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La Comisión Europea señala con el dedo a los bancos europeos: es vuestro turno, parece indicar el Ejecutivo comunitario, que se encuentra inmerso en una revolucionaria ola de cambios legislativos en busca de simplificar las normas para impulsar la competitividad de todos los sectores de la actividad económica.

Bruselas trabaja en un paquete ómnibus de simplificación bancaria que espera tener listo para la segunda mitad del año y con el que busca que las entidades recuperen la competitividad perdida frente a otras regiones como Estados Unidos. Además, la Comisión Europea busca que la banca sea capaz de asumir las enormes necesidades de inversión a las que la Unión Europea tiene que hacer frente a corto plazo, pues debe destinar un enorme volumen de recursos a fortalecerse en Defensa, y avanzar en la transición digital y ambiental.

Con una complejidad que excede con creces la de otros sectores, la labor de aliviar el peso burocrático de la banca se ha convertido en una prioridad y la Comisión Europea quiere contar con la visión de los bancos de primera mano.

Fuentes comunitarias revelan a EXPANSIÓN que la institución presidida por Ursula von der Leyen ha convocado a los consejeros delegados de más de 20 entidades del continente a un diálogo al más alto nivel que tendrá lugar el próximo 2 de diciembre. Según esas mismas fuentes, Santander será el representante español en esa cita.

Bruselas ha invitado a Ana Botín, pero motivos de agenda impedirán a la máxima representante de la entidad acudir a la cita. En su lugar, el banco valora que su papel lo cubran Héctor Grisi, consejero delegado del grupo, o José Antonio Álvarez, el vicepresidente.

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Maria Luís Albuquerque, comisaria europea de Servicios Financieros, y Stéphane Séjourné, vicepresidente ejecutivo de Estrategia Industrial

Alto nivel

La cita es bastante exclusiva. Según fuentes conocedoras de la situación, apenas habrá 25 invitados de los que en su mayoría -más de 20- serán bancos con un representante por país y un intento de contar con entidades de distintos tamaños. También acudirán asociaciones empresariales y de consumidores europeos.

En ese encuentro, los banqueros serán recibidos por dos representantes de la Comisión Europea: Maria Luís Albuquerque, comisaria de Estabilidad Financiera, Servicios Financieros y Unión de los Mercados de Capitales, y Stéphane Séjourné, vicepresidente ejecutivo de Prosperidad y Estrategia Industrial.

La cita con los máximos responsables de la banca europea forma parte de los llamados Diálogos de implementación. La Comisión Europea agrupa bajo esa etiqueta las reuniones que mantienen los comisarios desde primavera de este año con diferentes representantes de los sectores de la actividad económica para tratar de enfocar mejor sus propuestas legislativas.

En el caso de los bancos, el Ejecutivo comunitario ya celebró una reunión técnica el pasado 19 de septiembre y tiene prevista otra el día 28 de noviembre. Entre esas dos citas habría recibido a más de 100 representantes del negocio bancario que se reunieron con Almorò Rubin de Cervin, el responsable de la regulación y supervisión bancaria de la Comisión.

La institución europea considera que la cita con los consejeros delegados de las entidades culminará esta serie de encuentros de los que espera sacar una información valiosa para afrontar toda una revolución legislativa para el sector.

De hecho, junto con la Comisión Europea, también el Banco Central Europeo (BCE) y la Autoridad Bancaria Europea (EBA) trabajan para aportar su grano de arena a esta reforma legislativa. La autoridad monetaria prevé presentar a Bruselas sus comentarios en diciembre.

Las conversaciones girarán en torno al marco normativo que abarca tanto las normas macroprudenciales como las microprudenciales y las de resolución, tres colchones de protección diferentes que se exigen a las entidades para mantener la solidez individual y del sector como conjunto.

Batalla legislativa

Los bancos llevan años denunciando ante Bruselas la existencia de solapamientos en las exigencias de capitaly una discrecionalidad por parte de las autoridades que ha llevado a que los requerimientos se hayan elevado sistemáticamente. Por eso, solicitan una rebaja de las exigencias de capital de 100.000 millones, entre otras medidas que aseguran que estimularían el crédito y su competitividad manteniendo la solidez del sector.

También se tratarán otros asuntos, como las mejores vías para avanzar en la Unión Bancaria y la Unión de Mercado de Capitales.

En otros sectores, pasar la tijera de la simplificación ha resultado más sencillo, pero el bancario es especialmente delicado, pues se quiere evitar cercenar las normativas diseñadas tras la crisis financiera global para evitar que se repitieran los excesos del pasado.

Fuentes conocedoras indican a EXPANSIÓN que existe voluntad por todas las partes, pero todo debe hacerse con un cuidado extremo. Explican que "la confianza en la regulación es fundamental, pero debe ser eficaz. Simplificación y desregulación no son lo mismo, pero trazar la línea divisoria entre ambas no siempre es sencillo. No es un concepto simple y, cuando se abordan los problemas concretos, simplificarlo se vuelve complicado".

FUENTE: RIPE - EXPANSIÓN

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