La carrera para reemplazar a Christine Lagarde se acelera.

Ella, sin embargo, sigue sin dar definiciones.

“Les diré esto: cuando haya algo que informar sobre mí, personalmente, ustedes serán los primeros en saberlo, después de mis nietos”, dijo la presidente del Banco Central Europeo (BCE) a los periodistas.

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Hasta ahora, sólo aclaró que permanecerá hasta que termine el año aunque se retirará antes del fin de su mandato de ocho años, en octubre de 2027. Quizás hoy, ante el Parlamento, ofrezca más claridad sobre el momento de su partida.

Pero hubo otra noticia que hizo que su sucesión saltara al tope de la agenda. La alemana Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, dejará su cargo de forma anticipada en enero para asumir un puesto en el FMI.

Los líderes europeos entendieron enseguida que ya no podían dilatar más el comienzo de la negociación, que se espera sea tan agresiva como la pugna que llevó en 2019 al nombramiento de la propia Lagarde en la medida en que los socios buscarán repartirse los puestos de la entidad.

Es que con la salida prematura de Schnabel, ya son tres las vacantes a llenar en el Comité Ejecutivo, nada menos que la mitad de los miembros del grupo que decide la política monetaria del bloque. También expira a fines de mayo el mandato del economista jefe, Philip Lane.

Pablo Hernández de Cos y Klaas Knot, los dos favoritos para suceder a Christine Lagarde.

La prueba más palpable es que automáticamente desde la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el presidente español Pedro Sánchez, salió a dar su total respaldo a Pablo Hernández de Cos, ex presidente del Banco de España y actual presidente del Banco de Pagos Internacionales (BIS por sus siglas en inglés).

Y un día después hizo lo mismo el primer ministro holandés Rob Jetten, al expresar su apoyo al ex jefe del banco central de su país y el otro favorito en la contienda por el máximo cargo, Klaas Knot.

Quién es De Cos

Posibilidad de bloqueo en el horizonte

La premura en poner en marcha el proceso tiene que ver, en parte, con el calendario electoral europeo. En abril, ya se celebran las elecciones presidenciales para elegir al sucesor de Emmanuel Macron en Francia quien ya no puede presentarse para otro período.

Pero la urgencia también radica en reemplazar, en el caso de Schnabel, por ejemplo, a un funcionario encargado de supervisar los mercados en un momento crítico, con una caída global de los bonos soberanos que disparó su rentabilidad ante el temor de que la actual crisis energética reabra un ciclo de endurecimiento monetario.

Las tres vacantes: Christine Lagarde, Isabel Schnabel y Philipe Lane.

Finalmente, el anuncio de la aún jefa del BCE del lanzamiento de sus memorias a fines de enero, con una gira de promoción en febrero, fue una señal imposible de pasar por alto. Era hora de empezar a moverse para la UE.

Ya sea que Lagarde vaya a involucrarse en la política francesa o termine como gran anfitriona del Foro de Davos, está claro que está con otros planes. Una autobiografía es algo que las personas en altos cargos suelen hacer sólo después de dejar el cargo.

Pero como ocurre con cualquier decisión en el seno de los 27, no se puede descartar el riesgo de un bloqueo. La propia Schnabel aludió a esa posibilidad en un mensaje de despedida que envió al personal del BCE y que fue obtenido por Bloomberg.

“El Consejo Europeo nombrará a mi sucesor. Si fuera necesario, mis responsabilidades se redistribuirán temporalmente entre los miembros restantes del Consejo Ejecutivo tras mi salida”.

Muy sutilmente, ahí está implícita la posibilidad de que los nombramientos se traben y cada país se empecine en defender a su candidato.

Francia y Alemania buscan repartirse los cargos

A pesar de no haber ostentado nunca la presidencia del BCE, Alemania esta vez no salió a reclamar el cargo.

El jefe del Bundesbank Joachim Nagel sí está interesado, pero el Canciller Friedrich Merz parece demasiado enredado en sus luchas políticas internas. En los dos últimos nombramientos de presidentes del BCE, en cambio, los banqueros alemanes eran firmes candidatos.

Es cierto que Alemania ya tiene otros dos puestos de alto nivel: está la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y el principal supervisor bancario del BCE, Claudia BuchAun.

Cómo funciona el proceso

Berlín sí quiere el puesto de economista jefe que ocupa Lane, pero es un cargo que Francia también anhela. Ahora, con la salida de Schnabel y de Lagarde, es probable que exista bastante presión para nombrar a otra mujer para restablecer el equilibrio.

Ambos países tienen candidatas fuertes. En el caso de Alemania, Ulrike Malmendier de Berkeley y los miembros del consejo de administración del Bundesbank Sabine Mauderer y Fritzi Koehler-Geib.

Francia, a su vez, puede proponer candidatas de alto perfil como la ex economista jefe de la OCDE, Laurence Boone y la vicegobernadora del Banco de Francia Agnes Benassy-Quere.

Lo que se anticipa es que Macron presione para que la balanza se incline a favor de Francia, con lo que Berlín se quedará probablemente con la cartera de mercados de Schnabel.

No es un puesto menor. En los últimos años quedó dotado de un mayor peso con las intervenciones del BCE en situaciones de crisis, como las compras de activos a gran escala para inyectar liquidez.

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