ofrece información valiosa para quienes utilizan o planean adquirir un vehículo eléctrico:

La experiencia de este conductor respalda la idea de que los Tesla Model 3 están diseñados para soportar un uso intensivo, incluidas las cargas rápidas. Esto no solo refuerza la confianza en la durabilidad de los vehículos eléctricos, sino que también redefine las percepciones sobre los costos a largo plazo de poseer uno. Con un menor mantenimiento, costos de operación reducidos y niveles aceptables de degradación de la batería, el Tesla Model 3 demuestra ser una opción económica y sostenible para conductores que recorren largas distancias.

El Tesla Model 3 continúa marcando hitos en la industria automotriz, demostrando que incluso con un uso intensivo de cargas rápidas, su batería puede mantener un nivel de rendimiento sólido tras 250.000 km. Este caso destaca la robustez del diseño de Tesla y su capacidad para redefinir los estándares en el mercado de vehículos eléctricos.

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